Las ventas de automóviles han cerrado la primera mitad de 2012 con una caída del 8,2% y un volumen de unas 405.800 matriculaciones, lo que supone el nivel más bajo desde el año 1993. De hecho, los datos de junio reflejan incluso un empeoramiento de la situación del mercado automovilístico, que ha quedado reducido a la mitad respecto a los niveles previos a la crisis.

En junio las ventas de turismos y todoterrenos se situaron en torno a 73.000 unidades, lo que supone una disminución del 12,5% en comparación con el mismo mes del ejercicio precedente. Las matriculaciones de automóviles han experimentado un retroceso en junio del 13%, con 64.130 unidades comercializadas.

Las ventas caían en todos los canales, con un descenso especialmente acentuado en el de empresas, donde el retroceso alcanzaba el 18%, con 17.700 unidades. Las ventas a particulares bajaban un 13,5% con 27.000 unidades, mientras que las compras por parte de empresas de alquiler se situaban en 19.400 unidades, un 6% menos.

Anfac y Ganvam explicaron que la situación del mercado automovilístico español “es preocupante”, puesto que el volumen de ventas previsto para el cierre del presente año apenas alcanzará las 750.000 unidades en 2012, mientras que hace cinco años se situó en 1,6 millones de unidades.

Lo peor es que el tráfico de visitantes a los concesionarios españoles se redujo un 30% en los primeros meses del año, agravado por la crisis de la demanda interna, la falta de crédito y la incertidumbre que planea sobre el sector ante la rumorología generada en torno al uso y consumo’ del automóvil, según señala Ganvam, que representa a 4.600 concesionarios y 3.000 compraventas. Faconauto, por su parte, ya ha avisado de que prevé que el negocio baje, al menos, hasta 2019.

Para Ganvam, la convulsa situación económica que atraviesa el país no es un buen aliado para las ventas, máxime tras confirmar el Banco de España que la caída del PIB en este segundo trimestre será más grave de lo esperado. La recesión, unida a la escasa fluidez del crédito en un mercado donde ocho de cada diez compras se financian, justifican en parte este desplome de la demanda cada vez mayor.

A este ambiente también contribuyen los constantes rumores y globos sonda sobre posibles medidas que aumentarían la presión fiscal sobre los conductores, lo que está llevando a muchos de ellos a replantearse su compra.

Así, las especulaciones sobre un posible céntimo verde que gravaría los hidrocarburos en cerca de cinco céntimos el litro no contribuyen a insuflar confianza, sino que generan un efecto disuasorio a la compra, al igual que intervenciones como la de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtiendo de los posibles efectos cancerígenos del combustible diésel cuando siete de cada diez coches vendidos tienen esta motorización.

El anuncio de una posible subida del tipo general del IVA (aunque puede anticipar las compras en un primer momento) tampoco alienta las ventas, ya que el precio de los coches podría encarecerse en unos 450 euros de media, lo que genera un impacto psicológico muy negativo sobre el consumidor. También está la posible conversión de autovías en autopistas de peaje, aunque la DGT ya se ha mostrado contraria debido a que empeoraría la seguridad vial.

Fuentes: Ganvam, Anfac

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