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Luis Blázquez

Esta es la verdad tras la “lista negra” de Ferrari

Ferrari nunca ha sido una empresa fácil de tratar. La marca es obsesiva en proteger su imagen y no tiene problema en recurrir a sus abogados cuando percibe un problema. Eso ha llevado a demandar a muchas personas y meterlas en una “lista negra”. Ya sea Henry Ford II, periodistas, personas influyentes o incluso sus propios clientes, solo una cosa le importa a Ferrari: ella misma. Y en el mundo del exotismo de alta gama, la imagen lo es todo, pero ¿Ferrari siempre ha estado justificado?

Además de por sus logros en competición, la marca del cavallino es tristemente célebre por el trato que da a sus propios clientes cuando ellos mismos no siguen las reglas establecidas por la gente de Maranello. Han sido muchas las ocasiones en las que Ferrari incluso ha demandado a sus propios patrocinadores, y es debido a este tipo de reputación que entidades automotrices como Jay Leno no tienen interés alguno en comprar productos de la firma italiana. Porque si tú compras un coche, tendrías el derecho a hacer lo que quisieras con él, ¿no?

Bueno, ese no es el caso de Ferrari. Este tipo de atención al cliente ha vuelto a brillar después de que una publicación italiana afirmase que la estrella adolescente del pop Justin Bieber había sido incluida en la lista negra de Ferrari después de añadir un kit de carrocería de ensanche y una envoltura de vinilo a su 458 Italia, y también por vender otro coche de la marca durante su primer año de propiedad. Pero, ¿es Ferrari realmente tan estricta? ¿Es imprescindible cumplir con todas sus condiciones para no ser tratado como un “vulgar” adinerado?

De acuerdo con Marca, Ferrari no ha prohibido por completo la compra de sus coches a Bieber, aunque el cantante incumplió muchas de las condiciones de propiedad del fabricante, y esto resultó en “algunas prohibiciones” para la celebridad estadounidense. El diario español afirma que Ferrari declara “no vetar a ningún cliente” y que, aunque Bieber, las Kardashian y varias otras celebridades han infringido dichas reglas. Eso deriva en que la mayoría de estas personas, simplemente, no podrán comprar los modelos de ediciones más especiales.

En verdad, esto no es nada nuevo, puesto que Ferrari solo permite que sus clientes más leales (que no los más ricos) compren ediciones especiales como el Daytona SP3 si ya poseen ciertos Ferrari importantes y no poseen un solo Lamborghini. Kim Kardashian ha ofendido a Ferrari en el pasado y tiene un Lamborghini Urus, por ejemplo. De hecho, esto es lo que la marca dice al respecto: “Ferrari se reserva el derecho de decidir sobre ediciones especiales”, tal y como se puede leer en un comunicado lanzado recientemente por la firma italiana.

Lo que esto significa es que Justin Bieber, Kim Kardashian y cualquier otra celebridad que haya faltado el respeto a la marca Ferrari aún pueden salir y comprar uno de sus coches producidos en serie, como el nuevo 296 GTB o el F8 Tributo. Esto tiene sentido, ya que las personas con la riqueza de estas celebridades fácilmente podrían obtener un Ferrari “normal” de todos modos, registrándolo a nombre de un familiar, una empresa o en un concesionario de superdeportivos de segunda mano. Teniendo el efectivo, Ferrari no puede vetarte a comprar.

Al permitir que estas celebridades sigan comprando los llamados “Ferrari de todos los días”, la casa automotriz más laureada de todos los tiempos puede seguir recaudando dinero sin diluir la imagen de sus modelos verdaderamente especiales, esos que se emplean como imagen de representación (halo) para la marca y muestran de lo que realmente es capaz. Por eso, si algún día quieres uno de estos extraños y cotizados deportivos, y tener una muy buena relación con la compañía, no modifiques el Ferrari que ya tengas en el garaje.

Fuente: Marca

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