El mundo de la automoción está revuelto en Europa. La causa, la adopción del nuevo ciclo de homologación de consumos y emisiones, el WLTP, que cambia la “vara de medir” para que los fabricantes puedan vender sus coches en el continente. Ante el cataclismo que se avecinaba, con subidas de precios, la Unión Europa permitía una moratoria para calcular los nuevos valores con una fórmula matemática y lo ajustase el antiguo ciclo de homologación NEDC.

Un ciclo de prueba más estricto significa mayores valores oficiales de CO2. Y eso, afecta a los precios de los coches en muchos países, que han optado por alargar las cifras “cocinadas” en lugar de los nuevos valores (los coches ya se han homologado con el nuevo test, que incluye una prueba en condiciones reales de conducción, en carretera.

En algunos, como España, la moratoria se ha llevado hasta el máximo, a enero de 2021. El motivo es claro, muchos coches (la mayoría), saltarían de un pago del impuesto de matriculación (incluso nulo) a uno más alto. De este modo se ha reducido el impacto en el mercado, que venía de marcar récords de ventas en agosto. Pero dos estados miembros de la UE, Alemania y Finlandia, han realizado el cambio completo a WLTP el día 1 de septiembre. Justo el día D.

¿Cómo ha afectado esto a los compradores de vehículos alemanes y finlandeses? Pues de forma muy diferente a como lo habría hecho en España. Se trata de dos casos muy diferentes:

Alemania

En este país solamente los coches con unas emisiones de CO2 menores de 95 g/km están exentos del pago del impuesto y luego se pagan 2 euros por g/km adicional. Si, con la nueva medicioón del WLTP las cifras superan, por ejemplo, 20 g/km a las anteriores medidas con el ciclo NEDC, el aumento de precio sería de apenas 40 euros. El impacto, claramente, es muy limitado si tenemos en cuenta el precio de un coche nuevo.

Finlandia

El caso del país nórdico es radicalmente distinto al alemán (y más cercano al español). Allí las emisiones de CO2 de un coche se usan para determinar el porcentaje de impuesto de matriculación (que incluye el IVA del 24%). De no haber hecho cambios, los coches habrían sido miles de euros más caros de un día para otro.

La solución fue cambiar los impuestos para vehículos y furgonetas homologados bajo WLTP desde el 1 de septiembre. Han debido hacer ajustes complejos, ya que los datos están mostrando que los coches más potentes y menos eficientes obtenían valores con el WLTP más cercanos a los resultados NEDC. De no hacer estos cambios parecería que se fomenta la venta de coches menos menos respetuosos con el medio ambiente.

Otros países (sobre todo España)

El próximo país que de el paso total al WLTP será Holanda en 2019. Luego, en abril de 2020, le tocará a Reino Unido. El resto de países espera acontecimientos, con la mira puesta en Finlandia, donde se han atrevido a tocar el modelo.

No cabe duda de que el sistema actual español no es del todo adecuado. No tiene sentido que un solo un gramo de CO2 signifique una diferencia de un 5% en el precio de un coche… y que de repente deje de ser competitivo frente a sus rivales. En lugar de tramos, Finlandia a apostado por una fórmula que crea un continuo de impuestos.

Desde el sector del automóvil llevan años pidiendo que se elimine el impuesto de matriculación y que se vincule el de circulación al uso del vehículo y no a la compra, con el fin de seguir la máxima de que “quien contamina paga”. Esta misma semana conocíamos que el gobierno trabaja en un Acuerdo Estratégico con el sector de la automoción. Por un lado quiere fomentar la fabricación de más modelos en España y por otro revisar los impuestos asociados a la automoción “con el objetivo de afrontar una fiscalidad que favorezca la reducción de las emisiones contaminantes.

Hay más de dos años para que cambie el modelo impositivo. Si se consigue cambiar antes, el paso al sistema WLTP podría incluso acelerarse, pero mejor hacer estos cambiso sin prisas. Además, el Estado no querrá desprenderse de este jugoso ingreso. En lo que va de año, el Estado ha recaudado 333,6 millones de euros a través del impuesto de matriculaciones, aplicado a 959.501 vehículos, un 34,4% más respecto al mismo periodo del 2017.

Fuentes: Europa Press, FleetEurope

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