No hay duda de que el segmento SUV es el que más crece, una tendencia que se lleva extendiendo ya algunos años. Pero recientemente ha surgido otro que experimenta un auge importante, hablamos del de las furgonetas camper. Cada vez hay más gente que apuesta por este tipo de vehículos, relacionados con un estilo de vida activo y con las actividades al aire libre. Y en ese sector hay pocos modelos más icónicos que la Mercedes Marco Polo.

Esta furgoneta se trata de la versión camperizada de la popular Mercedes Clase V, un modelo destinado principalmente al transporte de pasajeros. Y prácticamente no tenía rivales a la vista, históricamente su único contrincante había sido la Volkswagen California. Pero los tiempos cambian y ahora otros fabricantes han querido adentrarse en este mundillo. En nuestro país, tanto las marcas de PSA como Ford, como Toyota o Nissan acaban de llegar al segmento.

De ahí que recientemente hayamos hablado de los Peugeot Traveller, Citroën Spacetourer, Toyota Proace Verso o las Nissan NV200 y NV300. Esta proliferación de modelos se debe a que el segmento de las furgonetas haya crecido un 120 % en apenas cinco años y un 30 % si contamos solamente el último ejercicio. Si todavía tienes la duda de lo que te podría aportar una autocaravana, te contamos nuestras conclusiones después de una semana de pruebas con la de la marca de la estrella.

Exterior

El exterior de este modelo es como se podría esperar en este tipo de vehículos. No deja de ser una furgoneta con sus formas cuadradas para aprovechar al máxima el espacio interior. En este caso tenemos una longitud de 5.140 milímetros, una anchura de 1.928 milímetros, una altura de 1.995 milímetros y una distancia entre ejes de 3.200 milímetros. Se trata de la carrocería intermedia para el modelo, pues la Clase V en la que se basa también estaba disponible con 4,89 o con 5,37 metros de largo.

Si comenzamos por su diseño, nos encontramos con un frontal muy Mercedes. En esta zona tenemos en posición elevada una parrilla de generosas dimensiones surcada por dos listones cromados y el logotipo de la estrella en el centro. Los faros también son de gran tamaño y van colocados siguiendo las líneas del capó. En la parte baja hay unas tomas de aire simuladas en los laterales, con detalles en negro, y otra rejilla inferior que le dan un aspecto más dinámico.

Hay que decir que esos últimos elementos se deben a que nuestra Mercedes Marco Polo montaba el paquete AMG Line, que le dotaba de un carácter más deportivo mediante una serie de detalles. El color negro también aparecía en los retrovisores o en el techo (del que ya hablaremos más adelante), mientras que los paragolpes tenían un diseño diferenciado y las llantas eran de 19 pulgadas. Pocos detalles más que sacar de ese perfil rectilíneo con grandes superficies acristaladas.

Llegamos a la zaga, que también se presenta de una forma anodina y sin tanta personalidad como el frontal. Aquí encontramos una luneta trasera de grandes dimensiones con un marco cromado en la parte inferior. En la zona del portón encontramos el logotipo y la denominación del modelo, mientras que los pilotos van en posición vertical a ambos laterales. En la parte inferior también hay una moldura cromada en el acceso al maletero.

Interior

Para acceder al interior nos ayuda un escalón, necesario para salvar la altura. Una vez dentro nos encontramos en un puesto de conducción elevado, típico de los vehículos comerciales. El volante queda en una posición bastante baja y a través de él podemos observar una instrumentación mixta. Hay dos esferas analógicas tradicionales para velocidad y revoluciones y entre ellas una pantalla de 4,2 pulgadas con toda la información del ordenador de a bordo.

En la parte central hay una voluptuosa controla que recoge en la parte superior una pantalla flotante desde la que se controla todo el infoentretenimiento. Se controla desde el mítico mando de Mercedes, situado un poco más abajo, que tiene una superficie táctil y un funcionamiento bastante fluido. Entre medias hay unos controles de la climatización bien resueltos con botones físicos, por debajo otros botones en Piano Black de acceso directo al sistema multimedia.

