El Toyota Aygo es el más pequeño de la familia de la marca japonesa. Un coche del segmento A que lleva en el mercado desde 2005 y que ha ido mejorando a lo largo de sus dos generaciones. Ahora tenemos la oportunidad de probar el restyling que fue presentado en este mismo año y que promete mejoras en muchos campos. Estrena diseño exterior, algunas tecnologías y novedades en su equipamiento. Con esto y con algunos retoques dinámicos espera seguir ocupando un lugar importante (quinto en ventas) en la marca.

Este modelo, cuyo nombre proviene del juego de palabras “i-go” (“yo voy”, representa libertad y movilidad), fue fabricado bajo la alianza de Toyota con PSA. De este proyecto nacieron el Aygo y sus mellizos franceses, los Peugeot 107 (luego 108) y Citroën C1. Todos ellos salen de la fábrica de Kolín en República Checa. Curiosamente el japonés es el que más ha triunfado en ventas de los tres, al menos en España, donde solo tiene por delante a los Fiat 500, Fiat Panda y Ford Ka+ (todos de mayor tamaño).

Pero, ¿de verdad tiene sentido seguir poniendo esfuerzos en un microurbano? Pues lo cierto es que se trata de uno de los segmentos que menos se resiente a pesar del boom de los SUV. En nuestro país se mantienen estables sus ventas debido a que su cliente objetivo tiene muy clara la decisión de comprar un coche pequeño. Con la renovación del Aygo se trata de mostrar un modelo más emocional y que tiene como objetivo triunfar en la generación millennial.

Exterior

Si echamos un vistazo al exterior, nos daremos cuenta de que los cambios en el Aygo son más que apreciables. Pierde parcialmente la que había sido su seña de identidad más llamativa: la ‘X’ del frontal en color negro. Sin embargo, la ‘X’ sigue estando presente de forma tridimensional y del color de la carrocería. El paragolpes estrena unas formas sugerentes que parten desde el logo de Toyota y se van extendiendo hacia sus diagonales. Queda clara la influencia de la cultura manga japonesa en este modelo.

Cuenta con la ayuda de los nuevos faros delanteros, que son halógenos pero le ayudan a ganar presencia con unas reconocibles luces diurnas LED. Otro de los detalles del frontal con las molduras en negro que quedan justo por debajo de las ópticas o los pilares A también en ese color para lograr el efecto de techo flotante. La vista lateral es probablemente la que menos cambia, pero viene acentuada por unas llantas de 15 pulgadas que estrenan diseño.

En la zaga podemos observar un pequeño splitter que parte del techo e integra la tercera luz de freno. Desde arriba parten los dos grandes y renovados pilotos traseros, que van en posición vertical delimitando las dimensiones del portón. Esa pequeña superficie va en color negro, otro detalle para acentuar su personalidad. En por debajo queda el paragolpes del color de la carrocería con otra inserción en negro que integra el portamatrículas.

A pesar de las modificaciones estéticas, las dimensiones del Toyota Aygo permanecen inalteradas. El pequeño de la marca tiene una longitud de 3,46 metros, una anchura de 1,61 metros y una altura de 1,46 metros. La distancia entre ejes es de 2,34 metros lo que deja unos voladizos delantero y trasero my cortos, como apreciamos en la vista laterales. Su carrocería tiene un coeficiente aerodinámica de 0,28 Cx, aunque no sea demasiado importante en este tipo de vehículo.

Interior

El interior del Toyota Aygo es prácticamente igual, apenas hay cambios con la última actualización. Probablemente lo más destacado sea la actualización del sistema multimedia x-touch, que va ligado a la pantalla táctil de 7 pulgadas, creada por Pioneer, que presenta un funcionamiento correcto. La novedad es que estrena conectividad con Android Auto y Apple CarPlay, además del control por voz. Algo muy útil, pues la única forma de optar a la navegación es a través de nuestro smartphone.

Por debajo tenemos dos grandes botones para el arranque y las luces de emergencia y en la parte inferior unos controles de la climatización poco ortodoxos colocados en forma piramidal. Tampoco es habitual la instrumentación que nos encontramos tras el volante. Otra de sus señas de identidad con una esfera de gran tamaño para la velocidad. Las revoluciones se muestran en una barra vertical situada a la izquierda, que para nuestro gusto es algo más imprecisa.

