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Prueba
Mario Nogales

Mercedes GLE 450 4MATIC 367 CV, prueba a fondo con la definición de un buen SUV

Si echamos la vista atrás es bastante fácil identificar la procedencia de los SUV actuales. Aunque su vocación actual es totalmente distinta, se inspiraron en los todoterreno de antaño, en modelos como los Mercedes Clase M que tanto éxito tuvo desde su lanzamiento en 1998. Esa primera generación W163 fue cambiando de nombre y evolucionando a todos los niveles para convertirse en el Mercedes GLE 450 4MATIC 367 CV que ha pasado por nuestra sección de pruebas.

¿Y qué lugar ocupa actualmente el Mercedes GLE en la gama de la marca de la estrella? Pues se trata del SUV grande con siete plazas, uno de los ejemplares más prácticos y refinados entre los ofertados. Es más grande que el Mercedes GLC, pero sin llegar al tamaño o a la ostentosidad del Mercedes GLS. De este modelo también ha surgido una segunda carrocería con el Mercedes GLE Coupé, menos práctico y más estético que el que probamos.

Exterior

Lo primero que hay que destacar del Mercedes GLE tiene unas dimensiones imponentes. Son nada menos que 4.924 mm de largo (28,3 cm menos), con 1.947 mm de ancho y 1.797 mm de alto. Como decíamos, un tamaño considerable que se completa con una distancia entre ejes de 2.995 mm. De esta forma se asegura el espacio para una tercera fila de asientos, uno de los aspectos que más destaca del interior.

Pero antes de eso vamos a hacer un repaso por su diseño exterior. Las líneas recuerdan ligeramente a los Clase M de antaño, con una robustez evidente y formas muy marcadas. Tiene cierto estilo americano e impone gracias a un frontal elevado, con un capó con nervaduras situado a una altura considerable. Cuenta con una parrilla generosa que va surcada por un listón cromado que acoge el emblema de la estrella.

Los cromados son una tónica en el exterior del Mercedes GLE. Además de en la parrilla, también aparecen en las tomas de aire y en los bajos del paragolpes, incluyendo esa llamativa defensa. Desde el lateral vemos que las barras de techo, los marcos de las ventanillas o las estriberas llevan la misma terminación. Aunque en el perfil lo que más llama la atención son las llantas de 22 pulgadas, unas auténticas paelleras que son opcionales en este modelo.

La zaga queda rematada por esa peculiar forma del pilar C, la que hace que sea un SUV de propio derecho y distingue respecto a la carrocería con aires de coupé. En esta parte destacan unos pilotos traseros más estilizados y unidos por un listón cromado en la parte central del portón. La zona inferior va rematada por una especie de difusor/defensa en plateado que recoge las salidas de escape.

Interior

Cuando saltamos al interior del Mercedes GLE nos congratula observar que ya viene con la última tecnología de la marca. Eso significa que el sistema MBUX es el protagonista, con su ya característica doble pantalla integrada en el mismo plano. Ambas son de 12,3 pulgadas, con la de la izquierda respondiendo a la instrumentación y la de la derecha sirviendo para controlar el resto del infoentretenimiento.

El cuadro de mandos se opera a través de los botones táctiles del volante, permitiendo moverse entre muchos menús, con una personalización total. La de la derecha es táctil, pero también se puede controlar a través de un touchpad situado en la consola central. En ambos casos, los menús son intuitivos y fáciles de utilizar. Además, contamos con un control de voz muy avanzado que responde al comando «Hey Mercedes» y que es capaz de entender frases complejas.

Sobra decir que la conectividad es bastante completa en el Mercedes GLE, solo quedaría añadir que los controles de la climatización siguen teniendo su parte analógica, con unos botones que facilitan su manejo. Y si la tecnología sorprendía en el Mercedes GLE, su calidad lo va a hacer en la misma medida. Los acabados son sobresalientes y destaca el uso de materiales nobles de tacto destacado.

La tapicería de cuero de primera calidad inunda prácticamente todas las superficies que quedan a mano y, en esta unidad, se suman unas molduras de madera que quieren hacer un guiño a los Mercedes de antaño. Por si fuera poco, se suma la iluminación ambiental con una personalización generosa. Desde las plazas delanteras se observa esto y también un espacio muy destacado, con amplitud por los cuatro costados y un buen número de huecos portaobjetos.

