No cabe duda de que Kia vive un momento dulce en Europa… y sobre todo en España, ya que el pasado año terminó instalada en el Top 10 de marcas más vendidas y con una cuota de mercado del 4,3%. Y la gran mayoría, del mercado particular.

Esas cifras no se alcanzan solamente con un par de productos bien posicionadosen sus segmentos, como el Kia Sportage y el Kia Carens. También hay que adentrarse en aguas pantanosas, terrenos donde es más complicado moverse. Categorías dominadas tradicionalmente por marcas europeas, como los utilitarios (ahí tiene mucho que decir el recién lanzado Kia Rio 2017) o compactos.

Y también miran hacia arriba, apuntando directamente a segmentos donde las marcas premium campan a sus anchas. A finales de 2015 conocíamos el Kia Optima 2016, inicialmente lanzado con un motor diésel. Este año la oferta se completó con un par de variantes más, una híbrida enchufable y una más prestacional, el Optima GT 2017.

También llegó la carrocería familiar, este Kia Optima Sportswagon 2016, que luce de maravilla y que contará también con una variante híbrida enchufable y la contundente versión GT, que sirve de antesala del Kia Stinger 2017, que cuando aterrice en los concesionarios supondrá dar todavía un paso más adelante.

Pero centrémonos ahora en este familiar medio, unas carrocerías que poco a poco van ganando adeptos debido a su mayor practicidad respecto a sus equivalentes de cuatro puertas, gracias también a que sus diseños son más atrevidos. Os dejamos pues, el resumen de la prueba y nuestra opinión:

Exterior

Kia surgió como marca automovilística allá por 1947. Ha habido que esperar nada menos que siete décadas para ver su primera carrocería familiar en el segmento D… pero desde luego han logrado un coche con personalidad. Como dijo mi abuelo en Galicia nada más verlo: “O coche ten boa liña, eso non hai que o negue” (creo que no necesita traducción).

Esa alargada silueta sigue los trazos que había marcado el prototipo Kia Sportspace Concept presentado en el Salón de Ginebra 2015 con bastante fidelidad, sobre todo si va ligado al acabado GT-Line como en este caso, acentuando su deportividad.

Si miramos al modelo de frente, no hay diferencias con el sedán. El protagonismo recae en los faros delanteros, muy rasgados y que se extienden hasta las aletas. Están unidos por la habitual parrilla en negro, por unas barras cromadas por la parte superior e inferior, continuada en la parte baja por las luces diurnas LED. En el acabado GT-Line los faros tienen tecnología Full-LED, por cierto.

En la parte baja del paragolpes podemos ver una toma de aire dividida por un listón cromado y apoyada sobre un spoiler delantero que le aporta una pizca de agresividad, junto con las tomas de aire laterales, que cuentan con un marco cromado. Para encontrar una diferencia con la berlina con este nivel de acabado debemos mirar hacia arriba, donde ya se vislumbran las barras del techo.

Se trata de un coche grande. Muy grande. Lo percibimos enseguida con la vista lateral. Mide 4.855 mm de longitud (exactamente igual que el sedán, así como los 2.805 mm de distancia entre ejes). No hay tampoco cambios en los 1.860 mm de anchura… y apenas mide 5 mm más de altura, hasta los 1.470 mm, debido a las barras del techo.

La línea consigue que sea el Kia más aerodinámico hasta la fecha, con un coeficiente Cx que baja a 0,27, cuando la anterior generación tenía un 0,29. Es un diseño muy fluido, nada recargado, y con un aspecto muy atlético gracias al habitáculo retrasado, la línea de cintura que se va elevando mientras el techo va descendiendo hacia la luneta trasera.

No se pierde tampoco la elegancia, gracias al marco de las ventanillas cromadas, a juego con las ventanillas y el faldón lateral, que está entre las ruedas sobre llantas de 18 pulgadas, de serie en este acabado. Esta bonita carrocería puede elegirse hasta en ocho colores exteriores, por cierto.

En la zaga destacan los faros traseros, de generosas dimensiones y que también presumen de tecnología LED. Sobre ellos, una luneta trasera no muy grande, a la que asombra un alerón de techo, que junto a la antena tipo “aleta de tiburón aporta una imagen deportiva en esa zona. Todo ello reposa sobre un difusor trasero con un par de salidas de escape a los lados, ovaladas y bastante grandes.

