Seguro que muy pocos de vosotros conocéis el papel de los modelistas en la industria del automóvil. Pues se trata de personas que centran su trabajo en dar forma a los coches de cley, arcilla sintética con la que se reproduce los nuevos modelos a tamaño real.

En el momento en el que nos encontramos donde los avances tecnológicos gozan de gran protagonismo en todo tipo de industrias, los modelistas conviven con ellos siendo las manos su principal herramienta de trabajo. Gracias a su cometido, los bocetos de los diseñadores cobran vida a escala real, realizando una escultura de arcilla.

“Es el primer paso para ver las dimensiones reales del coche. Puedes verlo, tocarlo… El modelo físico es insustituible para unos volúmenes y unas superficies perfectas” señala Carlos Arcos, responsable de modelaje de modelos exteriores en SEAT.

Si es cierto que se trata de un trabajo poco común, pero los modelistas no sólo necesitan de una buena habilidad manual, sino que también deben ser capaces de trasladar lo que observan en los bocetos en 2D a la realidad.

Para poder tratar y manipular el clay, éste debe ser calentado a 60 grados. Y al tratarse de un material que se enfría a gran velocidad, debe ser tratado con rapidez.

La reproducción a escala real de los futuros modelos no se presenta cómo una tarea fácil y menos aún para una única persona. Por lo que el trabajo se lleva de forma conjunta por varios modelistas, cada uno de ellos encargado de una parte del coche. Y es que éstos modifican el modelo constantemente, aplicando las revisiones y cambios indicados por los diseñadores del auto.

Una vez está elaborado al completo su diseño exterior y es aprobado por las partes correspondientes del equipo, el coche está listo para ser fabricado en serie.

Aquí os dejamos un vídeo facilitado por SEAT en el que se ve el trabajo de estos modelistas. Pintado, con parrilla frontal, ventanillas… ¿Parece un coche real verdad? Pues debajo de él se encuentra la obra en arcilla.

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