Si hablamos de ‘Motor City’, todo el mundo piensa inmediatamente en Detroit. La ciudad más grande del estado de Michigan fue en los años 50 también una de las más prósperas de los Estados Unidos. La industria automotriz fue uno de los principales impulsores de este momento plácido. Fabricantes de la talla de General Motors, Ford, Chrysler o Packard tenían allí sus plantas y nutrían de trabajo y bienestar a los casi dos millones de habitantes.

Sin embargo, después del primer boom económico de la posguerra, la situación comienza a torcerse. La crisis económica empieza a notarse y las fábricas pierden su prosperidad. Se calcula que entre 1970 y 1989 se perdieron más de 800.000 puestos de trabajo entre los principales fabricantes. Se produce un éxodo masivo a otras ciudades y Detroit comienza a convertirse en una ciudad fantasma, con cientos de edificios abandonados y una situación social preocupante. A día de hoy viven allí alrededor de 700.000 personas.

Aunque parece que empiezan a brotar los primeros atisbos de recuperación en ‘Motor City’. Hace unos años vimos como un español compraba la fábrica abandonada de Packard y también se ha estado hablando de la apuesta de la ciudad por la conducción autónoma. Ahora Ford compra la Michigan Central Station, la mítica estación central de trenes de Detroit que había estado operativa desde 1914 hasta 1988.

La que en su momento fue la estación más grande del mundo, actualmente estaba abandonada y en ruinas. Desde su cierre ha pasado por varias manos y proyectos de rehabilitación que se iban quedando en nada. Y, ¿para qué querría un fabricante como Ford comprar un edificio como éste? Todavía hay bastantes incógnitas en torno a esta noticia, como el precio de la operación o los propósitos. Sin embargo, queda claro que ahora está en mejores manos (antes la tenía la familia Moroun) y que Ford podría darle una mejor vida. Quién sabe si terminarán desplazando su sede de Dearborn de vuelta a Detroit.

Fuente: Detroit Free Press

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta