El segmento de los compactos es de los pocos que se mantienen con fuerza después de la fuerte embestida que han dado los SUV. Probablemente es la categoría donde más nombres históricos encontramos, pues hay varios modelos que superan los 20 años de historia. Uno de ellos es el Ford Focus que estamos probando esta semana, un modelo que llega ahora con su cuarta generación dejando atrás lo anterior y marcando la pauta de cara al futuro.

Cómo decíamos, la primera generación del Ford Focus tiene más de dos décadas a sus espaldas (llegó al mercado en 1998). Aunque si bien es cierto que la primera vez que la marca del óvalo utilizó esa denominación fue en 1991 en un prototipo bastante estrambótico firmado por Ghia. Las formas redondeadas y simpáticas del primero dieron paso a una segunda generación más madura y con muchas opciones. La familia estaba formada por cuatro carrocerías: tres puertas, cinco puertas, Sportbreak (familiar) y Coupé-Cabriolet (descapotable de techo duro).

La tercera generación fue una evolución lógica en todos los sentidos. Cumplía a nivel estético, en el ámbito tecnológico y en su gama de motores; pero parecía algo falta de personalidad. Precisamente eso han querido cambiar con el actual Ford Focus, que estrena la plataforma C2 y que adopta un carácter distinto en función del acabado escogido. Esta característica ha sido tomada directamente del Ford Fiesta, donde parece haber funcionado correctamente.

Exterior

Y dicho lo anterior tenemos que mentar que estamos probando un Ford Focus ST-Line, la línea de equipamiento más deportiva y que afectará en gran medida a su diseño exterior. El frontal destaca por su posición baja, el capó va descendiendo hasta desembocar en la parrilla hexagonal típica de Ford, que en este caso va con un acabado en negro y un entramado llamativo. Los faros han sido rediseñados y adoptan una silueta más alargada y una firma lumínica más reconocible.

Los paragolpes en este acabados buscan esa imagen más agresiva y en la parte delantera eso se traduce en unas generosas tomas de aire. En el lateral encontramos unos faldones algo más trabajados y también las llantas de 18 pulgadas con acabado bitono que lleva nuestra unidad con pinzas de freno en color rojo. Son destacables los cambios en su silueta, con el habitáculo ligeramente retrasado y una zaga que recuerda ligeramente a un familiar (aunque se diferencia bien del Focus Sportbreak).

En la zaga se ha buscado la horizontalidad mediante esos pilotos traseros con forma de ‘L’ tumbada que apuntan hacia el centro. Precisamente en mitad del portón encontramos tanto el logotipo del óvalo como el nombre del modelo. Si volvemos a la deportividad tenemos que mirar a la parte superior, donde aparece un marcado spoiler de techo, y a la parte inferior, donde hay un difusor en color negro y dos salidas del escape en el lado derecho.

A pesar del cambio de plataforma, hay que decir que las dimensiones del Ford Focus no han cambiado demasiado. Tenemos un compacto con una longitud de 4.378 mm, una anchura de 1.825 mm y una altura de 1.454 mm. La distancia entre ejes se extiende hasta los 2.700 mm (+53 mm). Otro punto donde mejora mucho este modelo es en la aerodinámica. Se presenta con un coeficiente de 0,25 Cx (de los mejores del segmento) para ser más eficiente que nunca.

Interior

El interior del Ford Focus también ha sufrido una actualización notable y sigue las premisas que ha ido adoptando la marca americana en otros modelos. De esta forma, el protagonismo recae en la pantalla táctil de 8 pulgadas que cuenta con el sistema multimedia SYNC 3. No termina de convencer su integración, pues sobresale mucho en el salpicadero, pero si que destaca por su respuesta fluida y por la navegación intuitiva entre menús.

Aunque se ha despejado de botones físicos considerablemente respecto a sus antecesores todavía quedan algunos. Por debajo de la pantalla hay unos pocos para el infoentretenimiento y ya en la consola central están los controles de la climatización, completamente analógicos. Incluso en la zona baja, cerca de la palanca de cambios hay otros para los modos de conducción, el control del Head-Up Display o el asistente de aparcamiento.

Desde el puesto de conducción nos queda a mano un volante multifunción con un tacto agradable y un grosor considerable. A través de él se puede ver una instrumentación mixta bien resuelta, con dos grandes esferas para las revoluciones y para la velocidad, además de una pantalla TFT a color que va entre ellas. Este ordenador de a bordo permite visualizar todo tipo de información. El Head-Up Display opcional que se ve por encima del volante es una superficie de cristal que se despliega al arrancar.

En términos de calidad se ha dado un importante paso adelante y se sitúa ligeramente por encima de la media del segmento. Destacan en este apartado la tapicería de cuero con costuras en contraste que envuelve los asientos, el volante, la palanca de cambios y algunas zonas de las puertas. También tienen un buen parecer los plásticos blandos que recubren el salpicadero y zonas superiores o la moldura plástica que imita a la fibra de carbono. Si bien es cierto que hay algunos plásticos más duros como en el resto de generalistas y que hay ajustes que dejar que desear.

