
Ahora tu coche tiene actualizaciones remotas como un móvil, pero también una nueva puerta para hackers
Cada vez hay más similitudes entre el coche que conduces y el smartphone que llevas en el bolsillo. Ambos requieren de una conectividad total y también estamos viendo como las actualizaciones remotas inalámbricas permiten que se vayan sumando funciones durante la vida útil del vehículo. Esta tecnología OTA (Over-The-Air) ha sido un impulso importante para muchos conductores, pero también ha abierto una nueva puerta de entrada para los hackers más experimentados. Al menos, son los últimos temores que han aparecido en el sector.
Un informe publicado por la CNBC americana habla de que conectar de forma permanente el cerebro electrónico de los coches a la nube, aumenta la vulnerabilidad a posibles ataques externos. Ya en 2020, la OCU se preocupaba por ciberataques a las llaves del vehículo, a través del sistema multimedia e incluso mediante los sensores. Ahora se suma esta preocupación de las actualizaciones, a raíz de lo visto por una compañía noruega que quiso poner a prueba a su flota de autobuses.

Ruter (así se llama la empresa), detectó en dos de sus vehículos riesgos potenciales con la tecnología OTA. Descubrieron a el sistema de control de la batería y el suministro se podrían controlar a través de una SIM externa, por lo que serían capaces de detener e inutilizar el autobús. La investigación se expandió hasta países como Reino Unido y Dinamarca, que siguen dándole vueltas de forma oficial. Lógicamente, Estados Unidos es una de las más preocupadas por miedo a que «potencias extranjeras utilicen estas brechas tecnológicas para interferir gravemente en la infraestructura de transporte de un país».
Ante este panorama, se está pidiendo que los fabricantes sean más estrictos e incluyan nuevas revisiones de seguridad desde la cadena de montaje. Otros también hablan de limitar el uso de componentes extranjeros para evitar el espionaje. Lo que queda claro es que la tecnología avanza y la seguridad tiene que ir de la mano, sobre todo para blindar al usuario. Las actualizaciones remotas son una herramienta fantástica para ir mejorando los vehículos, evitando acudir de forma física al concesionario en caso de que haya algún cambio menor.
No obstante, esta comodidad tecnológica obliga también a redefinir el concepto tradicional de seguridad. En esta nueva era definida por la programación, proteger un coche implica blindar cada línea de su código informático y comprobar las puertas traseras de todos los componentes..
Fuente: CNBC
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