No hace tanto tiempo que los SUV eran algo exótico, que se veían poco en las calles o carreteras europeas, en comparación con Estados Unidos. Eso ya no es así. En 2019, según datos de la consultora JATO, un 38,3% de las ventas de coches nuevos en Europa fueron vehículos con esta carrocería. En España las cifras son aún mayores: un 46,9% de los coches nuevos vendidos el pasado año fueron SUV.

¿Por qué se venden tanto? Principalmente por estética, un marketing que los asocia con la aventura y entornos naturales –aunque nunca abandonen el asfalto en su mayoría– y por seguridad. Y aquí podemos diferenciar dos aspectos que señala el gran público:

“Me protege más un coche grande”

Puede que tener un coche con más chapa te haga sentirte más seguro ante un choque. Podríamos llegar a aceptar esa premisa, con matices, pero un SUV pierde en seguridad activa, que es lo que evita que el accidente ocurra.

Son coches más pesados, por lo que les cuesta más frenar, ganar velocidad –algo vital en adelantamientos o incorporaciones en la vía– y tienden a mantener su trayectoria en las curvas. Como tienen el centro de gravedad más alto la cosa se agrava: es más fácil que se inclinen y lleguen a volcar. Los Simpson adelantaron (como tantas otras cosas) este problema:

Cierto, se trata de una exageración y las marcas cuentan con ayudas eléctrónicas para que esto no ocurra (como el ESP) y ponen mejores suspensiones, barras estabilizadoras más rígidas a estos vehículos… pero eso al final hace los coches menos cómodos y, además hay que pagarlo.

“Veo mejor al ir sentado más alto”

La posición de conducción de un SUV es más elevada. Eso ayuda a entrar y salir del vehículo en la mayoría de modelos en venta y la posición de conducción es más erguida y natural, no vas tan tumbado como en un coche convencional.

Es algo que ya ofrecían los monovolúmenes que tan en boga estuvieron el siglo pasado. A la gente le gusta dominar la carretera. A costa de que, cuando vas en un modelo con carrocería más clásica y te encuentras con uno en carretera te impida ver a lo lejos.

Pero, además de limitar la visión de los demás, resulta que un todocamino es bastante peor a la hora de ver lo que ocurre alrededor. Y es que, según un estudio, los SUV aumentan el riesgo de atropello, sobre todo de niños.

Lo puedo comprobar prácticamente cada día. Por un lado, porque al probar vehículos nuevos toda, debido al mercado, conducir muchos SUV. Dos, porque llevo a los niños al colegio caminando a diario y hay que pasar por muchos garajes de los que salen, cada vez más, numerosos SUV. Y no ven a los niños que van por la acera… a apenas un metro de ellos. Son los sensores de proximidad en ocasiones los primeros en detectarlos, antes que el conductor. Sensores y cámaras peroféricas que, de nuevo hay que pagar (por suerte muchos ya cuentan con ellos).

Aunque muchos piensen que ir más alto les permite ver más lejos, el problema radica en justo lo contrario. Y es que la carrocería acaba ocultando la visión hacia delante. Desde Consumer Reports indicaban, en su último estudio de visibilidad de junio de 2019, que “en general los turismos tienen mejor visibilidad que los SUV, con algunas excepciones”.

A esto se sumó un reportaje de la televisión local de Indianapolis WTHR 13. En él analizaban la visibilidad de los vehículos más demandados en Estados Unidos y determinaban que la combinación de conductor bajo y coche grande es calamitosa, como puedes ver en los resultados:

“Las zonas ciegas pueden variar ampliamente en función de una serie de factores, como la altura del conductor, el tamaño del objeto frente al vehículo, la posición del asiento del conductor… En WTHR midieron la zona ciega de cada vehículo con un conductor de 1,62 metros (la altura media de una mujer estadounidense) y la altura media de un niño de un año (74 cm).

Los resultados de la prueba muestran que la mayoría de los SUV, furgonetas y pick-up tienen una zona ciega delantera que mide entre 1,5 y 3 metros, dos o tres veces mayor que las zonas ciegas delanteras de la mayoría de las berlinas y coches compactos. Y es que hay SUV con capós a más de 1,20 metros de altura, que es más de lo que mide un niño de 7 años, como mi hijo.

La correlación entre el diseño del vehículo y las muertes de peatones es bastante clara. Si bien las personas que conducen SUV van un poco más seguras (las muertes de ocupantes de SUV disminuyeron un 1,6% en 2018, según la NHTSA), la cantidad de peatones falleciodos a manos de conductores de SUV se ha disparado en un 81% en la última década, según un informe publicado el año pasado por el IIHS.

Eso se debe principalmente a la forma en que están diseñados los SUV: carrocerías más grandes y capós más elevados significan que los peatones tienen más probabilidades de sufrir golpes mortales en cabeza y torso. Además, el espacio libre al suelo aumenta las probabilidades de que los peatones queden atrapados bajo el vehículo en lugar de ser empujados sobre el capó o a un lado. Una investigación reciente de USA Today y Detroit Free Press descubrió que la creciente popularidad de los SUV explica el aumento alarmante de muertes de peatones.

Los datos de atropellos a niños en Estados Unidos son escalofriantes. Y en muchos casos, a baja velocidad (maniobrando) y con familiares de los niños al volante.

Vía: The Verge
Más información: Consumer Reports, NTHSA, IIHS

2 COMENTARIOS

  1. Hombre, supongo que las muertes se deben a que no iban mirando lo que tenían que ir mirando, porque se han despistado, no porque llevaran un SUV. Si vas mirando hacia donde tienes que mirar cuando vas conduciendo y respetando la seguridad vial, dificilmente habrían atropellos.

  2. Todo son negativos, no dice nada de que las velocidades actuales y con nuestras carreteras a 90 casi no hay una diferencia abismal, la apreciacion de visibilidad delantera es la única que comparto pero las ventajas también son muchas.
    La capacidad de carga con niños es un buen beneficio, a igual longitud posee mas maletero, mejor aprovechado y más cómodo para los pasajeros por su altura mayor.
    Los retrovisores son mayores, una mejor visibilidad trasera.
    Las salidas camperas te permite entrar por caminos irregulares sin miedo a dejar los bajos en el suelo.
    Suelen equipar motorizaciones mas fiables al tener mayor cubicaje, si no exprimes la mecánica en un rodar tranquilo la probabilidad de fallos de motor es menor.
    El consumo no dispara tanto en un SUV de gama media-utilitaria, sobre los 4,35 metros no es un mastodonte, mi GLP anda por los 8,3L de media, con la pegatina ECO no dispara la contaminación en absoluto.
    La visibilidad en montaña te permite anticipar animales al tener más campo de visión por su altura en las cunetas y en caso de impacto de jabalíes y corzos, muy habituales hoy en día, hace que el impacto quede mas en la zona inferior y los ocupantes vamos mas seguros, es mas improbable que suba hasta el parabrisas y eso permite una mayor seguridad a los ocupantes delanteros sobre todo.
    No todo son desventajas, criminalizáis lo que os parece sesgadamente, es vergonzoso.

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