Una de las cosas que traía consigo el cambio de plataforma en el Ford Focus es la mejora en su habitabilidad. En las plazas delanteras sigue cumpliendo sin problema, con unos asientos cómodos y bastante envolventes en este ST-Line. Cuando se pasa a las plazas traseras se ve más claro el incremento en las cotas, con 60 mm más para los hombros y 50 mm más para las piernas. Aun así, seguirá siendo más recomendable que viajen cuatro adultos por su plaza central carente de forma y surcada por el túnel de transmisión.

Maletero

El maletero del Ford Focus ha crecido hasta los 375 litros de capacidad para situarse en la media del segmento. Todavía está lejos de otros rivales como el Honda Civic o el Skoda Scala pero es una cifra bastante conseguida y que tiene mayor valor por las formas rectas y aprovechables de esta superficie. La forma del portón hace que la boca de carga quede en una posición algo elevada, complicando un poco la carga de objetos más pesados y voluminosos.

Otra bondad que puede llegar el maletero del Ford Focus es un doble fondo opcional para dividir la carga. En todo caso, bajo el piso encontraremos una rueda de repuesto de emergencia y, alojado en su interior, el subwoofer del sistema de sonido. A través de las plazas traseras se puede acceder al maletero y cuando las abatimos en dos partes (60:40) nos dejan con una superficie plana que alcanza los 1.354 litros de capacidad.

Equipamiento

Como ya adelantábamos, una de las cualidades de la nueva generación del Ford Focus es su capacidad de personalización. Lo hace a través de varios acabados, algunos con un carácter muy marcada. Todo comienza con el Trend, el más modesto, que cuenta con llantas de acero de 16 pulgadas, aire acondicionado, radio con Bluetooth, elevalunas eléctricos delanteros y traseros o ayudas a la conducción como la frenada automática de emergencia o el mantenimiento de carril.

Siempre se puede completar con el Trend Edition (suma llantas de aleación de 16 pulgadas, pantalla de 8 pulgadas con sistema SYNC 3 o freno de mano eléctrico) o con el Trend+ (añade a lo anterior la navegación, el control de crucero, los sensores de aparcamiento o la rueda de repuesto). Más equilibrado y completo es el Titanium, que cuenta con climatizdor bizona, Ford Pass Connect o espejos plegables eléctricamente.

A partir de ese nivel ya comienza una diferenciación más marcada. Con el ST-Line que lleva nuestra unidad sale a relucir su cara más deportiva con las llantas de 17 pulgadas, paragolpes y parrilla específicos, salida de escape doble, asientos y volante deportivos, arranque sin llave o suspensión deportiva. Por otro lado, el Vignale da un toque más lujoso y sofisticado con los faros LED, paragolpes y parrilla diferenciados, asientos térmicos, aparcamiento asistido, Head-Up Display y materiales más cuidados.

Aunque en el configurador de la marca aparece como un acabado, al Ford Focus Active ya casi podríamos catalogarlo como un modelo diferente. Es el que adopta aspecto de crossover gracias a su carrocería elevada 30 mm y a detalles como las barras del techo o las protecciones plásticas en los bajos. Su equipamiento también es bastante completo en este nivel y se asemeja a lo que vimos en los anteriores acabados.

Motor

La gama de motores del Ford Focus sigue siendo bastante extensa y cubriendo casi todos los escalones necesarios tanto en diésel como en gasolina. En el primer combustible tenemos al nuevo 1.5 EcoBlue como motor de acceso con dos niveles de potencia: 95 y 120 CV (ambos con 300 Nm de par). Por encima se sitúa el 2.0 EcoBlue con 150 CV y 370 Nm de par. Si en diésel vemos tres opciones, en gasolina prácticamente se duplica la oferta.

El protagonista sigue siendo el galardonado 1.0 EcoBoost de tres cilindros, que está disponible en tres niveles de potencia: 85, 100 y 125 CV. Por encima se sitúa una opción más interesante para los que demanden algo más de potencia. El nuevo 1.5 EcoBoost, también con tres cilindros, se puede escoger con 150 o con 182 CV. Todos se ofrecen de serie con el cambio manual, mientras que la nueva transmisión automática de ocho velocidades está disponible en algunas. El tope de gama por el momento será el Ford Focus ST con el 2.3 EcoBoost de 280 CV.

Y como indicábamos al principio de la prueba, nosotros tenemos entre manos un Ford Focus ST-Line 1.5 EcoBoost 182 CV y 240 Nm de par con cambio manual. Es la opción más potente de gasolina si obviamos al deportivo ST y consigue unas prestaciones bastante conseguidas, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos y una velocidad máxima de 222 km/h. Tampoco anda mal de consumos y emisiones, homologando 6,1 l/100km y 139 g/km de CO2. Veamos de lo que es capaz en la práctica.

