2020 es, sin duda alguna, el año en que la industria europea del automóvil se enfrenta ante el gran reto de su supervivencia. Ya venía tocada de la implementación del ciclo WLTP, que cambió la vara de medir consumos y emisiones hace apenas un par de años. Y en 2020 comienza la ley que obliga a comenzar a vender coches híbridos y eléctricos en buen volumen para evitar las multas por pasarse de los 95 g/km de CO2 por vehículo vendido.
A ello se suman los endurecimientos de la normativa Euro 6d, que es la que rige actualmente por el mercado.

  • ISC: Una enmienda que buscaba reducir las pérdidas por evaporación,
  • FCM: A partir de enero de 2021, tiene mucho que ver con el ciclo WLTP y los consumos de los coches en “conducción real” Para ello, los vehículos tendrán que contar con un sistema de medición de consumo (de combustible o de electricidad en el caso de los electrificados). Se trata de un sistema denominado On-Board Fuel Consumption Meter (OBFCM) que recoge la información sobre el consumo de combustible de cada coche (luego esos datos serán recogidos… y ser usados contra los fabricantes que no cumplen lo prometido.

Estas dos enmiendas harán que el 1 de enero de 2021 entre en vigor una nueva normativa, la Euro 6d ISC-FCM. Y, de igual forma que a finales de 2019, este año se están produciendo atascos en las homologaciones de vehículos. También hay que dar salida a los coches que no cumplen con la siguiente normativa. En un mercado que, además, ha estado detenido por completo debido a la pandemia de coronavirus.

Es por ello que el CEO de Fiat Chrysler Automobiles, Mike Manley como presidente de ACEA (patronal de fabricantes) ha pedido a la Unión Europea más tiempo para deshacerse del stock de automóviles que no cumplirán con las próximas leyes de emisiones contaminantes.

Manley asegura que unos 600.000 turismos de pasajeros ya construidos no cumplirían con la norma Euro 6d ISC-FCM que entrará en vigencia el 1 de enero de 2021. Se solicita un retraso de seis meses. No se trata de enviar coches más contanimantes, pues «en muchos casos, solo significará que los vehículos no estarán equipados con un medidor de consumo de combustible».

La parálisis del COVID-19 también ha frenado a las certificaciones de los nuevos modelos. Hay que validar que los nuevos modelos que cumplen con la Euro 6d ISC-FCM incluyan la conformidad en servicio (ISC) y el monitoreo del consumo de combustible (FCM). Y hay en estos monentos en torno a 2.100 homologaciones pendientes.

Desde ACEA señalan que, de no aceptar esta moratoria de seis meses, probablemente afecte al empleo. Y es que, o bien se van almacenando esos vehículos fabricados hasta que se complete el proceso de aprobación o se detiene la producción de los mismos… algo que afectará a los empleados de los fabricantes y a sus proveedores.

En China ya se ha pospuesto la entrada en vigor de la nueva ley de emisiones por el mismo motivo (durante seis meses) y en Japón se ha retraasado el cambio de su ciclo JC-08 para modelos existentes a WLTP (tres meses). Parece, pues, que la propuesta es proporcuonada.

Te recordamos que la norma Euro 6 limita la cantidad de contaminantes emitidos por los automóviles en carretera, como el óxido de nitrógeno, el monóxido de carbono, las partículas finas y los hidrocarburos, que presentan riesgos para la salud cuando se inhalan. Actualmente está en vigor la norma Euro 6d_TEMP.

Por otro lado están los objetivos de la Unión Europea de reducir las emisiones de CO2 de la flota de coches nuevos que se venden en el continente, obligada en virtud de los acuerdos climáticos de París. Si bien había discrepancias sobre solicitar una moratoria en este segundo punto, finalmente desde la ACEA no se ha pedido retrasar el objetivo de emisiones de CO2 a 95 gramos por km de la UE, que entrará en vigor el 1 de enero de 2021.

Fuente: Automotive News

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