
Peugeot 308 SW PHEV 195 CV, a prueba: ¿qué tal un familiar en pleno siglo de los SUV?
Stellantis parece un mar de dudas tras lo visto en los últimos tiempos. Después de arrastrar el estigma de los PureTech, pasó a hacer una apuesta firme por la electrificación que no salió bien del todo. Ahora parece que están centrando el tiro volviendo a modelos de combustión y haciendo una apuesta más firme por marcas como Fiat, Jeep o Peugeot. De esta última hay un producto que lleva años siendo de lo más competitivo. La resistencia del segmento C podríamos decir que es el Peugeot 308, uno de los principales rivales del Volkswagen Golf, que también es de los más longevos de su clase.
Han cambiado mucho las cosas desde su lanzamiento en 2007, cuando cambió la denominación pasando del número 7 al 8. Ahora ya estamos por la tercera generación del modelo, que acaba de recibir una actualización y que se establece sobre la plataforma EMP2 del fabricante. Eso le permite tener una carrocería de cinco puertas y otra familiar, SW, que es la que estamos probando. También le permite tener una oferta mecánica que yo calificaría como de las más completas del mercado actual. Por no hablar de dosis de personalidad sobresalientes desde un precio de partida de 25.370 euros.
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Exterior
El diseño siempre ha sido uno de los puntos fuertes del Peugeot 308. Con la última actualización apenas se toca la fórmula conocida y que comienza con un frontal cargado de personalidad. Eso sí, podemos ver diferencias como la nueva parrilla en el color de la carrocería, con el logotipo del león totalmente iluminado. Va a juego con una firma lumínica reconocida por las garras LED en formato vertical para las luces diurnas y con unos faros principales en una posición baja y pudieron llevar tecnología Matrix LED.

Los diseñadores también han pensado en el rendimiento y por eso en la parte central de la parrilla se deja más hueco al paso del aire. Por no hablar de unos paragolpes afilados y con líneas marcadas en los cuatro costados que le dan incluso un toque deportivo. Lo mismo se aprecia desde un lateral esculpido con pasos de rueda en los que encajan a la perfección las llantas de 17 y 18 pulgadas. Me gusta que este ejemplar se haya despedido de los cromados exteriores, algo más propio del siglo pasado, y que haya ajustado su paleta de colores. Es exclusivo de la carrocería familiar el color Azul Ingaro que lleva nuestra unidad.
La zaga sigue siendo el ángulo más musculoso y reconocible del coche, manteniendo un perfecto equilibrio de líneas. Fiel al ADN del fabricante, los grupos ópticos posteriores adoptan la firma luminosa de tres garras LED dispuestas en una sugerente posición inclinada. Estos faros no quedan unidos físicamente por el centro, pero sí que hay un apéndice debajo de la luneta que realza el emblema central. En la parte baja vemos que se apuesta por un parachoques trasero en contraste, utilizando el negro para conseguir una imagen más sofisticada.

Si hablamos de sus dimensiones, nos encontramos con un modelo centrado en el segmento C. En el caso del familiar, la carrocería que estamos probando, presume de una longitud de 4,36 metros, una anchura de 1,85 metros y una altura de 1,44 metros para esta versión híbrida enchufable. Como dato curioso, es ligeramente más alta que las versiones térmicas para acomodar mejor el esquema eléctrico. Todo esto se articula con una distancia entre ejes de 2,73 metros que también van a permitir que el habitáculo sea muy aprovechable.
Interior
Al abrir la puerta, nos recibe un habitáculo que sigue apostando por una diferenciación sin igual. El protagonista indiscutible sigue siendo el polémico Peugeot i-Cockpit, esa disposición de elementos que tiene tantos seguidores como detractores. Desde el puesto del conductor queda a disposición un volante multifunción realmente compacto, achatado tanto por abajo como por arriba, con el objetivo de que el usuario pueda ver el cuadro de instrumentos por encima de él. Se trata de una instrumentación digital de 10 pulgadas con nuevos gráficos en 3D que acepta cierta configuración.

