“He visto coches incendiados en la carretera sin motivo aparente”. “Una vez presencié un accidente y uno de los vehículos se incendió”. “¿Es algo que le puede pasar a cualquiera?” “Algunos de los que he visto en llamas parecen ser bastante nuevos”. Lo cierto es que hay varias razones por las que un coche acabar pasto de las llamas, siendo una lotería en muchos casos y dependiendo de nosotros en muchos otros.

Un vehículo a motor contiene muchos tipos de materiales inflamables, incluidos líquidos como la gasolina y el aceite, o sólidos como los manguitos de plástico. Las fugas de combustible de las líneas de combustible rotas también pueden encenderse con rapidez, especialmente en coches de gasolina donde es posible que se produzcan chispas en el compartimiento del motor. Los incendios con víctimas han sido causados ​​generalmente por el agrietamiento de las líneas de combustible.

Realmente nos gustaría poder decir que los incendios de coches son una idea elaborada en un laboratorio de efectos especiales de Hollywood, pero eso no es cierto. Son un verdadero peligro. Los accidentes automovilísticos severos pueden dar lugar a un espectro de situaciones, que van desde algunas abolladuras en la chapa y contusiones para los pasajeros hasta una catástrofe que implica un viaje a la sala de emergencias, o peor aún, en la tumba. Y las estadísticas no son favorables.

Según la Administración de Incendios de Estados Unidos (USFA), se estima que ocurren 171.500 incendios en carreteras nacionales cada año, la mayoría en vehículos de pasajeros, de transporte de carga y agrícolas o de construcción. Tomando como ejemplo el periodo de 2003 a 2007 en el “País de las Oportunidades”, hubo 280.000 incendios automovilísticos al año, que causaron 480 muertes. En Reino Unido, aproximadamente, dos coches por cada mil matriculados se incendian cada año.

Si alguna vez has presenciado un incendio en un vehículo, sabes lo rápido que se descontrola. Lo que quizás no sepas es cómo tal espectáculo podría comenzar en primer lugar. ¿Es que el coche es vulnerable? Desafortunadamente, debido a la naturaleza de muchos componentes de fábrica, es sorprendente que no haya más coches ardientes. Un coche estándar actual, tiene un promedio de un kilómetro de cableado. Veamos las causas más comunes de cómo un coche puede incendiarse.

Accidentes automovilísticos

Muchos vehículos modernos están bien diseñados, con zonas de deformación que protegen los puntos internos como el motor, la batería y el depósito de combustible en caso de accidente. Pero cuando, por ejemplo, un camión con remolque golpea un vehículo más pequeño, es más probable que haya fugas de fluidos que se acerquen al calor. También depende del sitio donde se haya producido el impacto y con qué energía. Gracias al nefasto Ford Pinto, los depósitos de combustible ahora son mucho más seguros.

Mal mantenimiento

En muchos de nuestros Consejos ya hemos demostrado que descuidar el mantenimiento del coche puede conducir indirectamente a un incendio. Esto se debe a qué, si dejas piezas rotas, juntas con fugas o cables defectuosos sin reparar, tu máquina será mucho más hospitalaria ante las condiciones que propician un incendio. Donde hay líquidos peligrosos e inflamables cerca de lugares tendentes a ser cálidos, o cableado deshilachado, hay más probabilidades de provocar una reacción nada deseada.

Defectos de diseño

Al igual que todos los incendios de coches, un fallo de diseño es solo el primer paso que conduce a un incendio. Si bien es poco probable que un defecto de diseño provoque un incendio por sí solo, pueden crear condiciones que hacen que sea más probable. Vale la pena señalar que todos los fabricantes, ya sean de gran o pequeño volumen, como BMW, Volkswagen, Ferrari o McLaren, han hecho llamadas a revisión de uno modelo (o varios) por riesgo de incendio.

Fugas en el sistema de combustible

Las fugas de combustible son la causa más común de incendios en vehículos a motor. El punto de inflamación de la gasolina es -43 °C, lo que significa que siempre se está evaporando para formar una concentración de gas combustible. Cuando se filtra y se evapora en el aire bajo el capó, la mezcla de combustible/aire es ideal para el encendido. Todo lo que necesita es una pequeña chispa. Y si la temperatura sube por encima de los 257 °C, la gasolina automáticamente se quemará sin la necesidad de una chispa.

Los incendios por fugas en la línea de combustible, generalmente, son motivados por tuberías viejas y podridas o conectores defectuosos, así como de sistemas de inyección que no estén funcionando correctamente. Para más inri, las bombas de combustible de hoy en día agravan el problema al trabajar más duro para compensar una posible caída de presión en una línea que tenga fugas, lo que acaba alimentando inadvertidamente un incendio potencial. En un coche recién salido de fábrica, es más difícil que ocurra.

