Los robos de coches ya no son lo que eran. En el pasado era bastante fácil forzar la cerradura de un vehículo y no había una alarma que alertase al dueño. Ahora los vehículos han mejorado bastante en términos de seguridad, pero los ladrones también evolucionan. En los últimos años, los ladrones son casi hackers que utilizan técnicas más avanzadas para poder sustraer coches nuevos. Eso precisamente es lo que Ford quiere evitar con esta nueva tecnología.

Algunos ladrones cuentan con sistemas capaces de copiar la señal que emite el mando de la llave con simplemente acercarse. En menos de un minuto podrían clonar esa llave sin ni siquiera tener que allanar la vivienda y después podrían irse con el coche como si nada. Mientras que Toyota ha propuesto gas lacrimógeno como medida de seguridad, lo que Ford nos trae consiste en una llave que tiene una función simple pero efectiva.

Los mandos que permiten el acceso y arranque sin llave en la mayoría de vehículos actuales emiten una señal incluso cuando no están siendo utilizados. Los nuevos que Ford está empezando a montar en los Fiesta y Focus se desactivan si están parados durante 40 segundos gracias a un sensor de movimiento. De modo que bastaría con llegar a casa, dejarlo en su sitio y entraría en suspensión evitando que se copiase su señal.

A día siguiente con cogerlo para metérselo al bolsillo volvería a estar operativo y se podría acceder al vehículo con normalidad. También destaca que su radio de funcionamiento es de solo uno o dos metros respecto al coche al que están vinculados. Con esta solución, Ford pretende reducir el número de robos en sus modelos superventas. En Reino Unido ya se aceptan pedidos de los nuevos mandos por 65 libras (75 euros) en el Fiesta y 72 libras (83 euros) en el Focus. Dentro de poco se extenderán por otros modelos de la gama.

Fuente: Ford

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