Si hay un modelo clave en la gama de Suzuki, ese es el Vitara. Hoy por hoy supone nada menos que el 50% de las ventas de las marca en nuestro país, una auténtica barbaridad. Puede que la cifra baje ligeramente cuando el Jimny 2019 comience su andadura comercial a tope (hay algunos problemas de producción que retrasarán un poco las entregas dl todoterreno, pero la acogida ha sido espectacular).

Se han demostrado acertadísima la apuesta del Suzuki Vitara 2015, cuando esta histórica nomenclatura con 30 años a sus espaldas pasó a ser un SUV pequeño más ligero y menos campero que aquel modelo que se fabricaba antaño en Linares (ahora se ensambla en Esztergom, Hungría).

Ahora este modelo se renueva. Se trata del Suzuki Vitara 2019, un modelo que puedes encontrar ya en los concesionarios (su venta comenzó hace apenas un mes y medio), con un precio ajustado, desde 17.240 euros descuentos incluidos, mientras que la versión más potente y equipada se queda en unos 26.400 euros.

La firma nipona ha apostado por diferenciarse dentro del segmento ofreciendo versiones 4×4, algo que está inserto en el ADN de la marca y que se nota en sus ventas, ya que la mayoría, en torno al 70%, corresponde a as variantes de tracción total. Justo al contrario del mercado B-SUV, donde más del 80% de matriculaciones con 4×2. De hecho, más de la mitad de competidores no ofrecen ni la posibilidad… y muchos menos  por precios asequibles, desde 21.420 euros. ¿Pero merece la pena? Hemos conducido durante medio día uno, en asfalto y fuera de él, para descubrirlo.

Exterior

El Suzuki Vitara mantiene inalteradas las cotas de su antecesor. Se trata de un SUV de dimensiones contenidas, de 4.175 mm de longitud, por lo que es ligeramente más largo que un Seat Arona pero (4.138 mm) pero más corto que un Volkswagen T-Roc (4.234). Tampoco varía su anchura, de 1.775 mm ni los 1.610 mm de alto. La distancia entre las ruedas es bastante interesante, de 2.500 mm.

Hay cambios, ya que una parte importante de las mejoras se han centrado en el aspecto estético. En la parte delantera, cambia a parrilla, que ahora es cromada a imagen y semejanza de las anteriores versiones S. Son nuevos los paragolpes, con detalles también cromados en sus laterales, abrazando las luces de conducción diurna verticales.

En la vista lateral lo más reseñable son las llantas de 17 pulgadas , que en la versión más completa cuentan con un destacable acabado pulido. Hay una apuesta decidida por las carrocerías en dos colores, combinando techo blanco o negro con hasta ocho tonos, tres de ellos nuevos (uno de ellos, el de la unidad que ves en las imágenes). Existe también la posibilidad de elegir la carrocería en un único color, entre siete tonos, cinco de ellos metalizados.

Posiblemente la mayor diferenciación la encontramos en la zaga. Allí cambia por completo el diseño de las ópticas, que además cuentan con tecnología LED. Pocos cambios, pero que consiguen que el coche tenga algo de más empaque, sin perder la esencia que le ha hecho tener tantas ventas estos últimos años.

Interior

Si bien no lo había probado en profundidad, conocía el Suzuki Vitara anterior de las ediciones Litros por Kilos 2016 y 2017, donde la marca nos proponía un reto solidario al volante del modelo. La calidad percibida mejora respecto al anterior notablemente.

Para empezar, hay materiales más blandos, algo que vemos sobre todo en el salpicadero, si bien en las partes inferiores que no solemos tocar demasiado o en las bolsas de las puertas todavía vemos plásticos duros. Se combina con un material que la marca denomina soft (suave), justo en la parte central. Su tacto hace gala de su nombre.

