Se ha dado el primer paso. Ayer el Parlamento Europeo aprobaba, por 389 votos a favor, 239 en contra y 41 abstenciones, elevar los requisitos de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) para los coches nuevos y furgonetas. No es algo definitivo, pues esta votación tiene que ser todavía refrendada por los Estados miembros y la Comisión Europea.

La Eurocámara ha establecido lo siguiente:

  • 2025: emisiones de CO2 un 20% inferiores a 2021.
  • 2030: emisiones de CO2 un 40% inferiores a 2021.

Se aprueba la propuesta presentada por Miriam Dalli, eurodiputada de Malta, de acelerar la disminución de CO2 de los vehículos (si bien la comisión de Medioambiente del Parlamento, estaba a favor de elevar el recorte incluso más, un 45%). Este es el principal causante del efecto invernadero y el cambio climático y el Parlamento Europeo no duda en señalar a la automoción, “”el único sector importante de la Unión en el que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando”. Es cierto. desde que las ventas de diésel se han desplomado y las de SUV suben como la espuma, las emisiones de CO2 aumentan.

Batalla política en Madrid por la contaminación

A partir de ahora comienza una “batalla” entre el Parlamento, que defenderá esta propuesta, junto con la Comisión y los gobiernos. El resultado será una Directiva que será la que marca el futuro de la automoción en la próxima década.

Desde el ecologismo se aplaude esta propuesta. “Damos la bienvenida a esta votación como un paso crucial hacia un aire más limpio, menos importaciones de petróleo y más puestos de trabajo”, ha aplaudido la organización Transport & Environment, que siempre ha destacado por sus estudios de cuánto se desvían las homologaciones de la contaminación real de los coches, así como destapar las argucias de los fabricantes en los ensayos de laboratorio (parcialmente corregidos con el WLTP).

Frente a esta postura encontramos la de los fabricantes, que consideran que “cualquier objetivo por encima del 30% expone a nuestra industria a un riesgo concreto de interrupción”, en palabras del prseidente de CLEPA (asociación de proveedores de automoción), Roberto Vavassori.

El gerente general de BMW Group, Harald Krueger, dijo esta semana que una reducción del 30% era el “tramo máximo” que la industria podía manejar. También gerente general de Renault, Carlos Ghosn, aseguraba que: “Podemos adaptarnos a cualquier requisito, pero la pregunta es cuál será el costo, no solo para los fabricantes de automóviles sino también para los consumidores. Los requisitos poco realistas van a poner en peligro la actividad industrial en Europa. Y el consumidor pagará el costo, con daños colaterales a nivel de la compañía. El control de emisiones riguroso no es gratis”.

Palabras similares decía el presidente de la ACEA (patronal de los fabricantes en Europa), a su vez CEO del Grupo PSA, Carlos Tavares, en el Salón de París: “Si la UE quiere reducir las emisiones de CO2, está bien. Pero los vehículos eléctricos son como los alimentos orgánicos: son más caros, y Asia tiene un monopolio en la tecnología de baterías. Seamos honestos”.

Miriam Dalli, la erurodiputada ponente del texto aprobado ayer, indicaba que Europa debde ser ambiciosa, pero también que “se deben establecer los incentivos adecuados para los fabricantes, fomentar la inversión en infraestructura y proponer una transición justa para los trabajadores”.

Y es que el acuerdo también establece que las compañias están obligadas a que los vehículos menos contaminantes (coches eléctricos y aquellos que emiten menos de 50 gr/km de CO2, que serán híbridos enchufables) supongan un 20% de las ventas en 2025 y un 35% en 2030.

Ahora comenzará la negociación del texto final, con este punto de partida. Países donde la industria automovilística tiene un mayor peso en su PIB y miles de puestos de trabajo serán más sensibles a las necesidades de la industria, como ha ocurrido en otras ocasiones. Alemania, el mayor mercado automovilístico de Europa, ha dicho que apoyará el objetivo de la Comisión Europea del 30%, mientras que Francia ha pedido el recorte del 40%, en la línea del Parlamento Europeo. A finales de año se producirán las negociaciones finales entre los tres organismos de gobierno de la EU.

Fuente: Automotive News

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