Comportamiento

La primera vez que uno sube a este Focus con el 1.5 EcoBoost 182 CV comienza a dudar ciertas cosas. Porque sabemos a ciencia cierta de que se trata de un motor de tres cilindros, pero lo cierto es que su refinamiento está muy cerca (o supera) al de los bloques de cuatro cilindros. Aquí no aparece ese traqueteo tan característico que detectamos en otros tricilíndricos de menor tamaño. Aunque el sonido sí que podría ser identificado, lo cierto es que está bien aislado, la insonorización en el habitáculo es notable.

Y del tres cilindros también tenemos que alabar su entrega. Donde más va a destacar es en la zona media del cuentarevoluciones, pero la parte baja no queda descuidada en absoluto. Ya veíamos en su ficha técnica que los 240 Nm de par se dar a partir de las 1.500 rpm y tener esa cifra de potencia hace que el Focus sea bastante contundente. Lo suficiente para garantizarnos seguridad y confianza en maniobras como incorporaciones o adelantamientos.

Esa elasticidad del motor hace que no sea necesario recurrir demasiado al cambio manual de seis velocidades (que es la única opción con esta mecánica). Pero cada vez que llevamos la mano derecha al pomo metálico lo cierto es que nos llegan sensaciones agradables. Cuenta con un tacto preciso y unos recorridos no demasiado largos. Igual se le podría pedir una rigidez mayor, pero para eso habría que saltar al deportivo Focus ST.

A nivel de chasis lo cierto es que se le pueden poner muy pocas pegas a este nuevo Ford Focus. El cambio de plataforma le sienta de maravilla y ese extra de rigidez nos hace pensar que ha sido concebido para aguantar mucho más (ya hay ganas de ver la futura versión RS). Consigue un equilibrio casi perfecto entre comodidad y deportividad, ofreciendo ese toque dinámico en carreteras de curvas y un confort ejemplar en otras vías.

A este respecto hay que decir que el comportamiento también se puede adaptar en cierta medida gracias a los modos de conducción. Lo cierto es que no podemos esperar una diferencia extrema entre ellos, pero sí que se nota algo en la sensibilidad del acelerador, el grado de asistencia en la dirección o la dureza de la amortiguación (nuestra unidad lleva suspensión adaptativa). Se puede elegir entre Normal, Eco, Sport, Comfort y Eco-Comfort (en las versiones normales solo los tres primeros).

Nuestra unidad de pruebas también montaba la suspensión deportiva opcional, lo que sumaba un plus de estabilidad. Aún así no se perdía un ápice de confort en marcha. Como decíamos, un equilibrio muy conseguido que también se reflejaba en la dirección. La notamos directa y precisa desde el principio y, aunque resulta bastante asistida (como la mayoría a día de hoy), la sensación global es positiva.

Estamos ante un coche que pesa algo menos de 1.400 kg y tenemos que decir que se muestra bastante ágil en cualquier situación. Puede que en nuestra unidad esa sensación se vea incrementada por el notable agarre de los neumáticos Michelin Pilot Sport, pero cuando hay cambios de dirección se ha mostrado realmente eficaz. El Ford Focus, en general, transmitirá reacciones nobles y será fácil de conducir.

El 1.5 EcoBoost cuenta con una tecnología de desconexión de cilindros, lo que permite que el cilindro central deje de funcionar en momentos puntuales cuando se demanda poca potencia. Eso contribuye a ajustar los consumos de combustible, aunque todavía quedan algo lejos de lo homologado. Durante la semana de pruebas con este Ford Focus obtenemos una media de 7,3 litros, bastante conseguida si tenemos en cuenta su elevada potencia.

Opinión coches.com

Si el Ford Focus ya solía ser un producto redondo, la cuarta generación llega más reforzada que nunca. El diseño ha dado un paso adelante, se muestra más atractivo y ahora cuenta con varias opciones de personalización con mucha diferencia entre acabados. Lo mismo pasa en el interior, más sofisticado y con tecnología a la altura. Crece principalmente en las plazas traseras, aunque no le habrían venido mal algunos litros más en el maletero.

La nueva plataforma C2 supone un chasis notable para el compacto, capaz de lograr un equilibrio envidiable y muy cerca de los referentes del segmento. Sumado a la mecánica de gasolina 1.5 EcoBoost de 182 CV y al cambio manual nos sale un conjunto muy completo. Es un coche agradable de conducir que se muestra ágil y preciso al tiempo que no se disparan los consumos. Lástima que el precio final de esta unidad tan equipada esté algo por encima de la media del segmento.

Ford Focus ST-Line 1.5 EcoBoost 182 CV
7.7 Nota
Lo mejor
  • Personalidad y diseño del ST-Line
  • Refinamiento del 1.5 EcoBoost
  • Comportamiento dinámico notable
Lo peor
  • Algunos materiales del interior
  • Maletero por debajo de la media
  • Sin opción a automático en esta versión
Diseño8
Habitabilidad7.5
Acabados7.5
Maletero7
Equipamiento7.5
Motor8.5
Comportamiento8
Calidad Precio7.5

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