El diseño y disposición de los elementos se mantiene. En el centro de la consola cuenta con una pantalla táctil que no me convence porque está situada algo baja y su inclinación no favorece en absoluto verla cuando el sol inunda el habitáculo. Sobre ella se ubican un par de salidas de aire circulares y, justo entre ellas, un reloj analógico que, en este nivel de acabado, tiene unos caracteres nipones que, personalmente, me gustaron.

 

El volante multifunción tiene buen tacto y un grosor adecuado. Integra mandos para controlar el sistema multimedia a la izquierda y algunos sistemas de asistencia (como el control de crucero y la distancia que quieres mantener con el coche precedente) a la izquierda. Hay algún mando satélite más para el móvil y control por voz o el sistema de mantenimiento de carril.

Tras él nos encontramos una novedad, un cuadro de instrumentos con una nueva pantalla LCD a color de 4,2 pulgadas en el centro. Lo que no me gustó nada es que, para moverse por los menús hay que emplear dos pulsadores ubicados en la propia pantalla… y soltar las manos del volante. Para quienes nos gusta consultar los datos del viaje y comprobar diferentes informaciones, poco práctico.

La posición de conducción es cómoda. Tanto por espacio como porque tanto asientos como volante pueden regularse en altura y profundidad (salvo en la versión básica, ojo). Los asientos me han parecido cómodos y el acabado superior tiene una tapicería mixta de piel y tela bastante pintona. La visibilidad es buena para el conductor en todas direcciones, incluso el tres cuartos trasero que tan penalizada se ve en otros vehículos. La cámara de visión trasera ayuda en la maniobras marcha atrás y la calidad de imagen es correcta para el precio del coche.

Detrás no habrá demasiados problemas de espacio para dos adultos, incluso altos. El espacio para las piernas es bueno también, acorde con lo que ofrecen los coches de su tamaño. Tres irán bastante apretados (lo lógico en vehículos así), si bien me gustó que el túnel de transmisión no sea demasiado intrusivo.

En el apartado práctico, hay algunos huecos para dejar objetos. Delante nos encontramos con uno ante el cambio de marchas (hay una toma de corriente y un USB en esa zona), además de la guantera y las bolsas de las puertas. Cuenta también con un hueco bajo el reposabrazos central trasero y dos reposabebidas junto al freno de mano y el mando de los modos de conducción (hablaremos en detalle de él más tarde).

Maletero

La capacidad del maletero es de unos correctos 375 litros. Los últimos modelos que han llegado al segmento ofrecen más capacidad, pero pocos superan los 400 litros (salvo que, como el Renault Captur o el Citroën C3 Aircross cuenten con la banqueta trasera desplazable longitudinalmente, penalizando el espacio para las piernas detrás.

Sus formas lo hacen muy aprovechable y tiene detalles prácticos, como el doble fondo (que deja un espacio bajo el piso, colocando el suelo en la posición más elevada, no muy alto, de unos 10 cm). También dos pequeños huecos en los laterales ideales para dejar pequeños objetos sin que den bandazos por todo el cofre.

Bajo el piso nos encontramos con un kit de reparación de pinchazos, si bien puede llevar una rueda de repuesto del mismo tamaño que el resto, a costa de perder el doble fondo del maletero.

Pueden abatirse los respaldos de los asientos traseros para lograr una superficie de 1.120 litros de capacidad. No es totalmente plano, pero no habrá problema para cargar bultos grandes en él.

Equipamiento

Suzuki ha querido dar un paso adelante en sistemas de asistencia a la conducción. Si si antecesor ofrecía frenada automática o control de crucero adaptativo, ahora gana el DSBS (control predictivo de frenada), alerta y asistente de cambio de carril o la alerta antifatiga. Y también es el primer Suzuki que cuenta con reconocimiento de señales de tráfico (también el Jimny lo tiene), detección de objetos en el ángulo muerto o alerta de tráfico trasero.

