Corría el año 1991 y un Fabrizio Giugiaro (hijo de Giorgetto) de apenas 26 años ya diseñaba con soltura automóviles para la empresa familiar, Italdesign. El joven italiano había iniciado su carrera con el diseño del Bugatti ID90, que nunca se llegó a hacer realidad. Pero sus líneas pudieron inspirar otro proyecto que hoy nos atañe. En apenas tres años se llevaron a cabo los BMW Nazca, tres prototipos de Italdesign que tenían la esencia del BMW M1 y que sorprendieron al mundo entero.

BMW Nazca M12 (1991)

El primero en llegar de estos prototipos con nombre de localidad peruana fue el BMW M12 Nazca. Vio la luz en el Salón de Ginebra de 1991 y, para hacerlo, padre e hijo se inspiraron en los coches de Fórmula 1 y del Grupo C. Utilizaron un chasis de fibra de carbono, sobre el que pusieron una carrocería novedosa. Tanto el capó como la cubierta del motor estaban hechas de una pieza, mientras que las puertas con una apertura singular, con las ventanillas con una apertura tipo alas de gaviota y la parte inferior de forma tradicional.

El M12 Nazca medía 4,36 metros de largo, 1,99 metros de ancho y 1,07 metros de alto. Solamente pesaba 1.100 kg y presentaba un destacado coeficiente aerodinámico de apenas 0,26 Cx. Bajo su cubierta pivotante, colocado en posición central estaba el mismo bloque M70B50 que montaba el BMW 850i por aquel entonces. El motor V12 de 5.0 litros producía nada menos que 300 CV. No pudieron comprobarse sus prestaciones ya que nunca llegó a producirse.

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BMW Nazca C2 (1992)

Apenas un año más tarde, en el Salón de Tokio llegaba un segundo Nazca. Los Giugiaro creían fervientemente en el potencial del diseño que había realizado y por eso creado el BMW Nazca C2. Se trataba de una variante de competición, por lo que prescindía de elementos como los faros. Sus formas variaban ligeramente, se mostraba algo más agresivo cambiando los paragolpes, capó o el modelo de llantas.

En este segundo prototipo se buscaba también un mayor rendimiento. Eliminando todo lo prescindible se quedó en los 1.000 kg de peso (100 kg menos que el M12 Nazca) y además su motor recibió algunas mejoras. BMW se lo mandó al preparador Alpina, que le sacó 50 CV extra (350 CV en total). Aunque fuera un prototipo, se producieron tres unidades, una de ellas se dice que fue a parar a las manos del Sultán de Brunei. En 2011 una salió a la venta por 725.000 euros, su valor actual podría ser muy superior.

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BMW Nazca C2 Spyder (1993)

Al año siguiente, en el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco de 1993 hacía su aparición estelar el tercero de esta serie de prototipos. El BMW C2 Nazca Spider se trataba de una variante descapotable del anterior C2 coupé, aunque venía con algunas modificaciones importantes. Debido a la peculiar apertura de las puertas, se tuvieron que deshacer de los vidrios que suponían las ventanillas (se guardaban en el maletero) y la cúpula que suponía la cubierta del motor.

Para reforzar el vehículo se tuvo que instalar una barra antivuelco en el mismo color de la carrocería. El motor quedaba a la vista con la nueva cubierta y mostraba también modificaciones. En este caso era tomado del deportivo BMW 850CSi, una mecánica V12 de 5.6 litros que desarrollaba 380 CV con la que se convertía en la versión más potente del trío. Veremos si en un futuro BMW retoma este camino y vemos algún prototipo (o modelo de producción) con motor central y de este estilo.

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Fuente: BMW

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