Fue en 1905 cuando arrancó la historia de Skoda. Originalmente tomó los apellidos de su pareja de fundadores, Václav Laurin y Václav Klement, y todavía 112 años después se emplea la nomenclatura Laurin & Klement para reconocer a los acabados más altos de los modelos de su gama, con el Skoda Superb Laurin & Klement como estandarte de lo que son capaces de hacer.

En todo este tiempo, ha habido una gran evolución en los vehículos. Hoy vamos a hacer un repaso con algunos de los modelos más representativos de la marca checa, a través de los volantes que montaban estos vehículos. Se habla de que en 2025 desaparecerá en volante, fruto del imparable ascenso de lso coches autónomos. Pero, mientras en el Grupo VW no toman esa decisión, aprovechamos para conocer cómo ha evolucionado ese elemento que dirige las ruedas, la conexión más directa entre el conductor y la máquina:

Laurin & Klement Voiturette A. 1905

Con un borde de madera y cinco radios metálicos, el volante del Laurin & Klement Voiturette A de 1905 (del que apenas se fabricaron 44 unidades) era uno de los más evolucionados a principios del siglo XX. La palanca en el medio era el acelerador (los pedales eran embrague y freno) y con ella se exprimían a fondo los 7 CV de potencia que entregaba el motor de 1.0 litros de dos cilindros refrigerado por agua.

Skoda 110. 1925

Dos décadas después, el volante del Laurin & Klement 110 (Skoda 110) mantenía la palanca en el centro, aunque ya se contaba con un pedal de acelerador en el piso. ¿Por qué? No era sencillo mantener el pie en el acelerador en las carreteras llenas de baches, ya que las suspensiones eran todavía bastante rudimentarias… máxime si tenemos en cuenta que el coche podía alcanzar 80 km/h.

Skoda 860. 1932

El Skoda 860 era ya un coche de lujo en aquella época. La doble palanca que ves bajo el volante eran para controlar luces e intermitentes, algo que hoy consideramos hasta normal, pero entonces no cuajó y de hecho pasaron al tablero de instrumentos poco después. Bajo el capó de este coche se ocultaba un motor de ocho cilindros y 3.8 litros que entregaba 60 CV a las ruedas traseras a través de una caja de cambios de tres velocidades.

Skoda Superb 4000 de 1940

El suntuoso Superb 4000 ya prescindía de las dos palancas, con lo que este aro tenía un aspecto realmente minimalista. Este gigantesco automóvil (medía nada menos que 5,7 metros), fue el primer Skoda de producción con motor V8, de 3.9 litros y apanas se fabricaron una docena.

Skoda 1201. 1952

Disponible en varios estilos de carrocería, incluida un furgón de reparto liviano y un pick-up, el Skoda 1201 tenía un volante de dos radios que incorporaba el claxon en el centro. ¿El motivo? Comenzaba a haber tráfico en las ciudades y había que ubicarlo en un lugar más accesible que en medio del tablero, donde estaba antes.

Skoda 450. 1959

El Skoda 450 redefinió por completo la ubicación de la bocina, que se incorporó en un semicírculo de dimensiones generosas. Este antepasado del Felicia contó incluso con versión de techo plegable y contaba con un motor de cuatro cilindrros de 1.1 litros de cubicaje que enviaba a las ruedas traseras (en su versión más potente), 50 CV de potencia. La palanca del cambio de cuatro relaciones estaba también el la columna de la dirección.

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