Esa sensación se repite en la segunda fila de asientos, donde los usuarios encontrarán un espacio para las piernas sobresaliente y uno para la cabeza bastante destacado. La parte positiva es que la banqueta cuenta con desplazamiento longitudinal y que se puede ir moviendo en función de las necesidades. Es cierto que la plaza central se va a quedar algo más justa, no tiene la misma forma ni la anchura de las laterales y, además, va surcada por el túnel de transmisión.

Otro detalle que nos gusta de este Mercedes GLE es que los asientos se mueven eléctricamente, facilitando la modularidad de sus siete plazas. A pesar de ello, el acceso a la tercera fila de asientos es complicado y no apto para todos los públicos. Los dos asientos colocados más atrás son muy justos para adultos por su reducido espacio para las piernas, pero nos ayudarán a salir de un apuro en caso de necesitarlo.

Maletero

El maletero del Mercedes GLE a priori es muy destacado, aunque siempre dependerá del uso que le estemos dando y de las plazas que estén en uso. En el modo más habitual, con las cinco plazas, ya ofrece 630 litros de capacidad. Además, moviendo la segunda fila a su posición más adelantada se podrán conseguir hasta 885 litros. Los híbridos enchufables verán reducida esa cifra hasta los 490 litros por la batería. Cuando se despliega la tercera fila todavía quedaría espacio para un par de maletas de mano.

Tiene ventajas como los botones para mover los asientos desde esta posición o incluso se puede rebajar la altura de la boca de carga gracias a que monta suspensión neumática. Cuando abatimos todos los asientos nos quedamos con una superficie totalmente plana que ofrece la barbaridad de 2.055 litros de capacidad. Bajo el piso hay un pequeño hueco para objetos como los triángulos de emergencia o el kit antipinchazos.

Equipamiento

El equipamiento de serie del Mercedes GLE ya va a ser bastante completo, algo razonable para un SUV de lujo con un precio que supera los 70.000 euros. No faltan llantas de 18 pulgadas, faros Multibeam LED, Keyless Start, paquete de aparcamiento con cámara de 360º, sistema MBUX con pantallas de 12,3 pulgadas, asientos delanteros calefactados y con memoria, portón trasero manos libres y bastantes ayudas a la conducción.

Aunque, como buen modelo premium, la dotación puede crecer hasta límites insospechados tirando de equipamiento opcional. Hay algunos paquetes interesantes como el AMG Line que monta nuestra unidad para sumar elementos deportivos tanto por dentro como por fuera. También algunos detalles llamativos como el techo corredizo panorámico, estriberas iluminadas, enganche para remolque o parabrisas calefactados en el exterior.

Si pasamos al interior se pueden configurar otros componentes como la climatización para los asientos, los traseros con ajuste eléctrico, Head-Up Display, climatización de cuatro zonas, molduras de madera, el sistema de sonido Burmester High-End 3D, la suspensión neumática E-Active Body Control o varios paquetes de ayudas a la conducción.

Motor

La gama mecánica del Mercedes GLE es muy completa, tiene opciones prácticamente de todos los combustibles posibles. La oferta diésel comienza con la versión 300 d con 272 CV extraídos del bloque de cuatro cilindros turbo con 2.0 litros. Por encima queda un 400 d que consigue 330 CV al montar el seis cilindros turbo de 3.0 litros. Estos ejemplares van con la transmisión automática 9G-Tronic y con la tracción total 4MATIC.

Si nos pasamos a la gasolina nos encontramos con el 450 que estamos probando, con sus 367 CV de un motor de seis cilindros turbo y 3.0 litros. Por encima quedarían las versiones deportivas Mercedes-AMG GLE 53 y Mercedes-AMG GLE 63 S, con 435 y 612 CV respectivamente. También hay hueco para dos híbridos enchufables, el 350de que combina mecánica diésel con eléctrica para conseguir 320 CV y el 350e con gasolina y electricidad para lograr 333 CV.

Por lo tanto, el Mercedes GLE 450 4MATIC de 367 CV y 500 Nm de par que estamos probando está en una posición intermedia en la gama. Mencionar que lleva un sistema Mild Hybrid que le permite ser portador de la etiqueta ECO de la DGT y que ayuda a rebajar ligeramente sus consumos y emisiones. Decimos ligeramente porque homologa 9,2 l/100km y 209 g/km. Las prestaciones, en este caso, se quedan en una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos y una velocidad máxima limitada a 250 km/h.

Comportamiento

Y una vez al volante del Mercedes GLE 450 4MATIC lo primero que notamos es un refinamiento total. Eso es gracias a la mecánica turbo de seis cilindros y 3.0 litros, que queda totalmente exento de vibraciones y el ruido está muy atenuado gracias al buen trabajo de insonorización interior. Y aunque destaque mucho en ese aspecto, creemos que esa no es la principal bondad que tiene esta mecánica.