Interior

El asalto al segmento D tiene que ir acompañado de una mejora de la calidad de materiales y ajustes del interior. Puede que no esté a la altura de alguna marca premium, pero es innegable que puede mirar de tú a tú a todos los rivales generalistas del segmento. Las puertas cierran con solidez y las partes más visibles tienen guarnecidos de calidad. Solamente en la parte baja del salpicadero hay algunos plásticos duros, más propensos a envejecer peor con el paso de los años.

No hay diferencias de diseño respecto al sedán, con unas líneas bastante sobrias, con detalles en negro brillante y cromo. Todo el salpicadero está orientado hacia el conductor, con un ángulo de 8,5 grados, de modo que tenga que desviar la vista lo menos posible. Los mandos están todos al alcance de la mano.

La parte central de la consola está dominada por una pantalla de 8 pulgadas (7 en otras versiones), con un sistema de infoentretenimiento y navegador. Es compatible con Apple CarPlay y Android Auto, Destacable que la marca corre con la actulización del navegador mientras dura la garantía, de siete años como es habitual. Cuenta con alguno botones de acceso directo a las principales funciones, sobre los mando de climatización, que también se visualizan en esa pantalla.

El cuadro de mandos es de corte clásico, con dos esferas flanqueando un paneldigital Supervision de 4,3 pulgadas, con un sinfín de funcionalidades y que muestra mucha información.

Bajo la consola encontramos un hueco donde poder dejar objetos y las tomas Aux in, USB y 12V justo enfrente de la palanca de cambios (puede contar con cargador inalámbrico). Allí también hay mandos para controlar los asientos calefactables y ventilados, freno de estacionamiento eléctrico, asistente de aparcamiento…

Justo ahí hay también dos reposabebidas que preceden a un cofre entre los asientos, escondido bajo un cómodo reposabrazos. Completa el número de huecos interiores una guantera de generosas dimensiones, iluminada.

En cuestión de espacio, pocos pueden hacerle sombra. Las plazas delanteras son muy generosas en todas las cotas y solamente los conductores más altos puede que tengan algún problema con la altura disponible, sobre todo si se equipa techo solar como en nuestra unidad, que siempre resta algunos milímetros.

Por lo demás, el puesto de conducción es muy cómodo, desde los asientos, tapizados en cuero en esta acabado GT Line y con costuras en rojo, que pueden disponer de calefacción y ventilación, así como regulaciones eléctricos en ocho posiciones, además de ajuste lumbar (el del conductor cuenta incluso con memoria y se echa hacia atrás para facilitar la salida del vehículo).

Detrás se cuenta con un espacio muy generoso, sobre todo para las piernas, tal y como ocurre en el sedán. En este aspecto es uno de los mejores del segmento. El acceso a esas plazas es bastante amplio y la única pega es que un tercer ocupante, aunque cuenta con bastante espacio en el centro en anchura, tendrá que lidiar con la presencia de un túnel de transmisión y unas salidas de aire acondicionado de bastante tamaño.

Lo que sí que agradecerán los pasajeros traseros, en el acabado GT Line es la presencia de las lunas tintadas y cortinillas en las ventanillas para una protección extra contra el sol.

Y es que el acabado GT-Line cuenta con algunos elementos que mejoran el aspecto del interior respecto a otras más sencillas. Una de las más destacables es el volante, con la base achatada y forrado en piel con pespuntes en rojo, pero también hay pedales de aluminio, por ejemplo. La denominación del acabado se muestra en la parte inferior en una zona cromada.

Hay también detalles en piel con costura en salpicadero o puertas. Un detalle digno de marcas con más enjundia y que se complementan con unos botones (para controlar retrovisores y elevalunas) de muy buen tacto y presencia.

Maletero

El cofre del maletero, al que se accede abriendo un portón con apertura y cierre eléctricos, anuncia nada menos que 552 litros de capacidad, 42 más que el sedán. No es de los mayores de entre los familiares del segmento D, pues al final la línea deportiva acaba penalizándolo, pero sus formas son regulares y es muy aprovechable, además de que el borde de carga es plano y bajo, lo que facilita cargarlo.