Todo esto viene de serie en el acabado más completo y en el intermendio GLE con tracción 4×4 (el que tenemos entre manos). Es algo que muy pocos competidores ofrecen (y los que lo sí lo hacen deben recurrir a los opcionales).

La gama se estructura en tres acabados. El de acceso, el GL no deja de ser el que ofrece ese precio gancho, pero no habrá unidades en stock en los concesionarios. Cuenta con llantas de acero con tapacubos, elevalunas eléctricos delanteros, cierre centralizado, aire acondicionado, volante multifunción, Radio CD + MP3 + Bluetooth, ordenador de a bordo, faros halógenos y luces para la conducción diurna, tapicería de tela, ABS con EBD, ESP, sensor de presión de los neumáticos, múltiples airbags…

El GLE mejora el aspecto con las llantas de aleación de 17 pulgadas, faros antiniebla delanteros, cristales traseros tintados, retrovisores exteriores ajustables eléctricamente y calefactables, barras de techo plateadas o las luces LED de conducción diurna.

Dentro nos encontramos con climatizador, elevalunas eléctricos traseros, la pantalla táctil con conexión para smartphone, Bluetooth, radio DAB y cámara de visión posterior, volante multifunción forrado de cuero y ajustable en altura y profundidad, ordenador de a bordo con pantalla LCD a color de 4,2 pulgadas, asientos delanteros calefactables y ajustables en altura, el reloj central Kanji, reposabrazos central delantero, control de velocidad y limitador de velocidad o la apertura del maletero electromagnética

Por encima del acabado de nuestra unidad encontramos el GLX. Mejora la estética con las llantas de aleación de 17 pulgadas con superficie pulida, los faros LED o los retrovisores plegables eléctricamente con intermitentes integrados. Dentro encontrarás arranque sin llave, sensor de lluvia y luces, tapicería mixta en tela y cuero y varios elementos que tenía nuestro GLE 4×4, como el navegador o asistentes a la conducción como la alerta de cambio de carril, alerta antifatiga, asistente de cambio de carril, reconocimiento de señales de tráfico, detección de ángulo muerto, sensores de aparcamiento delantero y trasero.

Nuestra unidad, el 1.0 Boosterjet 111 CV 4×4 5v GLE tiene un precio de 21.240 €, se trata del tracción total más económico de la gama. Puedes buscar en nuestra sección de coches nuevos ofertas del Suzuki Vitara, publicadas por los concesionarios oficiales de la marca cada mes. Te recomendamos también  echar un vistazo a nuestro comparador de seguros para dar con la póliza que mejor se ajusta a tus necesidades oy presupuesto.

Motor

En el apartado mecánico, también hay novedades importantes. Para empezar, se despide del motor diésel 1.6 de 120 CV que conocimos en nuestra prueba del S-Cross. También se jubila el motor de gasolina atmosférico de idéntico cubicaje y potencia.

La nueva gama de motores estará compuesta exclusivamente por mecánicas de gasolina Boosterjet. La versión de acceso que tenemos entre manos es un motor 1.0 Boosterjet de 111 CV de tres cilindros, con 170 Nm de par máximo entre las 2.00 y 3.500 rpm.

Las prestaciones son correctas gracias a que el peso del vehículo (con tracción total y nuestro nivel de terminación) es de apenas 1.155 kg, pro debajo de muchos coches compactos. De este modo alcanza los 180 km/h y es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 12 segundos (el dato que quizá más nos chirría).

En cuanto a consumos, homologa 5,7 l/100 km de media, nada mal para un modelo con tracción total, y unas emisiones de 129 g/km e incorpora el ya obligatorio filtro de partículas de gasolina para cumplir con la normativa Euro 6d-Temp. Son datos con la transmisión manual de cinco relaciones, si bien puedo optarse también por una caja de cambios automática… que ofrece peores prestaciones y más consumo de combustible.

