
¿Cómo es que las marcas europeas están dejando de lado el LiDAR y las chinas lo ponen en coches básicos?
El mundo de la automoción nos está dejando estampas paradójicas en los últimos tiempos. Hasta hace poco, la tecnología LiDAR era lo más destacado de la conducción autónoma, un capricho tecnológico reservado exclusivamente para los buques insignia de los fabricantes europeos más elitistas. Sin embargo, en un giro de guion inesperado, esas marcas más tradicionales están dando un paso atrás por culpa de los costes. Mientras tanto, la industria china quiere democratizar este sofisticado láser instalándolo en un vehículo eléctrico que cuesta menos de 10.000 euros allí.
Para entender esta sorprendente marcha atrás europea, hay que fijarse en las recientes decisiones tomadas por firmas como BMW y Mercedes. Ambas marcas alemanas habían presumido de integrar costosos sensores LiDAR en sus todopoderosos Serie 7 y Clase S, ofreciendo a sus clientes una avanzada asistencia de conducción de Nivel 3 para su uso en autopistas. El problema radica en que este equipamiento añadía casi 6.000 euros a la factura final del vehículo, una cifra que resultaba difícil de justificar.

Ante esta barrera puramente económica, los fabricantes alemanes han optado por eliminar temporalmente esta opción de las versiones más recientes de sus grandes turismos de representación. Su nueva estrategia corporativa pasa ahora por perfeccionar sistemas de Nivel 2, mucho más asequibles, que permiten al usuario soltar el volante en entornos urbanos, siempre y cuando mantenga obligatoriamente la vista puesta en la carretera. Mientras Europa hace cuentas para proteger sus márgenes, China ha respondido con un contundente golpe sobre la mesa.
BYD acaba de lanzar al mercado una actualización de su Seagull, el pequeño eléctrico que aquí es conocido Dolphin Surf. El verdadero bombazo de esta actualización no reside en sus nuevos colores de pintura, sino en el hecho de que un coche con un precio de partida de 69.900 yuanes (unos 8.800 euros al cambio) ofrezca como novedad un sofisticado módulo LiDAR montado directamente sobre su techo. Este avanzado hardware láser no viene equipado de serie, sino que forma parte del paquete de asistencia inteligente a la conducción denominado comercialmente como DiPilot 300, también conocido bajo el nombre de «God’s Eye B».

Añadir esta tecnológica, impulsada por un potente procesador capaz de leer semáforos y gestionar el tráfico de la ciudad de forma semi-autónoma, supone un sobrecoste de unos 2.650 euros para el comprador. Puede que incrementar el precio de un modelo de presupuesto ajustado en un 30 % suene excesivo de entrada, pero el resultado final es inapelable. Los usuarios asiáticos pueden llevarse a casa un eléctrico con tecnología LiDAR de absoluta vanguardia por un montante total de tan solo 11.445 euros (90.900 yuanes allí).
Esta agresiva jugada técnica demuestra con nitidez que los fabricantes orientales están plenamente dispuestos a apretarse el cinturón en beneficio propio con el único objetivo de asestar un golpe demoledor a sus competidores occidentales. Que un coche de estricto acceso a la gama estrene sensores predictivos de máximo nivel supone un gigantesco desafío para el viejo continente. Si la industria europea no halla pronto la fórmula adecuada para abaratar sus costes de desarrollo, la batalla tecnológica quedará sentenciada mucho antes de lo previsto.
Fuente: Carscoops
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