Una increíble pléyade de modelos de la firma italiana se reúne cada año en el Cavallino Classic, en Palm Beach (Florida), con la finalidad de “dejarse ver” y que sus propietarios disfruten de estas increíbles “macchinas” clásicas en un entorno único. La base de dicha reunión es el hotel, y exclusivo club privado, The Breakers, conocido en su origen como Palm Beach Inn, Este increíble complejo hotelero de máxima calificación se encuentra ubicado en un espacio de 56 hectáreas frente al mar (y a tan sólo una hora al norte de la cosmopolita Miami) en una de las zonas más excepcionales del litoral.

Durante los seis días de duración del evento (entre el 22 y el 27 de enero), que en 2012 cumple 22 años, se llevan a cabo multitud de actividades con la finalidad de que tan potentados participantes no tengan tiempo de “aburrirse”. En las primeras jornadas se celebran diversos “track day”, en las instalaciones del Palm Beach International Raceway (PBIR), bajo el nombre de Cavallino Classic Competition, donde, por segundo año consecutivo, históricos Ferrari, Maserati, Alfa Romeo y Bugatti trataron de conseguir los máximos honores dando rienda suelta al tremendo potencial de tan fabulosos deportivos pero, a la vez, cuidando hasta el extremo estas singulares joyas de la automoción, dado su incalculable valor (pues algunos de ellos, días después, participarían incluso en exhibiciones y concursos).

También se organiza en esos días el Grand Driving Tour of Palm Beach, un recorrido de exhibición que visita algunos de los lugares más emblemáticos y exclusivos de la costa para terminar en las instalaciones de Jet Aviation, en el Aeropuerto Internacional de Palm Beach, en cuyos hangares se acumulan los jets privados de los visitantes más ilustres de la zona.

Continuando con tan “peculiar” ruta, al día siguiente tiene lugar el Cavallino Classic Yacht Hop, donde se pueden observar algunos de los más increíbles yates que surcan las aguas del otro lado del Atlántico, y que se encuentran amarrados en la exclusiva marina de Palm Beach.

Pero es durante el fin de semana cuando culmina el Cavallino Classic, desarrollándose los más importantes eventos para los amantes de Ferrari y de los clásicos en general. De esta forma el sábado, multitud de aficionados al igual que innumerables expertos y coleccionistas, pudieron asistir al Concorso d’Eleganza en el complejo The Breakers (del que ya os hablamos más arriba), con un sin fin de galardones en diferentes categorías que abarcaban desde los modelos clásicos, anteriores a la Segunda Guerra Mundial, hasta aquellos que se diseñaron inmediatamente después.

Todo ello en un ambiente único de increíbles estancias, impecablemente restauradas y conservadas, así como en un entorno de jardines tropicales que hacían las delicias de los allí presentes. En total más de 120 automóviles clásicos, de los que alrededor de la mitad eran Ferrari, de diferentes modelos y años, amén de otras muchas marcas allí presentes, para lucir un abanico inigualable de modelos clásicos tanto italianos, como franceses, británicos o alemanes.

Un jurado internacional de expertos emitía su veredicto sobre cada uno de los vehículos, atendiendo a la clase de pertenencia, estado de conservación, fidelidad con el modelo original, etc. Lo recaudado en la cena benéfica donde se procedía a la entrega de premios se destinó, como en ocasiones anteriores, al Consejo Americano del Fondo de Becas para Ciegos y a la Escuela de Arte Dreyfoos.

De entre los modelos clásicos fabricados en Maranello, este año destacó un trío muy especial: por un lado un par de unidades (Ferrari 375 Plus y 342 América Cabriolet) pertenecientes al rey Leopoldo III de Bélgica, un apasionado de los deportes del motor, propietario de una importante colección de deportivos, entre los que se incluía un precioso Bugatti T59 (incluso después de enviudar de su primera esposa debido a un accidente de tráfico en Suiza, cuando él perdió el control del coche que conducía); por otro lado un Ferrari 375 América de uno de los más afamados “capos” de la automoción italiana, Gianni Agnelli.

Para finalizar, el domingo, último día de esta cita, tuvo lugar el Classic Sports Sunday en el exclusivo hotel Mar-a-Lago Club, perteneciente al conocido magnate inmobiliario Donald Trump. En sus jardines se dieron cita, también con fines benéficos, bellísimos y únicos ejemplares entre los que este año se podían admirar, especialmente, los siempre espectaculares Rolls-Royce (con presencia desde clásicos Phantom II hasta los últimos Ghost), para los cuales se establecía también un galardón, entre aquellos mejor conservados previos al año 1975.

Entre los muchos actos que se llevaron a cabo en tan ajetreada semana merece especial mención (y más siendo un evento dedicado fundamentalmente a Ferrari) el homenaje que se rindió a Sergio Pininfarina, diseñador de alguno de los deportivos de cabecera más bellos de la firma de Maranello. En los jardines que rodean al complejo se reunieron algunos de sus mejores ejemplares, construidos antes de 1966, surgidos de esta extraordinaria colaboración.

De entre la infinidad de galardones otorgados os resumimos, a continuación, los más importantes:

  • Best of Show

Talbot T26 Cabriolet by Figoni & Falaschi de 1946, perteneciente a Jim Patterson

  • El más bello GT (Finest GT Car)

Maserati A6G Zagato Coupe de 1954, perteneciente a Roberto Quiroz

  • El más bello modelo de competición (Finest Competition Car)

Ferrari 375 MM de 1954, perteneciente a Andreas Mohringer

  • El más elegante (Most Elegant)

Ferrari 250 Europa GT Vignale de 1954, perteneciente a Jaime y Cecilia Muldoon

  • El más original (Most Unique)

Fiat Abarth 750 GT Zagato de 1958, perteneciente a David Eichenbaum

  • La elección de las damas (Ladies Choice)

HRG Twin Cam Spider de 1958, perteneciente a Mark y Lisa Lindman

  • La elección de los caballeros (Gentlemen’s Choice)

Bentley R-Type Continental de 1953, perteneciente a Richard y Angie Workman

Fotografías: Peter Singhof

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