En este caso, lo mejor es la forma en la que entrega su potencia, siendo un motor muy aprovechable en prácticamente todo el régimen de revoluciones. No es nada perezoso para tratarse de un gasolina, los 500 Nm de par se entregan entre las 1.600 y las 4.500 rpm, una curva muy provechosa. Además, el destacado nivel de potencia de 367 CV permite aceleraciones rápidas, haciendo maniobras como adelantamientos o incorporaciones en un periquete.

Como el resto de la gama, este GLE equipa la transmisión automática transmisión automática 9G-Tronic. La caja de convertidor de par destaca por su suavidad, a veces no es la opción más rápida, pero liga a la perfección con el conjunto por ese refinamiento. Cuenta con levas detrás del volante para un comportamiento más personalizado y también tiene un buen número de modos de conducción para adaptarse a cada sitaución.

El usuario podrá elegir entre Offroad, Eco, Comfort, Sport, Sport+ e Individual para modificar algunos parámetros de vehículo como el acelerador, la dirección, la suspensión o el propio cambio. Igual que en otros coches decimos que no se modifica demasiado su conducta, en el Mercedes GLE 450 4MATIC sí que detectamos un cambio de carácter marcado. Los modos son muy aprovechables

Y eso es debido, principalmente, a que este ejemplar monta la suspensión neumática E-Active Body Control opcional, probablemente el extra más interesante. Cuenta con amortiguadores controlados electrónicamente y muelles neumáticos para adaptar la dureza de cada rueda y lograr una precisión envidiable. Incorpora funciones como el Road Surface Scan para ir «leyendo» el asfalto o la Curve para inclinar ligeramente la carrocería en las curvas

Con ella tenemos un coche todo-en-uno, capaz de ofrecer comodidad en ciudad, rigidez en tramos de curvas e, incluso, capacidades fuera del asfalto. Como era de esperar, todas las versiones del GLE van ligadas a la tracción total 4MATIC y a las ventajas que eso conlleva. Por su capacidad de repartir el par de forma independiente entre las ruedas, es una opción muy inteligente que da un plus de seguridad en situaciones climatológicas adversas o en conducción offroad.

Porque, aunque este coche no sea un auténtico todoterreno, el Mercedes GLE 450 4MATIC puede aventurarse por caminos con bastantes garantías. Lo hace por la suspensión neumática y también por unos ángulos generosos, destacando los 30º de entrada y de salida, además de una altura libre al suelo de hasta 27,5 centímetros. De hecho, el cambio tiene un modo que emula a lo que haría una reductora y que le ayudará a salir de situaciones comprometidas.

Dejamos la parte más negativa del coche para el final. A pesar del sistema Mild Hybrid que le ayuda a ser un poco más eficiente, es un coche con unos consumos muy altos. El peso de 2.200 kg y esa mecánica de seis cilindros tan potente hace que sea muy sensible. En la semana que lo probamos obtuvimos una media de 13,7 l/100km, siempre sin buscar la conducción eficiente y pasando por todo tipo de situaciones.

Opinión coches.com

El Mercedes GLE se postula como uno de los SUV grandes más aparentes del mercado actual. Aunque tiene rivales fuertes como el Audi Q7 o el BMW X5, lo cierto es que se ha ganado su puesto por esa estética robusta y reconocible que evoca a los todoterrenos de hace unos años. Por dentro se refina con una tecnología muy avanzada, materiales de gran calidad y un espacio notable, con posibilidad de llevar a siete ocupantes.

La gama mecánica de este Mercedes GLE es muy amplia, aunque nuestra unidad se sitúa más o menos en el medio. Eso hace que también su abanico de precios pueda ir desde los 70.546 euros del diésel de acceso hasta los casi 160.000 euros del AMG más potente. Nuestra unidad parte de 83.543 euros, aunque con la configuración que tiene supera holgadamente los 90.000 euros. Por suerte, siempre se puede recurrir a webs como coches.com para beneficiarse de los mejores precios del mercado.

Mercedes GLE 450 4MATIC
8.1Nota
Lo mejor
  • Nivel de tecnología y calidad
  • Gama mecánica amplia
  • Suspensión neumática de ensueño
Lo peor
  • Tercera fila de asientos
  • Consumos elevados
  • Precio con extras
Diseño8
Habitabilidad8.5
Acabados8.5
Maletero8
Equipamiento8
Motor8
Comportamiento8.5
Calidad Precio7.5

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