En cuanto a la posición, en mi caso que no soy muy alto, me siento a gusto, pero sé que muchos no se terminan de encontrar aquí dentro. En el Peugeot 308 también encontramos la típica pantalla táctil central, perfectamente integrada. Es de 10 pulgadas y presume de buena precisión y rapidez del sistema. También cuenta con la integración de Apple CarPlay y Android Auto sin cables, con la novedad de la presencia de Chat GPT en el asistente de voz.
Como en otros vehículos actuales acusamos que se concentran demasiadas funciones en la pantalla, incluyendo las de la climatización. Sin embargo, este modelo cuenta con los conocidos i-Toggles, cinco botones táctiles completamente configurables que nos salvan la vida al permitirnos guardar accesos directos. En general, la ergonomía de este 308 es bastante buena.

En la consola central sigue estando el selector de marchas, pero gracias a su diseño asimétrico deja bastante espacio, con un par de huecos portaobjetos y una superficie de carga para el móvil que queda oculta, además de la guantera bajo el reposabrazos. Por no hablar de que en los topes de gama podemos ver elementos tan distinguidos como los asientos con certificación AGR, calefacción e incluso masajes; algo más propio de segmentos superiores.
La calidad también está a la altura gracias al uso de materiales agradables al tacto. En los acabados superiores destacan la tapicería mixta con revestimientos de Alcantara y también las inserciones de aluminio. Todo ello con una construcción sólida en la que no aparecen sonidos indeseados. Otros detalles que aportan una atmósfera distinguida son la iluminación ambiental totalmente personalizable o la posibilidad de montar un techo panorámico.

En cuanto a las plazas traseras, el espacio libre para rodillas y cabezas es más que correcto en esta variante familiar. Puede que otros rivales dejen más altura, debido a la caída de techo, pero lo que no varía es la escasa anchura para que viajen cinco ocupantes, un mal generalizado del segmento C. Lo mismo pasa con el molesto túnel de transmisión que cruza la plaza central. En toco caso, los pasajeros cuentan con salidas de climatización y un par de útiles tomas USB-C para cargar los teléfonos.
Maletero
Siempre se había dicho que los Peugeot 308 pecaban de poco maletero y es cierto que en el cinco puertas se queda algo atrás. Sin embargo, la carrocería familiar puede ofrecer hasta 598 litros de capacidad, una cifra muy destacada. Eso sí, nosotros estamos probando el híbrido enchufable, que se queda en 467 litros. No está mal y cuenta con las mismas ventajas que el resto, con portón eléctrico, unas dimensiones aprovechables, iluminación y ganchos para fijar la carga. También habría que mencionar que la altura de la boca de carga es bastante reducida.

Por no hablar de que hay un pequeño hueco bajo el piso, limitado por la posición de la batería del sistema híbrido. También llama la atención que en la carrocería familiar se puedan abatir los asientos traseros en tres partes, con una disposición 40:20:40 y desde unos tiradores directamente en el maletero. En el caso de hacerlo nos beneficiamos de hasta 1.487 litros de capacidad total, que serían 20 menos para este PHEV.
Motor
La gama mecánica de este ejemplar es realmente variada, como si Peugeot hubiera pensado en ofrecer un menú adaptado con platos para todos los tipos de comensal. Eso se traduce en que parte con una versión de gasolina microhíbrida con 145 CV que tiene etiqueta ECO y es la más barata de todas. Sorprende a estas alturas la vuelta del diésel mediante el motor BlueHDi de 130 CV, con la transmisión automática EAT8 para los que recorren un mayor número de kilómetros. También hay un eléctrico, el e-308, con 156 CV que alcanza los 450 kilómetros de autonomía gracias a su batería de 55,4 kWh de capacidad.

Aunque hoy nos vamos a centrar en otro con etiqueta CERO que no queda supeditada a un enchufe únicamente. Nuestra unidad lleva el sistema híbrido enchufable de última generación. Combina un motor de gasolina turboalimentado de 1.6 litros y cuatro cilindros de 150 CV, con un motor eléctrico de 125 CV acoplado a la transmisión automática de doble embrague de siete velocidades e-DCS7. Esta sinergia le permite alcanzar los 195 CV de potencia y ser muy eficiente. El conjunto se completa con la batería de 17,2 kWh, que permite al 308 PHEV homologar hasta 85 kilómetros de autonomía eléctrica.
Comportamiento
Nos ponemos al volante del Peugeot 308 SW en formato híbrido enchufable, la opción ideal para los que suelen moverse en ciudad y busquen etiqueta CERO, pero todavía no estén listos para dar el salto al 100 % eléctrico. Este ejemplar se muestra refinado desde los primeros metros y no solamente en modo eléctrico. Se nota que se ha hecho un buen trabajo con la insonorización del habitáculo y que se buscan sensaciones propias de segmentos superiores. Por no hablar de que esta versión va a ser de las más equilibradas en todos los aspectos.