Por encima nos  encontramos con el  1.4 Boosterjet de 140 CV, el mismo porpulsor que equipa el Suzuki Swift Sport, ligado a una caja de cambios manual de seis velocidades o una automática con idéntico número de relaciones.

Nos decantamos por el primero y la tracción total AllGrip ya que, según la marca, será el más demandado por el público, pues copará en torno al 70% de las ventas.

Comportamiento

Vete quitándote los prejuicios (si aún los tienes) sobre los bloques de tres cilindros. Este motor no es demasiado sonoro y transmite pocas vibraciones al interior incluso al ralentí. Casa bastante bien con la caja manual, de un funcionamiento correcto, sin más. A partir de las 2.000 rpm empuja con bastante fuerza, contando con el par necesario para moverse con agilidad, gracias al bajo peso del coche. No conviene dejarlo caer demasiado para no tener que jugar demasiado con el cambio.

Es un coche sencillo de conducir, con reacciones progresivas, a pesar de que tiene una suspensión tirando a blanda, pero los movimientos de la carrocería son bastante controlables en tramos con curvas enlazadas. No es tan ágil en estas zonas como, por ejemplo, un Kia Stonic (ver prueba), debido sobre todo a una dirección blanda y poco precisa, pero tampoco se siente fuera de lugar. Los consumos no se diapraron en el camino de Segovia a Madrid, con un puerto de montaña de por medio. El ordenador de a bordo indicaba 6,9 l/100 km, una cifra que puede bajarse con una conducción más eficiente.

Se trata de un coche más cómodo en una conducción suave, para quien piense más en la seguridad. Precismanete a eso ayuda el sistema de tracción total Allgrip, que como antes, cuenta con tres modos de funcionamiento (Auto, Sport, Snow) y una función que bloquea el reparto de tracción al 50% en cada eje (Lock). Se seleccionan desde un mando giratorio en la consola.

Pudimos comprobar mejor su funcionamiento por un recorrido en un camino con barro y hierba húmeda, muy resbaladizo (con otra unidad que montaba el motor 1.4) y algunos vadeos de ríos no demasiado complicados. Ayuda a superar estos obstáculos una primera velocidad larga y el modo Snow.

No pierde motricidad (a pesar de que los neumáticos eran orientados al asfalto) y cuenta además con un asistente de descenso de pendientes que funciona de manera muy correcta. Seguro que pocos compradores meterán al coche en estas lides, pero la mayoría apostará por el 4×4 por el plus de seguridad. Quienes deseen más capacidad off road cuentan con el Jimny, un auténtico todoterreno.

Opinión coches.com

El Vitara es el modelo más vendido de la marca gracias a un diseño agradable, una habitabilidad y maletero muy correctas para su tamaño y un precio muy asequible para su nivel de equipamiento. Los cambiso que recibe mejoran un poco la calidad percibida, si bien hay que reconocer que otros modelos van algo por delante en este sentido… a costa de pagar más.

El nivel de dotación de seguridad es excelente, sin rivales por el coste de las versiones GLE y GLX. El tacto de conducción está más cercano al de un turismo que al de un SUV, sin que requiera un “aprendizaje”. La apuesta de la marca por el 4×4 no lo colocará como uno de los referentes en ventas (está claro que el 80% de las mismas son con tracción delantera), pero sí lo convierte en un producto  diferente, a un precio sin parangón entre los rivales con tracción total.

1.0 Boosterjet 111 CV 4x4 GLE
7.3 Nota
Lo mejor
  • Equipamiento completo, sobre todo de seguridad a buen precio
  • Capacidades 4x4 sin que el precio se dispare
  • Mejoras estéticas acertadas
Lo peor
  • Dirección imprecisa a altas velocidades
  • Manejo del ordenador de a bordo poco ergonómico
  • Sistema de infoentretenimiento por detrás de la media
Diseño7.5
Habitabilidad7
Acabados6.5
Maletero7
Equipamiento8
Motor7.5
Comportamiento7
Calidad Precio8

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