
Peugeot 308 SW: la prueba de que un buen familiar deja en evidencia a la mayoría de todocaminos
La realidad automotriz actual es que estamos en una dictadura de los SUV. Cada vez acumulan una mayor cuota de mercado, superando ya la mitad de las ventas. Parece que si no se conduce un todocamino alto, pesado -y por qué no, aparatoso- se está completamente fuera de la tendencia. Por eso, cada vez que probamos un coche con una carrocería tradicional nos sorprende un poco más. Ha sido el caso del Peugeot 308 SW, un familiar de los de vieja escuela, una ranchera de tamaño compacto que cumple en la mayoría de aspectos.
Si lo comparamos, tiene mejor aerodinámica, menor peso y una capacidad de maletero que deja atrás mayoría de todocaminos equivalente. Entonces, ¿por qué ya casi nadie compra familiares? Es un dilema que se acrecienta cuando hablamos de la variante híbrida enchufable del 308. Con sus 195 CV y hasta 85 kilómetros de autonomía eléctrica homologada, parece la opción ideal para los usuarios que disponen de enchufe en casa. Cargando la batería de 17,2 kWh, los gastos de uso de este ejemplar son realmente reducidos y siempre puede servir para un viaje largo haciendo uso de la gasolina.
Como hemos analizado en el vídeo y en la prueba de este modelo, la nota discordante viene en el interior. Aquí sigue siendo el inamovible i-Cockpit de la firma francesa, con un volante diminuto y la instrumentación elevada que ahora tiene gráficos en 3D. Esta disposición apasiona a unos pocos pero también desespera a muchos otros. Comparado con otros coches, vemos ese problema de ergonomía, que obliga a ciertos conductores a elegir entre ver la velocidad o mantener los brazos en una postura natural para guiar el vehículo.
El otro gran escollo para la democratización de este modelo radica en la factura final. Mientras la versión de acceso se sitúa en unos atractivos 25.000 euros, la variante PHEV con equipamiento elevado roza peligrosamente la barrera de los 38.000 euros. Es cierto que el nivel de acabados se acerca a terreno de marcas premium, pero ese desembolso por un compacto familiar es elevado. Aún así, el Peugeot 308 SW PHEV es un modelo que demuestra que hay vida más allá de la fiebre SUV.

Ofrece dinamismo, estilo y una practicidad formidable, pero exige a cambio dos concesiones importantes: encajar físicamente en su peculiar puesto de conducción y estar dispuesto a pagar una suma considerable por la etiqueta CERO. Un producto notable que nos recuerda que la verdadera elegancia no necesita ganar altura, aunque el mercado siga empeñado en mirar hacia arriba.
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