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Opel Monterrey (8)
Luis Blázquez

Historia del Opel Monterey: descubriendo un nuevo mundo

Gracias a la llegada del Frontera en 1991, Opel se percató de que que existía un mercado muy lucrativo en el segmento de los “vehículos recreativos” de tracción total. Era el comienzo de lo que más tarde sería el auge de los SUV en Europa, con un mercado que buscaba vehículos de un aspecto cuadradote y mucho espacio, pero que funcionasen igual de bien tanto dentro como fuera del asfalto. Así nació el Opel Monterey, y esta es su historia.

Con el lanzamiento del Monterey en 1992, Opel amplió su gama de todoterrenos apuntando a un segmento superior del mercado. Fruto de la cooperación entre Opel y su marca hermana en aquel momento, Isuzu, el Monterey se adaptó al mercado europeo gracias a la gran demanda de vehículos capaces de combinar grandes aptitudes todoterreno con el confort de un turismo. Y daba en el clavo: aportaba funcionalidad y un aspecto robusto. La rueda de repuesto montada en el portón trasero indicaba claramente su carácter todoterreno.

Opel Monterey LTD 3.1 TD (1994)

El Monterey estaba disponible en dos versiones de carrocería y tres niveles de equipamiento. El acabado RS hacía referencia al modelo de tres puertas y batalla corta, con cuatro asientos. El LTD contaba con una distancia entre ejes más larga y la opción de contar con cinco o siete asientos. Gracias a la elevada posición de estos el conductor tenía una gran visibilidad hacia el exterior, mientras que los pasajeros podían disfrutar de un amplio espacio para la cabeza y las piernas. El volumen de carga podía ofrecer además hasta 2.548 litros de capacidad.

Opel Monterey LTD 3.1 TD (1994)

Dado su carácter aventurero con ciertas concesiones asfálticas, el Opel Monterey contaba con una suspensión delantera independiente formada por trapecios dobles; detrás un eje rígido con brazos longitudinales, una barra Panhard y muelles helicoidales. Puesto que se gestó como un todoterreno clásico, con la carrocería montada sobre el chasis, y los componentes se diseñaron para ser robustos, se defendía con mucha soltura fuera del asfalto. De hecho, aún con una idea de ser un vehículo de orientación urbana, seguía siendo un coche off-road.

Opel Monterey 3.2 RS (1996)

El recorrido de los muelles, de 205 milímetros en la parte delantera y de 230 mm en la trasera, aseguraba que el Monterey pudiera superar con facilidad terrenos difíciles. La marcha reductora le permitía subir pendientes con hasta un 76 % de inclinación. Otras cotas fundamentales para transitar por caminos complicados eran una capacidad de vadeo de 600 mm y un ángulo ventral de hasta 45 grados, así como un ángulo de ataque y salida de 40 y 31 grados, respectivamente. Todos los Monterey incorporaban de serie bujes de rueda libre delante.

Mecánicamente, se podía elegir entre dos propulsores que ofrecían las mismas prestaciones: un diésel atmosférico de cuatro cilindros y 3.1 litros de cilindrada, y un V6 de gasolina de 3.2 litros. El V6 de 177 CV era especialmente suave y ofrecía la percepción de ir en una berlina de lujo. Con este motor, el Monterey aceleraba de 0 a 100 km/h en 11,5 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 170 km/h. Además, desde 1996 se incorporó el sistema “No Stop” de serie, el cual, con tan solo pulsar un botón, activaba el sistema de tracción integral hasta los 100 km/h.

Opel Monterey 3.2 Limited (1996)

Con el lavado de cara de 1998 llegaron una serie de mejoras que lo hicieron más competente. Se mostró en Salón del Automóvil de Ginebra, y destacaba por un frontal de nuevo diseño, así como diversas mejoras en los apartados de prestaciones, seguridad y consumo de combustible gracias a dos mecánicas de nuevo desarrollo: un V6 de gasolina de 3.5 litros y un turbodiésel de 3.0 litros. Con este último, el Monterey de 1998 fue el primer todoterreno del mundo en combinar la tecnología de cuatro válvulas con la inyección directa por common rail.

En sí, el Opel Monterey era el calco del Isuzu Trooper, siendo un modelo japonés prácticamente hasta la médula. En 2002, tras 10 años de producción, el Monterey llegó al final de su camino. El modelo más vendido durante estos años fue el acabado LTD, que tenía un gran equipamiento de serie. Eso ya era una señal de que los usuarios buscaban una combinación entre elegancia y versatilidad con tecnología a bordo. Por lo tanto, no es de extrañar que esta receta acapare hoy una elevada demanda, siendo refinada hasta haber explotado el segmento SUV.

Fuente: Opel

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