Si tenemos que hablar de la calidad y los acabados del Aygo, tenemos que tener en cuenta el segmento al que pertenece. La parte más positiva son sus acabados, sólidos y bien ejecutados, sin que haya grillos ni ruidos desagradables. En términos de calidad hay que decir que es algo justa, todos los materiales del interior son plásticos (aunque de tacto correcto) y se abusa bastante de la moldura Piano Black. Las inserciones del color de la carrocería le dan un toque agradable y original.

La habitabilidad en el Toyota Aygo es la que podríamos esperar de un coche que no llega a los tres metros y medio. Las plazas delanteras son amplias y cómodas, con dos asientos con reposacabezas integrados. No tienen apenas agarre lateral y es bastante difícil encontrar la posición de conducción adecuada.

La segunda fila está homologada para tres pasajeros aunque es más recomendable que viajen dos por su anchura justa. La altura es suficiente para las tallas medias, pero el espacio para las piernas es limitado y queda condicionado por el ajuste que tenga el asiento delantero. Otro aspecto negativo son las ventanillas traseras de compás.

Maletero

El maletero del Toyota Aygo es otro de los elementos que no varían respecto al modelo pre-restyling. Esto significa que nos encontraremos con una capacidad de 168 litros, que es bastante escasa incluso para ese segmento. Aunque se sitúa por debajo de la media, cuenta con unas formas bastante regulares que ayudarán a distribuir la carga.

La boca de carga también tiene una anchura correcta, aunque la parte negativa es que queda demasiado alta, complicando la carga de objetos más pesados y voluminosos. Cuando sea necesario más espacio se podrán abatir los asientos traseros en dos partes (50:50). Aunque no queda una superficie totalmente lisa, se consigue incrementar la capacidad considerablemente.

Equipamiento

El equipamiento del Toyota Aygo estará distribuido en una gama bastante interesante. El acabado de acceso es el x-play, que destaca por sus posibilidades de personalización y por contar con elementos como llantas de 15 pulgadas, pantalla de 7 pulgadas con conectividad Apple CarPlay y Android Auto, cámara trasera de aparcamiento, aire acondicionado. Se añade el Toyota Safety Sense si se acoge a la opción Pay Per Drive.

Por encima queda la edición especial x-cite, la primera que llega al modelo. Dentro de unos seis meses será sustituida por otra, llevando a cabo la peculiar estrategia de la marca. Es la unidad que probamos nosotros y que sumaba las llantas de 15 pulgadas específicas, el color x-magenta exclusivo con carrocería bitono, misma combinación de colores para el habitáculo, climatizador automático y el Toyota Safety Sense.

El tope de gama es el acabado x-wave, que cuenta con prácticamente todo lo disponible en el Aygo. Eso supone incorporar el techo deslizante x-sky (opcional en el resto de acabados) para tener un pequeño descapotable. Otros elementos que añade son las carcasas de los retrovisores en negro, la tapicería de cuero, el sistema de entrada y arranque sin llave o el sensor de luz.

Una de las premisas principales en el lavado de cara del Toyota Aygo era la de ofrecer una alta personalización. El usuario puede configurar su urbano con elementos como el vinilo rojo o negro en techo y paragolpes en el acabado inferior. Se ofrecen los seis colores de carrocería habituales y los nuevos tonos Magenta Splash y Rich Blue. Además hay hasta ocho tipos de llantas diferentes, que a las que se pueden sumar hasta once embellecedores centrales.

Motor

La gama de motores del Toyota Aygo en nuestro país está formada por una sola mecánica. Se trata del 1.0 VVT-i DOHC, un pequeño bloque gasolina de tres cilindros, 998 centímetros cúbicos y doce válvulas que ha sido revisado para cumplir con la normativa medioambiental. Tras los cambios consigue desarrollar una potencia algo superior que se queda en 72 CV y 93 Nm de par (antes 69 CV y 95 Nm) a 4.400 rpm.

De serie va ligado a una caja de cambios manual de cinco velocidades, pero opcionalmente puede escogerse la transmisión automática x-shift (de embrague pilotado).  Se han efectuado algunos ajustes en el motor, como una nueva compresión de 11,8:1. De esta forma se consigue que sea más eficiente y que homologue un consumo medio de 4,1 l/100km y unas emisiones de CO2 de 93 g/km, según la nueva normativa WTLP.