Muy destacables son todos los ingenios para  sujetar la carga, como la barra separadora, que se desliza por unos raíles de aluminio, de modo que es posible llevar poco equipaje sin que vaya moviéndose por el cofre, ayudado además por una cincha. También hay ganchos para sujetar la carga, luces a ambos lados y una toma de 12V que puede sacar de un apuro.

Levantando el piso enmoquetado se accede al doble fondo, donde se encuentra el kit antipinchazos, si bien parece que hay suficiente espacio para una rueda de repuesto de emergencia. También hay ahí un espacio donde poder guardar el toldo enrollable que oculta la carga cuando no se necesita… y que monta una práctica red separadora que permite llenar el cofre hasta arriba sin temor a que los objetos pasen dentro del habitáculo.

Si este espacio no resulta suficiente siempre es posible aumentar la capacidad abatiendo los asientos traseros con los tiradores situados en los laterales del maletero. El respaldo está dividido en tres partes (40:20:40), con lo que es posible abatir solamente la central para mantener cuatro plazas y poder llevar objetos largos, como esquís. Si se abaten todos la capacidad total asciende a unos impresionantes 1.686 litros.

Equipamiento

La gama se estructura en tres acabados: Concept, Drive, GT Line (al que corresponde la unidad probada). La versión más sencilla Concept puede quedarse algo escasa para un coche de este calibre, pero la dotación es bastante completa. El Drive, como es habitual en la marca, es la opción más equilibrada, sobre todo si te parece prescindible la mejora estética exterior e interior del GT Line, con los elementos que te hemos ido contando hasta ahora.

Pero este acabado es mucho más que fachada, va más allá de las llantas de 18 pulgadas o el volante deportivo. Cuenta de serie con ABS, EBD, BAS, ESC, VSM, control de arranque en pendiente, sensores de lluvia y luces, sensores de aparcamiento delanteros y traseros.

No faltan la alerta de cambio de carril involuntario, lector de señales de tráfico, control de crucero adaptativo asiento del conductor eléctrico, con ajuste lumbar y memoria, asientos calefactables (incluso atrás) y ventilados, climatizador automático bizona, techo solar panorámico, retrovisores exteriores eléctricos, Bluetooth, entrada AUX, sistema de audio Harman/Kardon.

Por si fuese poco, nuestra unidad contaba con el Pack Luxury, que por 1.600 euros extra  que suma interesantes ayudas a la conducción, como la alerta de tráfico trasero, asistente en frenada de emergencia en colisión frontal, control de crucero adaptativo, detector de vehículos en ángulo muerto o la cámara de 360 grados para facilitar el aparcamiento (su resolución es algo escasa, eso sí).

Y todo este pedazo de coche, con este equipamiento en el que no echarás absolutamente nada de menos, por 38.130 euros. Un precio alto pero justo si atendemos a la dotación. Sin embargo, tal y como vemos en las ofertas del Kia Optima SW que los concesionarios oficiales de la marca publican en nuestra sección de coches nuevos, es posible encontrar grandes rebajas.

Si estás en proceso de compra de coche te recomendamos también echar un ojo a nuestro comparador de seguros para dar con la póliza que mejor se ajuste a tu presupuesto y necesidades.

Motor

Los tres niveles de acabado antes mencionados solamente están disponibles con el motor diésel 1.7 con 141 CV, que incluye de serie el Pack Eco-Dynamics con el sistema Stop&Start. La versión GT se liga en exclusiva al motor gasolina 2.0 T-GDI y la futura híbrida enchufable tendrá también su nivel de equipamiento propio.

Se trata de una mecánica de cuatro cilindros con turbo de geometría variable e intercooler. Entrega 141 CV de potencia máxima a 4.000 rpm, con un par máximo notable, de 340 Nm entre 1.750 y 2.500 rpm.

Asociado a la caja de cambios manual de seis relaciones, acelera de 0 a 100 km/h en 10,2 y alcanza 200 km/h de punta. Homologa un consumo medio de 4,4 l/100 km si bien en nuestra prueba, de más de 1.300 km de distancia, la mayoría en autovía, establecimos un consumo medio de 6,2 l/100 km. Nada mal para un coche de 1.635 kg de peso. Las emisiones de CO2 se quedan en 113 g/km, por lo que está exento del pago del impuesto de matriculación.

