En la actualidad estamos acostumbrados a que Ferrari nos deleite con monstruosos deportivo con mecánicas de muchos cilindros cargados de caballos. Pero hubo una época en la que menos era más y en la que los modelos más rápidos destacaban por su agilidad. En la década de los 50 nació un vehículo muy especial, el Ferrari 625 Targa Florio que tenía como objetivo lograr buenos resultados en competición.

Se hicieron solamente tres unidades de este descapotable biplaza, carrozado por Vignale. Aunque originalmente era un coupé, el propio Enzo Ferrari se encargó de que se hicieran las modificaciones pertinentes para llegar a este modelo. Llama la atención la simplicidad de su diseño, que ofrece una elegancia y aires clásicos inconfundibles. Otra de sus señas de identidad es su motor de cuatro cilindros y 2.5 litros con doble árbol de levas.

La unidad que sale en las imágenes es el Ferrari 625 Targa Florio con número de chasis #0304TF, un ejemplar con un pedigrí a la altura de pocos. Hizo su debut en en 1953 en el Grand Prix dell’Autodromo en Monza. El encargado de conducirlo fue el legendario piloto Mike Hawthorn que consiguió una nada desdeñable cuarta posición. Después de la carrera se sometió a una importante remodelación que podría haber corrido a cargo de Scaglietti.

Con el nuevo diseño siguió bastante ligado a la competición, participando en la Fórmula 1 y ganando la Carrera Panamericana en 1954 con Umberto Maglioli al volante. Este modelo estuvo un poco a la sombra del Ferrari 250 MM, a pesar que Paolo Marzotto alabó reiteradamente al 625 Targa Florio y su mecánica de cuatro cilindros. Tras los primeros años en Europa, posteriormente ‘cruzó el charco’ donde compitió en carretas como los 1.000 km de Buenos Aires (la cuál ganó cinco veces) o las 500 millas de Argentina.

A mediados de los 60 volvió a Italia tras una transacción con un Ferrari 250GT y fue abandonado en un vertedero en Nápoles hasta que fue descubierto por Franco Lombardi en 1974. Fue enviado de nueva a Módena para someterse a una completa restauración y corrió la Mille Miglia en 1984, 1986, 1989 y 1990. Más recientemente, en 2006, corrió el Gran Premio Histórico de Mónaco y volvió a ser restaurado por Carrozzeria Nova Rinascente.

Ahora este Ferrari 625 Targa Florio de 1953 sale a subasta en el evento Les Grandes Marques du Monde à Monaco. A su perfecto estado de conservación se suma el hecho de que podría ser el único ejemplar de su clase que quede, pues las otras dos unidades están en paradero desconocido. Por eso no es descabellado que alcance un precio de entre 4,5 y 6,5 millones de euros.

Fuente: Bonhams

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