A finales de junio, antes de que cambiase el Gobierno, se había aprobado ya un programa de ayuda a la compra de vehículos movidos por energías alternativas (eléctricos, híbridos, de GLP o de GNC) con una partida de 50 millones de euros. A ello se sumaban 16,6 millones se destinarán a desarrollar las infraestructuras de recarga de esos automóviles, especialmente los eléctricos.

Se trata del Plan VEA, que no se han puesto en marcha por “la tardanza en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2018 y el bajo grado de ejecución presupuestaria en el ámbito de la industria hasta junio han provocado este retraso”, según declaraciones del Ministerio de Industria, a Europa Press.

Todo apunata a que las ayudas llegarán en el último trimestre del año. Habrá que esperar a ver en cómo se concretan las ayudas… auqnue los fondos destinados a la compra de vehículos son escasos y seguramente, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, durarán apenas unas horas. Y es que hay muchos que esperan estas subvenciones para comprar coche.

El sector de la automoción no está en contra de estas ayudas puntuales, pero siguen reclamando planes estructurales más prolongados en el tiempo que permitan rejuvenecer el parque móvil español (supera los 12 años y es uno de los más envejecidos de Europa). El éxito de los planes PIVE (hasta ocho ediciones) ayudó en ese sentido en un momento de crisis económica, además.

Ojo, que el Gobierno no se cierra en banda a ello y no descarta algún plan parecido. Es clave para reducir las emisiones, sobre todo si tenemos en cuenta que sólo se manda al desguace un coche antiguo por cada dos nuevos que se compra. Eso sí, no sería igual, puesto que la “profunda transformación” del sector del automóvil, con clientes quenecesitan soluciones de movilidad más que un coche en propiedad “afectará a los concesionarios”, por lo que se “requerirá un análisis en profundidad para garantizar su viabilidad futura”.

Vía: El Mundo

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