Puede asociarse también a un cambio automático de doble embrague con siete marchas (empeora los datos de aceleración y consumo ligeramente, además de siuponer un sobrecoste de 2.000 euros). Quizá se echa en falta alguna opción mecánica más en la gama. No obstante, este propulsor de gasóleo cumple sobradamente, como podrás ver a continuación.

Comportamiento

En la prueba del Kia Optima 2016 había observado algunas diferencias notables respecto a lo visto en la prueba del Optima 2012. Conducir la variante familiar durante muchos kilómetros me sirvió para refrendarlas. Por un lado, se nota en la conducción los refuerzos estructurales, con un 51% de acero de alta resistencia en el bastidor, con lo que aumenta mucho la rigidez estructural, nada menso que un 50%.

También se han mejorado las suspensiones, con una suspensión independiente que, sin embargo, tiene muelles, amortiguadores y cotas de alineación distintos a la berlina, pensando en que irá más cargado (algo que se observa en la multibrazo trasera, con un brazo inferior doble más.

Hay alternativas entre los familiares medios más dinámicas en carreteras convencionales con curvas, pero el Optima Sportwagon se defiende bastante bien. Uno echa algo de menos en estas ocasiones que la edición GT-Line supusiera alguna mejoras en el chasis más allá de la estética, pero para ello hay que echar un ojo ya al GT, la auténtica versión prestacional.

Merece destacarse también el buen y trabajo en el equipo de frenado. Equipa frenos delanteros mayores que la berlina (de 320 mm) y será complicado que te defraude en este sentido.

Lo que menos acaba de convencer del conjunto es la dirección. Se agradece que sea tan ligera en las maniobras de aparcamiento y en ciudad, pero no informa al conductor prácticamente de nada de lo que ocurre con las ruedas y se nota algo lenta cuando intentas llevar el coche al límite en zonas de curvas lentas (el lugar donde se encuentra menos a gusto el coche). La marca ha hecho cambios para mejorar a la anterior (va montada directamente en la cremallera, en lugar de en la columna de dirección). Aunque mejora ligeramente el tacto, la respuesta al volante no se nota especialmente más rápida o lineal.

Y el motor… pues se nota que sigue apostando por mantener los consumos a raya, con un escalado de marchas, sobre todo las largas, enfocado totalmente a ello. Eso te obligará a bajar una o dos relaciones si quieres que “despierte” y reaccione, pero la evolución respecto al modelo que probé hace años es notoria, para tratarse (casi) del mismo porpulsor (ahora entrega más potencia y tiene mejoras varias.

Sin embargo, para una conducción normal, es más que de sobra. No es que se trate de un motor extremadamente refinado, pero ha mejorado mucho también en este sentido y, además, el aislamiento acústico del habitáculo cumple su cometido para camuflar bien ese hándicap.

Opinión coches.com

Estamos ante un coche simplemente perfecto para viajar, ya que es muy cómodo. Tiene espacio a raudales, con un interior bien realizado y en el que se emplean buenos materiales y las suspensiones, aunque firmes, filtran bien todas las irregularidades del asfalto.

Su aspecto exterior raya a gran altura, sobre todo con este acabado GT-Line, que suma también interesante tecnología a bordo, sencilla de utilizar y que funciona muy bien, como el control de crucero adaptativo o el sistema de asistencia de mantenimiento de carril.

Respecto al sedán ofrece más practicidad y su precio lo coloca como uno de los más baratos del segmento a igualdad de motor y equipamiento… sin que por ello estés llevándote a casa un coche que desmerezca al segmento D.

Sin duda, echamos de menos algún motor más prestacional diésel o algo más alegre en gasolina sin pasar por el peaje del GT… pero desde luego, hay que aplaudir a este familiar, la primera incursión de la firma en el segmento.

Kia Optima Sportswagon
7.5 Nota
Lo mejor
  • Diseño exterior moderno y espacio en el habitáculo
  • Relación precio/equipamiento casi imbatible
  • Soluciones prácticas en el maletero
Lo peor
  • Gama mecánica escasa
  • Prestaciones discretas del motor diésel
  • Tacto de la dirección
Diseño7
Habitabilidad7.5
Acabados7
Maletero8
Equipamiento8
Motor7.5
Comportamiento7
Calidad Precio8

Galería de fotos:

Ver galeria (48 fotos)

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta