Desde que publicamos la prueba del Ford Focus ST hay una pregunta que nos ronda la cabeza. ¿Será éste el mejor compacto deportivo? Es posible que esta cuestión tenga una respuesta diferente en cada persona, pues sobre gustos no hay nada escrito. Pero lo que es indudable es que el nuevo Ford Focus ST tiene una personalidad muy marcada y que le sobran argumentos para triunfar. Lo intentamos mostrar todo ello en el vídeo que acompaña a la prueba a fondo.

Hay que empezar diciendo que este compacto sorprendió a todo el mundo en su presentación, cuando se confirmó que llevaba el motor 2.3 EcoBoost ese cuatro cilindros turbo que aparecía en la anterior generación del Ford Focus RS y también en el Mustang de acceso. Aunque es cierto que se rebajaba su potencia, los 280 CV y 420 Nm de par nos parecieron una cifra más que correcta. Para luchar contra los más potentes ya llegará el futuro Focus RS, nuestro ST busca la deportividad pero sin llegar a esos extremos, en un formato más cabal.

Así que hay que valorar positivamente esa huida del downsizing (es de los pocos que aumenta de cilindrada respecto a su predecesor) y también el guiño a los puristas manteniendo el cambio manual de seis velocidades, mucho mejor que el otro automático que está disponible. Si a esta fórmula sumamos un diferencial electrónico delantero (eLSD) nos queda un comportamiento deportivo y eficaz, de esos que encandilan en un tramo de curvas.

Pero que nos atrevamos a decir que podría ser el mejor no tiene que ver con sus prestaciones. No es el más rápido ni el más potente, eso está claro, pero el Ford Focus ST quiere destacar por su equilibrio. Es más utilizable en el día a día que otros rivales como el Hyundai i30 N (más duro de suspensión) y además sus plazas son bastante habitables (más que el Renault Megane RS). En cuanto a tecnología se queda en la media del segmento y sobre diseño no entramos en valoraciones, «para gustos los colores». En tu opinión, ¿entra o no entra en el olimpo de los compactos deportivos?

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