En los últimos meses hemos oído hablar bastante de la la figura del gestor de carga. Antes de 2011, cuando el coche eléctrico todavía parecía algo del futuro, las únicas empresas que podían vender energía eléctrica eran las comercializadoras de electricidad. Pero se creó esta figura para aquellos agentes que, siendo también consumidores, pueden vender energía para la recarga de vehículos eléctricos. Con los años se ha comprobado que se trataba de una barrera para el sector.

El motivo es que para convertirse en gestor de carga se tenía que llevar a cabo un proceso tedioso debido a la excesiva burocracia y que terminaba siendo haciendo que muchas empresas desistieran. La figura ha sido calificada como “excesivamente rígida y desincentivadora de la actividad”, por lo que finalmente ha sido derogada mediante el Real Decreto-Ley 15/2018. Con esto se pretende incentivar las ventas de vehículos eléctricos y dar un empujón al sector.

Eliminando la figura del gestor de carga se conseguirá un mayor desarrollo de las infraestructuras de recarga, una de las asignaturas pendientes de nuestro país. Como vimos en el IV Foro Nissan, actualmente contamos con 1.754 puntos de recarga públicos y se calcula que necesitaríamos llegar a los 220.000 para cumplir los objetivos impuestos por el Parlamento Europeo para 2030. Aunque es una cifra que parece inalcanzable, con esta medida se podrá mejorar considerablemente en el sector privado.

Sin la figura del gestor de carga se liberaliza el sector y cualquier consumidor podrá vender energía para la recarga del vehículo eléctrico. Eso significa que agentes como hoteles, restaurantes y centros comerciales podrán explotar esa baza sin el complicado proceso al que tenían que someterse hasta ahora. También se han aprobado otras medidas como la creación de una gran base de datos con la ubicación y características de los puntos de recarga públicos.

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