Los concesionarios quieren entrar en la campaña electoral. Mediante la asociación Ganvam (que representa a 4.600 concesionarios y 3.000 compraventas), han lanzado sus propuestas a los partidos políticos para sacar al sector del automóvil de la crisis de ventas, cuya caída superará este año el 50% respecto a los niveles previos a 2008, situándose en el entorno de las 830.000 matriculaciones, con una pérdida estimada de 5.000 empleos.

Una de esas propuestas contempla así la rebaja fiscal del IVA del 18 al 8 % para la compra de vehículos nuevos o usados de menos de cinco años y que emitan menos de 140 gramos de CO2 por kilómetro, a cambio de la entrega de un vehículo de más de diez años de antigüedad para su achatarramiento.

Esta reducción del IVA en las compras de automóviles tendría un coste aproximado de 528 millones de euros anuales para las arcas públicas pero incrementaría la demanda en unos 150.000 vehículos, lo que a su vez generaría cerca de 364 millones de euros por la recaudación adicional directa derivada del Impuesto de Matriculación, en su caso, IVA, e impuestos sobre los combustibles.

Ganvam calcula que cerca de un 30% de los compradores actuales se acogerían a estas condiciones, obteniendo así un ahorro medio de 2.200 euros por coche, un 10% más que la ayuda máxima concedida por el extinto 2000E, y un incentivo a la demanda. Pero adicionalmente se produciría un incremento de la demanda que sin incentivo no se produciría.

A los beneficios por el incremento de la recaudación habría que añadir las ventajas socioeconómicas por la reducción de la factura sanitaria gracias a la incorporación de turismos con mejores sistemas de seguridad, el ahorro de emisiones de CO2 que producirían los vehículos achatarrados, y el importante freno a la pérdida de empleo y cierre de empresas. Desde que estallara la crisis se han perdido 35.000 puestos de trabajo y 2.000 pymes en las redes de distribución, ya que los concesionarios no dejan de perder dinero.

La rebaja fiscal tendría mayor efecto de anteriores planes de achatarramiento ya que simplificaría los trámites de gestión para los concesionarios. Al ser aplicado directamente en la factura de venta, sería fácilmente controlable y no exigiría que las redes de distribución adelantaran dinero como en el Plan 2000E.

Además de la reducción del IVA, la asociación insta a completar esta rebaja fiscal para el sector del automóvil a través de la supresión del impuesto de matriculación, cuya obsolescencia fue refrendada por la propia Comisión Europea, más orientada a gravar el uso del vehículo que la compra.

Aunque el eje central de todas las medidas propuestas por los distribuidores es la puesta en marcha de un plan de achatarramiento de vehículos de elevada edad (algo que piden desde hace un año). Según ellos, no sólo reactivaría la demanda en un momento de extrema debilidad para el sector, sino que también combatiría el envejecimiento del parque automovilístico español: actualmente el 43,7% de los turismos supera los diez años de antigüedad, con los efectos negativos que conlleva para la seguridad vial y el medio ambiente.

Ganvam también ha pedido a los diferentes partidos que den a conocer sus posturas en materia fiscal de forma contundente y sin anticipaciones, evitando rumores sobre posibles subidas impositivas del impuesto de circulación, hidrocarburos, etc.- que pueden retraer las ventas aún más.

Fuente: Ganvam

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