Como podréis imaginar, sus prestaciones no son nada de otro mundo, pero mejoran ligeramente. Tiene una aceleración de 0 a 100 km/h en 13,8 segundos (antes 14,2 segundos) con cambio manual y 15,2 segundos para el automático. La velocidad máxima se mantiene en 160 km/h. Hay que recordar que el peso del Aygo está situado entre los 840 y los 905 kg para la variante manual que nosotros probamos.

Comportamiento

Nos ponemos al volante del nuevo Toyota Aygo en la ciudad de Copenhague (Dinamarca), donde se respira un ambiente urbanita que liga perfectamente con el pequeño vehículo nipón. En el centro de localidad hay un alto porcentaje de gente que se mueve en bicicleta y también sorprende el número de vehículos urbanos que nos encontramos. Y hay que afirmar con rotundidad que es en este entorno donde mejor se desenvuelve el Aygo.

La ciudad es su territorio, sus contenidas dimensiones y la vivacidad de su mecánica hace que se mueva como pez en el agua entre semáforos y callejuelas. El 1.0 VVT-i ha conseguido una curva de potencia más ajustada a las necesidades del usuario y eso se nota en su empuje a bajas vueltas (1.500-2.000 rpm). Donde antes no había prácticamente nada, ahora encontramos algo de par. No es demasiado, pero ayuda a no tener que estar todo el rato jugando con el cambio.

Sin embargo, hay que decir que esa no es su zona del cuentarevoluciones más aprovechable. Para sacar el máximo rendimiento del Aygo hay que subirlo por encima de las 4.000 vueltas. No hay que olvidar que se trata de un atmosférico y que hay que conducirlo como tal, los más acostumbrados a mecánicas turbo tendrán que adaptar su conducción. Eso significa tener que recurrir bastante a la caja de cambios manual, cuyo comportamiento encontramos adecuado.

En ciudad tendremos suficiente con sus 72 CV, pero cuando salimos de ella cambian las cosas. Al Toyota Aygo le cuestan algunas maniobras como los adelantamientos o las incorporaciones, obligándonos a medir nuestros movimientos. Aunque no destaque por aceleración, hay que decir que luego no tiene problema en aguantar a velocidades de crucero. A 110 km/h, velocidad máxima en Dinamarca, podemos hacer viajes con garantías (ayudados por la orografía casi plana del país).

A esas velocidades podemos apreciar como el Aygo ha mejorado en su aislamiento e insonorización. Es cierto que en el momento de arrancar nos llegará ese sonido característico del tres cilindros y que a velocidades por encima de lo permitido llegarán algunas vibraciones, pero en general la calidad de rodadura está más conseguida. Para que el Toyota Aygo tenga un comportamiento dinámico superior también se han modificado otros elementos.

Hablamos de la suspensión, que recibe un nuevo esquema que la hace más agradable y menos seca, algo que se agradece principalmente ante los badenes e irregularidades de la ciudad. También se cambian algunos parámetros de la dirección asistida, que da la impresión de ser más precisa y directa. Aunque no podemos hacer una medición más exhaustiva, terminamos la toma de contacto con un consumo que apenas supera los 5 litros y que nos deja con un buen sabor de boca.

Opinión coches.com

En definitiva, el Toyota Aygo es una de las opciones principales a considerar por aquellos que tengan claro que buscan un vehículo urbano. Pretende ganarse al público más joven gracias a su nuevo diseño, que rezuma personalidad por los cuatro costados (más en la edición x-cite que probamos) y permite muchas opciones de personalización. El interior, aunque apenas recibe cambios, es funcional y ahora permite una mayor conectividad.

El equipamiento es uno de sus puntos fuertes, contando con una completa dotación incluso desde el acabado de acceso. La única mecánica disponible, el 1.0 VVT-i de 72 CV, recibe una puesta a punto y mejora algunos aspectos. Su entrega de potencia es más aprovechable y sus consumos bastante ajustados. Con un tarado equilibrado, se encuentra en su salsa dentro de la ciudad y también permite hacer alguna salida fuera de ella.

Toyota Aygo VVT-i 72 CV
7.2 Nota
Lo mejor
  • Opciones de personalización
  • Equipamiento completo
  • Comportamiento en ciudad
Lo peor
  • Ventanillas traseras de compás
  • Maletero por debajo de la media
  • Prestaciones fuera de ciudad
Diseño7.5
Habitabilidad6.5
Acabados7
Maletero6
Equipamiento8
Motor7
Comportamiento7.5
Calidad Precio8

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