Hace un año que un terremoto y posterior tsunami asoló la costa de Japón y se llevó consigo la vida de 16.000 personas. Como recordarás esto tuvo también consecuencias desastrosas en la producción de coches y en la distribución de los mismos (en España los coches japoneses subieron de precio unos 200 euros de media debido a la falta de stock).

Luego llegaron más noticias, alarmantes como que se estaban vendiendo coches con radiactividad de Fukushima o que otro terremoto sacudía el mercado y General Motor se convertí en primer fabricante mundial… por los problemas que el tsunami causó en las fábricas de Toyota.

La semana pasada nos llegaban más datos desde EE.UU. Los recortes de producción habían afectado al abastecimiento de algunos de los más populares de América del Norte, como el sedán Camry. Las ventas del vehículo llegaron a desplomarse un 36% en mayo pasado respecto al año anterior. Algunos distribuidores estaban desesperados por conseguir coches como el híbrido Prius. En mayo, los distribuidores de Estados Unidos sólo tenía alrededor de una sexta parte de su oferta habitual de Prius. Algo trágico para el dueño de un concesionario, sobre todo porque los altos precios de los combustibles empujaban cada vez más al mercado a coches de bajo consumo.

Como no podían encontrar coches japoneses, los compradores se fueron a otra marcas. Hyundai, de Corea del Sur, y Ford estuvieron entre los que se llevaron la mayor parte de esas ventas.

La cuota de mercado de los EE.UU. de los fabricantes de automóviles japoneses se redujo de 38,5%  al 30,1% entre febrero y junio, según Edmunds.com. En febrero de 2011 recuperaron el 38%, aunque todavía por debajo de la cuota del 40% de hace tres años, antes de que la seguridad masiva de Toyota recuerda.

Las pérdidas de producción de la industria automotriz japonesa terminaron en el tercer trimestre del año pasado. Pero piensa recuperarse en los primeros meses de este año mediante horas extraordinarias y añadiendo capacidad productiva.

Koji Endo, analista automotriz de Advance Research Co. en Tokio, dice que las ventas fabricantes de automóviles japoneses se están disparando en América del Norte debido a los altos precios del combustible, ya que hacen más atractivos los coches japoneses, que tienden a ser eficientes en combustible. Además la economía de EE.UU. se está recuperando y los compradores han estado esperando a que llegasen los modelos japoneses para realizar sus inversiones.

“El crecimiento de las ventas de Toyota y Honda es abrumador, casi el doble que el resto del mercado”, asegura Endo en the Washington Post. “Se están vendiendo como churros”.

Sin embargo, esta euforia puede verse lastrada por otro enemigo interno: la fortaleza del yen, que ya está haciendo mucho más daño a los resultados financieros de Nissan que el desastre, o cualquier otra cosa: Por cada yen que se sube su cotización respecto al dólar  (ha subido en las últimas semanas de 76 a 80 por dólar), Nissan pierde una barbaridad: 245 millones de dólares en el beneficio operativo anual.

¿Y en Europa? Hemos recopilado estos datos de ventas de automóviles (de todo tipo, ya que el tsunami no diferenció entre turismos, vehículos industriales ligeros o camiones). El año 2010, de cada 100 vehículos vendidos en toda Europa, 12 eran japoneses, como vemos en este cuadro:

Ventas de marcas japonesas en Europa. Año 2010

En 2011 la cifra de vehículos vendidos en toda Europa se mantuvo prácticamente estable (una ligera caída, nada comparable a la caída de matriculaciones sufrida en españa en 2011, que alcanzó el 17,7%). Sin embargo, la cuota de mercado de los coches japoneses se redujo nada menos que un 27,5% al descender hasta el 8,7%.

Ventas de marcas japonesas en Europa. Año 2011

A estas alturas del año todavía no tenemos datos definitivos de febrero para comparar con la evolución en Estados Unidos en 2012. Una vez que tengamos esta información podremos comprobar si las marcas japonesas están recuperando terreno, tal y como sucede en norteamérica… y algo más interesante todavía, a quienes le roban la parte del pastel de las ventas europeas.

Fuentes: Washington Post, Edmunds, ACEA

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