Las prestaciones de la variante híbrida enchufable van a ser un punto positivo a su favor. Aunque se ofrecían dos, ahora se ha dejado esta única versión con un nivel de potencia intermedio, con 195 CV y 360 Nm de par. Son más que suficientes para permitirle completar el 0 a 100 km/h en 7,6 segundos y permitirle alcanzar 225 km/h de velocidad máxima. Todo ello de una forma muy refinada y contundente, siendo el refinamiento una de las claves de este ejemplar con etiqueta CERO. De hecho, va fluyendo de forma sutil entre el uso de la mecánica de combustión y la eléctrica sin que el usuario apenas lo note.
En la práctica podemos configurar notablemente la conducción de este Peugeot 308 híbrido enchufable. Hay un modo EV que es el que fuerza la conducción eléctrica pura siempre que haya carga en la batería. La mayoría del tiempo nos moveremos en el modo Hybrid, que combina de forma inteligente lo mejor de los dos mundos para conseguir la máxima eficiencia. También hay un modo Sport para tener disponible toda la potencia térmica y eléctrica a disposición, de forma que las reacciones sean más inmediatas y el tacto más preciso.

Sin embargo, quien compra esta versión PHEV lo hace para sacar el máximo partido a su batería de 17,2 kWh de capacidad. Ahora homologa 85 kilómetros de autonomía eléctrica, una cifra bastante por encima de lo que tenía su antecesor. Es realmente aprovechable en ciudad, donde se podrán superar con creces los 60 kilómetros. Por suerte, cuando se agota la batería los consumos tampoco se disparan y rondarán los 6 litros en la mayoría de situaciones. En todo caso, está bien saber que la recarga le conlleva dos horas y cinco minutos en la toma de 7,4 kW y algo más de cuatro horas en un enchufe convencional.
A nivel de chasis, el Peugeot 308 SW siempre ha sido una opción equilibrada. Muchos no dudaron en compararlo con el mítico Volkswagen Golf y, aunque tiene un tacto distinto, lo cierto es que comparte con él lo de no tener muchos fallos. Se mueve con fluidez gracias a una suspensión con un tarado intermedio que ayuda a disimular los 1.710 kg de peso de esta versión híbrida enchufable. La dirección asistida junto a ese volante tan pequeño hace que sea muy sencillo maniobrar en ciudad, pero también echamos en falta algo más de información de lo que está sucediendo en las ruedas.
Opinión coches.com

Tras una semana compartiendo día a día con el Peugeot 308 SW, nos queda claro que sigue siendo un peso pesado en el segmento de los compactos europeos. La firma ha sabido madurar un vehículo que ya era un prodigio en lo estético, mejorando su tecnología y su calidad para intentar coquetear con el territorio premium. Por no hablar de la enorme oferta mecánica que incluso tiene hueco para el diésel. En el caso del híbrido enchufable, una opción adecuada para los tiempos que corren, vemos que es realmente aprovechable si se hace una conducción urbana intensiva.
Además, la variante familiar planta cara a muchos SUV, siendo la opción ideal para aquellos que no siguen modas. Eso sí, el precio de partida que dimos ligeramente por encima de los 25.000 euros es para la versión más básica. Optando por la carrocería familiar, junto al sistema híbrido enchufable y un equipamiento más completo ya nos plantamos alrededor de los 38.000 euros, una tarifa que va superando la media. Eso sí, ahora los clientes podrán estar más tranquilos gracias a la nueva garantía Peugeot Care, que ofrece hasta 8 años o 160.000 kilómetros en sus modelos.
- Diseño exterior con personalidad
- Buenos acabados interiores
- Oferta mecánica sobresaliente
- Posición de conducción del i-Cockpit
- Plazas traseras algo justas
- Precio de las versiones más altas de gama
Peugeot 308 SW PHEV 195 CV, a prueba: ¿qué tal un familiar en pleno siglo de los SUV?. Galería de fotos
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