Era el que faltaba. El más esperado. El que tenía que completar la gama por la parte superior. Ya está entre nosotros el Volkswagen Golf R 2021, que no es otra cosa que la variante más deportiva del compacto por excelencia. De la actual octava generación del Golf ya conocíamos otras dos versiones ya bastante prestacionales como son los GTI y GTI Clubsport, pero este ejemplar quiere ir un paso más allá. Lo hace situándose como el más rápido y potente de la historia.

Esa historia se remonta al año 2002, cuando fue lanzado el primer Golf R32 sobre la cuarta generación del modelo. Desde entonces, estos modelos siempre han tenido su personalidad propia y, en el nuevo, queda más que patente. Su exterior se viste con paragolpes más abultados y un frontal más potente gracias a la parrilla con rejilla específica o mediante la barra transversal azul que se ilumina como una tira de LED entre las ópticas.

Emplea el característico color Lapiz Blue metalizado para su carrocería (también disponible en Pure White o Deep Black perlado), en el que contrastan algunos elementos en negro o los espejos retrovisores en cromado mate. En el perfil lo que más destaca son las llantas de 19 pulgadas con sus pinzas de freno en color azul, además de unos faldones laterales más prominentes y deportivos. La altura de la carrocería también se ha reducido un par de centímetros.

Terminamos con una zaga potenciada mediante un spoiler de techo de diseño exclusivo para este Golf R. También con un paragolpes más abultado que cuenta con un difusor en color negro brillante. Integra una doble salida de escape a ambos lados de serie, aunque opcionalmente puede contar con el que está firmado por Akrapovic.

En el habitáculo del compacto deportivo aparece la misma tecnología que ya vimos en el resto de sus hermanos de gama. Eso incluye el sistema multimedia Discover Pro con la pantalla táctil de 10 pulgadas. También incluye la instrumentación digital de 12,3 pulgadas propia de la marca. Aunque lo más interesante son los detalles propios de esta versión, como los asientos deportivos tapizados en cuero Nappa y con el logotipo R en el respaldo. No faltan tampoco un volante específico con el botón R, pedales metálicos y detalles con apariencia de carbono.

Pero probablemente el elemento más importante del Volkswagen Golf R sea su mecánica 2.0 TSI (EA888 de cuarta generación), que confirma que se mantiene el cuatro cilindros de gasolina turbo para dar vida a esta versión. Lo hace con un aumento de potencia ligero, llegando hasta los 320 CV y 420 Nm de par, que son apenas 10 CV más que la generación anterior y 20 CV más que el GTI Clubsport. Como viene siendo habitual, solamente podrá estar ligado a la transmisión automática DSG de siete velocidades y a la tracción total 4MOTION.

Hablando de esta tracción total permanente, cuenta con un diferencial trasero electrónico (XDS) y el sistema «R-Performance Torque Vectoring» para repartir el par de forma eficiente entre las ruedas. Puede enviar hasta el 100 % a una de las ruedas y ayuda a eliminar el subviraje. El chasis recibe una puesta a punto mejorada que incluye una dirección de relación variable o una suspensión que ofrece una mayor rigidez. Como detalle, en el eje delantero hay una inclinación negativa para aumentar la estabilidad. Como detalle, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos y su velocidad máxima está limitada a 250 km/h (270 km/h con el paquete R-Performance opcional).

Ofrece los perfiles de conducción tradicionales, permitiendo elegir entre los modos Comfort, Sport, Race y Individual. Pero además, en su octava generación el Volkswagen Golf R estrena el modo Drift, cuyo objetivo es bastante evidente. Cuando se conecta pone el ESC en Sport y prioriza la potencia al eje trasero para permitir cierto deslizamiento. Este modelo ha sido puesto a punto en Nürburgring Nordschleife, donde ha conseguido un tiempo 17 segundos más bajo que su predecesor.

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