Hasta este punto, el interior habría pasado por el de cualquier Clase V, pero en la parte inferior encontramos algo inédito. Además de las tomas USB, demasiado escondidas para nuestro gusto, hay una pequeña pantalla naranja. Corresponde a la calefacción auxiliar, un elemento muy interesante que nos permite calentar el habitáculo sin necesidad de tener encendido el motor. Viene con reloj programador y regulación de temperatura, aunque su funcionamiento es algo complejo inicialmente.

Y ahora vamos a centrarnos en lo más interesante de la Marco Polo, lo que marca la diferencia. Uno de los espacios para dormir es la cama de techo firmada por Westfalia, que en este caso tiene accionamiento manual pero que también podría elevarse eléctricamente. No lo echamos de menos, pues basta con quitar los pernos y empujar para ver cómo se eleva el techo y nos deja con una cama generosa. Será necesario algo de pericia para subir, pero nada del otro mundo.

La cama superior tiene unas medidas de 2 metros de largo y 1,13 metros de ancho, suficiente para que duerman dos personas. Es bastante cómoda, pues cuenta con un somier y un colchón que, aunque no son los de casa, tampoco harán mella en nuestra espalda. Otras facilidades son las potentes luces de lectura o las cremalleras para favorecer la entrada de aire. Aún así, huelga decir que esta cama ya está bastante bien ventilada, en invierno no es demasiado recomendable dormir allí arriba.

Cuando la temperatura sea baja es mejor poner la calefacción estacionaria y resguardarse en el habitáculo. Ahí podremos montar la segunda cama de la Marco Polo, para la que tenemos que plegar la segunda fila de asientos (quitando los reposacabezas) y utilizar la cubierta del maletero. De esta forma nos queda una superficie totalmente planta de 1,93 metros de largo por 1,35 metros de ancho. Una cama de matrimonio en toda regla.

La cama de abajo nos pareció la mejor opción por el resguardo y la menor entrada de luz. Cuenta con unas cortinillas opacas para mejorar la privacidad, incluso hay una de grandes dimensiones para poner en la zona del parabrisas. Aunque no todo va a ser dormir y la Mercedes Marco Polo también se puede convertir en un completo salón. Bastará con girar las plazas delanteras (hasta 180 º) y con levantar la mesa plegable para lograr ese propósito.

Lo cierto es que ofrece mucha comodidad para hacer vida dentro. Incluso si levantamos el techo y enganchamos el somier a la parte de arriba se puede conseguir una altura de hasta 2,4 metros, más que suficiente para poder moverse de pie en esa zona. Para emprender la marcha giraremos de vuelta los asientos delanteros y ajustaremos la segunda fila. Porque en la versión que probamos solo tenía la banqueta corrida que permite viajar a cinco pasajeros, opcionalmente se pueden montar hasta siete plazas en varias configuraciones (incluyendo las 2+2+2 y 2+2+3).

Tratándose de un modelo de estas características no podían faltar innumerables huecos portaobjetos. Es agradable descubrirlos en cada puerta, bajo los asientos y en otras zonas. Es lo que tiene que este vehículo quiera sustituir al hogar al menos un par de días. Lo mismo se podría decir de las tomas de 12 V en varios puntos, incluso enchufe de 230 V. También es necesario volver a recalcar la modularidad tanto de los asientos delanteros (con esos apoyabrazos a ambos lados) como de la segunda fila (que puede deslizarse por los raíles hasta donde queramos).

Habiendo analizado en la habitabilidad vamos a terminar diciendo que la calidad era bastante correcta en esta Mercedes Marco Polo. A pesar de la estrella en el frontal, no se puede pedir la calidad de algunos de los turismos. Sin embargo, los materiales son buenos para una furgoneta. La tapicería de tela nos resulta muy agradable y tiene pinta de ser duradera, mientras que los plásticos del salpicadero no son nada desagradables. La moldura efecto fibra de carbono que sumaba el AMG Line está bien resuelta aunque no concuerda demasiado con la filosofía de este modelo.

