Aunque en la actualidad Alfa Romeo no sea lo que fue antaño, todavía quedan retazos de esa filosofía que llevó por bandera durante el siglo pasado. Si hacemos balance nos damos cuenta de que probablemente el último gran automóvil que hicieron fuera el Alfa Romeo 8C Competizione. Ha pasado casi una década desde el final de la producción de este singular y exclusivo modelo que marcó un antes y en la marca italiana.

Se parte de la base de que el último Alfa Romeo de propulsión había sido el SZ, apodado ‘il Monstro’, que dejó de fabricarse en 1991. Con el cambio de siglo se quiso recuperar la tracción trasera al tiempo que se rendía un homenaje al pasado de la marca. De esta forma, en 2003 aparecía por primera vez el 8C Competizione, todavía como prototipo pero con las bases muy bien asentadas. La terminación “8C” se recuperaba de aquellos modelos de los años 30 y el “Competizione” de aquel mítico Alfa Romeo 6C 2500 Competizione de las Mille Miglia.

El prototipo presentado en el Salón de Frankfurt de 2003 presentaba un llamativo diseño firmado por Wolfgang Egger, que trató de recuperar el espíritu de los clásicos de Alfa. De ahí que adoptara esas líneas curvas e insinuantes, con claves como esa parrilla triangular que surgía de las líneas del capó o los pilotos traseros circulares. Toda esa carrocería de estilo coupé estaba hecha de fibra de carbono y su aceptación por parte del público fue tremenda.

El proyecto siguió adelante pero poco a poco. De hecho se presentó en 2005 otro prototipo pero en formato descapotable, el Alfa Romeo 8C Competizione Spider. Sin embargo, todo seguía en fase conceptual mientras el público casi exigía que se hiciera realidad esta belleza sobre ruedas. Hasta que en 2006 la marca confirmó que habría versión de producción, la cuál no tardó mucho en llegar y lo hizo con pocos cambios respecto a lo mostrado anteriormente.

Para llevarla a cabo se tomo como base la plataforma de los Maserati Quattroporte y GranTurismo, aunque con las debidas modificaciones. La carrocería de fibra de carbono se introdujo con el mismo diseño sugerente que tantas pasiones había suscitado. También heredó la configuración, con una mecánica V8 de 4.7 litros, pues no podía ser de otra forma llevando ese nombre. Iba colocada en una posición central delantera, mientras que la caja de cambios secuencial de seis velocidades va en el eje trasero, junto al diferencial.

El Alfa Romeo 8C Competizione rendía 450 CV y 480 Nm de par, lo que le servía para acelerar de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 292 km/h. Solamente se harían 500 unidades de este modelo, así que su exclusividad quedaba más que asegurada. Después del interés que generó el coupé, al año siguiente se anunciaba también la producción del descapotable, que haría su debut en el Salón de Ginebra de 2008.

Lo cierto es que se seguía exactamente la misma filosofía. El único cambio era esa capota de lona de accionamiento eléctrico y un diseño diferente en las llantas. Lógicamente, en el Alfa Romeo 8C Competizione las prestaciones eran ligeramente inferiores, mantenía la punta pero el 0 a 100 km/h lo hacía en 4,5 segundos. También se hicieron otras 500 unidades y, al igual que el coupé, ha mantenido su valor y algunas unidades han rondado los 250.000 euros en subasta.

Que hablemos del Alfa Romeo 8C Competizione en este momento no es casualidad, pues los Planes de FCA 2018-2022 desvelaron un dato interesante. Habrá un sucesor para el 8C y lo veremos en los próximos tres años. Todavía no hay nada de información al respecto pero la expectación alrededor del futuro modelo es muy alta.

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