Maletero

Nos toca hablar del maletero de la Mercedes Marco Polo. En la ficha técnica nos habla de una capacidad de 830 litros, pero lo cierto es que esa cifra varía constantemente. Esa medición se hace con la segunda fila de asientos montada en una posición intermedia, pero siempre puede depender de las necesidades del usuario. Se puede echar más atrás (para tener más espacio para las piernas) o más adelante (para hacer crecer el maletero).

Una opción interesante es que se puede acceder al maletero a través de la luneta trasera para dejar objetos sobre la bandeja. Cuando abrimos el portón nos queda esa boca de carga inmensa y situada en una posición muy baja que esperamos encontrar en cualquier furgoneta que se precie. Se puede aprovechar el espacio hasta el techo, lo resulta más que suficiente para el equipaje de una familia que se va de vacaciones. Como en otros industriales, la rueda de repuesto va fijada en los bajos del vehículo.

Equipamiento

El Mercedes Marco Polo cuenta con un equipamiento bastante completo incluso de serie. Hablamos de que ya parte con la cama del techo desplegable y con la interior (llamada litera confort), con las cortinas para quitar la luz, los asientos delanteros giratorios, la mesa plegable, el sistema multimedia o llantas de 16 pulgadas para el exterior. Por supuesto, luego hay varias líneas de acabado para dotar a este modelo de una personalidad diferente.

El Activity sería el más austero, con lo indispensable para una salida esporádica, mientras que el Horizon asciende un escalón para viajar de forma más confortable. Ese es el acabado que montaba nuestra unidad de pruebas y que ya se beneficiaba de un exterior más llamativo y un interior más completo. Además, como ya hemos mencionado, la nuestra Marco Polo contaba con un equipamiento opcional bastante generoso.

El paquete AMG Line le da un aspecto más deportivo tanto por fuera como por dentro, los faros LED iluminan a la perfección la carretera de noche y la calefacción estacionaria ayuda en las noches más frías. Sin embargo, no teníamos entre manos una Marco Polo tope de gama. La lista de extras en este modelo es casi infinita y permite opciones tan interesantes como el toldo extraible, las mesas y sillas de camping para exterior, ayudas al aparcamiento o una iluminación ambiental muy completa.

Y lo cierto es que la Horizon no es la opción más distinguida. Hay por encima otra opción que ya permitiría tener en el interior todo un módulo lateral que incluye armarios y encimera. Ahí queda escondida la cocina de gas con dos fuegos, el fregadero con grifo (depósito de agua potable de 38 litros y de agua residual de 40 litros), además de la nevera integrada (de 40 litros y hasta – 16ºC). Solo le faltaría la ducha y el baño para ser una auténtica casa sobre ruedas.

Motor

La gama de motores de la Mercedes Marco Polo es bastante simple y solamente hay tres opciones asentadas sobre el mismo motor diésel de cuatro cilindros y 2.143 centímetros cúbicos. La primera opción es el Marco Polo 200 d, que desarrolla 136 CV. Le sigue el 220 d, con 163 CV de potencia. El tope de gama es el 250 d con 190 CV. Los menos potentes aceptan el cambio manual de seis velocidades, mientras que el resto utilizan la transmisión automática 7G-Tronic. Aunque de serie son tracción trasera, todos pueden ir con la tracción total 4Matic.

Podría parecer una gama algo limitada, pero lo cierto es que si se opta por la Marco Polo Activity las opciones aumentan. En ese caso hay versiones menos potentes, las 160 d con 88 CV y 180 d con 114 CV, que además son las únicas con tracción delantera (así de funcional es su plataforma). El tren de rodaje también cambia entre versiones e incluso con el paquete AMG Line se incluye uno de corte más deportivo.

En este caso vamos a centrarnos en la Mercedes Marco Polo Horizon 220 d que es la versión que probamos. Su mecánica turbodiésel desarrolla 163 CV y 380 Nm de par entre las 1.400 y las 2.400 rpm y va ligado al cambio automático 7G-Tronic en nuestra unidad. Con estas especificaciones es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 11,8 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 194 km/h, aunque las prestaciones no sean lo que más interese en este modelo.

Comportamiento

Tras comprobar algunas de las bondades de la Mercedes Marco Polo en estático, toca analizar el apartado dinámico. Lo primero que llama la atención es el funcionamiento de su motor diésel. Como pasa en otros vehículos industriales, no es demasiado refinado y da la sensación de ser un tractor. Decimos esto en relación a su entrega de potencia, que destaca a bajas vueltas pero que se va atenuando en el resto del cuentarevoluciones.

Esta versión intermedia 220 d nos parece probablemente la opción más lógica de la gama, la inferior se quedaría justa de potencia y con la superior el consumo crecería considerablemente. Esta declaración incluye también al cambio automático, que parece ligar a la perfección con este tipo de vehículo. Es cierto que a veces resulta algo lento y que los desarrollos son demasiado largos (buscando bajar consumos), pero su suavidad es envidiable.

Con estas cualidades nos queda claro que las autovías son el territorio predilecto de la Marco Polo. A 120 km/h estaremos rodando justo por debajo de las 2.000 rpm y gastando realmente poco. Hay que decir que después de un viaje largo el consumo medio se quedaba en 7 litros, una marca que consideramos muy positiva teniendo en cuenta sus dimensiones y que no está demasiado alejada de los 6,0 l/100km que homologa esta versión.

Si bien es cierto que incluso que al afrontar algunas subidas pronunciadas le cuesta un poco mantener la velocidad debido a esas casi dos toneladas y media de peso. Por suerte, contamos con una serie de modos de conducción que ayudarán a adaptar ligeramente su comportamiento. El Eco fue el más utilizado para bajar consumos, el Confort se mostraba como el más neutro y el Sport ayudaba a apurar un poco más las marchas y salir de esas situaciones en las que demandábamos más potencia.

Cuando salimos de ese tipo de vías rápidas salen a relucir algunas de las carencias de esta Mercedes Marco Polo. En carreteras secundarias más reviradas notamos con optimismo que la forma de conducirla no se aleja demasiado de lo que haríamos con un SUV grande, sin embargo, queda patente su falta de agilidad. La dirección la notamos demasiado asistida y algo imprecisa, muy cómoda para maniobrar, pero falta de tacto en otras situaciones.

La furgoneta camper está hecha para el campo y tampoco se encontrará a gusto en la ciudad. Sus dimensiones dificultan las maniobras y en muchos parkings habrá que tener cuidado con la altura extra que aporta ese techo desplegable. La parte positiva será esa posición de conducción elevada para vislumbrar la circulación desde un puesto privilegiado. Pero queda claro que el único momento en el que la Mercedes Marco Polo estará en la ciudad es cuando esté buscando huir de ella.

Opinión coches.com

La Mercedes Marco Polo es una de las mejores opciones para los que busquen una furgoneta camper. Este segmento que tanto ha ido creciendo por estar relacionado con un estilo de vida activo y que aporta mucha libertad cada vez tiene más modelos disponibles, pero éste es de los que tiene más tradición. Esa experiencia es un grado y por eso se trata de un vehículo que está resuelto de forma magistral. Además, en nuestro país será visto con un cariño especial al ser un producto nacional que es fabricado en la planta de Vitoria.

Quienes opten por la Marco Polo se llevarán un ejemplar que no dice mucho por fuera pero que dice mucho por dentro. Su habitáculo multiusos esconde dos camas y un salón que son una alternativa digna a un hotel para quien quiera hacer una escapada unos días. Su versión intermedia 220 d con cambio automático nos parece la opción más equilibrada y suficiente para cualquier uso. La pega principal de este modelo es el precio final y eso que todavía hay variantes más equipadas.

Mercedes Marco Polo Horizon 220 d
7.8 Nota
Lo mejor
  • Interior muy modulable y aprovechable
  • Equipamiento muy completo
  • Consumos contenidos en esta versión
Lo peor
  • Maniobrabilidad en ciudad y parkings
  • Gama de motores algo justa
  • Precio final de la unidad probada
Diseño7.5
Habitabilidad9.5
Acabados7.5
Maletero8.5
Equipamiento8
Motor7
Comportamiento7.5
Calidad Precio7

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