Fluidos inflamables derramados

Los fluidos inflamables y altamente peligrosos que habitan en el vano, como el combustible (ya sea gasolina o diésel), circulan a altas temperaturas cuando el coche está encendido, y pueden incendiarse fácilmente si sus líneas, mangueras o depósitos reciben un fuerte golpe. Factores como un accidente o una pieza defectuosa cercana también pueden iniciar una barbacoa, donde se concentran estos líquidos. Piensa que un colector de escape, por ejemplo, puede acercarse al millar de grados; lo que caiga encima se va a quemar.

Fallos del sistema eléctrico

Los fallos en el sistema eléctrico son la segunda causa más común de incendios en un coche. La batería de un automóvil puede producir hidrógeno gaseoso durante la carga, creando un peligro de explosión. Ésta y los cables asociados a ella transportan suficiente corriente para encender combustibles en caso de fallo. Incluso las bombillas rotas son una fuente de ignición, ya que los filamentos de los faros se calientan hasta temperaturas de alrededor de 1400 °C. Incluso en los propios asientos (de ajuste eléctrico) puede empezar un incendio.

Los motores se mueven sobre y, prácticamente todo lo que está debajo del capó, vibra hasta cierto punto, lo que permite que los cables se desprendan de su aislamiento o se desgasten con el paso del tiempo y se desarrolle un cortocircuito. Los dispositivos de protección tales como fusibles e interruptores automáticos proporcionan un elemento de seguridad en caso de arcos o cableado sobrecargado, pero, a veces, un componente defectuoso, una mala reparación o una vaga instalación de una pieza, pueden vencer estas garantías.

Motor sobrecalentado

Un motor puede sobrecalentarse y hacer que sus fluidos internos, como el aceite y o el líquido refrigerante, se eleven a temperaturas peligrosas y comiencen a derramarse fuera de sus áreas de circulación. Cuando esto sucede, gotean y chorrean por todo el vano, incluido el sistema de escape y otras partes igualmente calientes, donde pueden encenderse y extenderse fácilmente. Y es que un motor que se sobrecalienta requiere atención mecánica, no es un síntoma que se pueda ignorar. Puede ser un sello o una junta, o el radiador que no funciona correctamente.

Componentes del mercado de accesorios

Las instalaciones de componentes del mercado de accesorios pueden, de forma inadvertida, introducir un fallo eléctrico y provocar un incendio. Algo tan simple como un tornillo de montaje perforado descuidadamente a través del cableado puede provocar un cortocircuito. Muchos camiones, por ejemplo, tienen dos baterías para operar todo el sistema de entretenimiento, lo que hace las cosas doblemente complicadas. Todo componente eléctrico debe ser instalado por un técnico autorizado, no por tu sobrino desempleado.

Del mismo modo, los mecánicos descuidados que insisten en arreglar el coche con poco más que una llave y un destornillador, a menudo, pasan por alto problemas complejos que involucran los microchips y los telares de cableado del vehículo. Las reparaciones de aficionados y los atajos por ahorrarse unos minutos pueden inducir en peligros no deseados dentro del compartimento del motor que, como ya hemos visto, es un lugar peligroso. Como las películas de miedo nos han enseñado, no le abras la puerta a los extraños.

Convertidores catalíticos

Ya los hemos mencionado anteriormente: una de las partes más calientes de un automóvil es el sistema de escape. Los convertidores catalíticos forman parte de él, y también pueden sobrecalentarse cuando trabajan demasiado para quemar la carbonilla que se termina almacenando. Cuando se deja que un convertidor catalítico se caliente de más con asiduidad puede causar daños a las partes circundantes, y por ende provocar un incendio, dado que sus temperaturas de trabajo rondan los 700-800 ºC.

Animales

Cuidado con los ratones que se pueden esconder en las entrañas del coches. En más de una ocasión, se han descubierto nidos y escondites para las nueces que a los roedores les encanta almacenar en los cálidos confines de un motor. Las hojas secas, las ramitas y otros materiales de anidación actúan como leña. Y el entusiasmo de la industria por los materiales reciclables y orgánicos ha introducido un nuevo problema: el aislamiento de cables eléctricos a base de soya, el favorito de los roedores bajo los capós.

Carga peligrosa

Recipientes como los bidones de plástico llenos de combustible u otros líquido inflamables que se dejan en un coche al sol en verano, pueden permitir que el líquido se expanda, gotee y sature el revestimiento del maletero. La química mixta tiene la habilidad de hacer cosas así. Lo mejor es nunca almacenar productos químicos o materiales peligrosos en el vehículo. Nunca es una buena idea transportar o mantener productos químicos tóxicos a bordo de algo que no está diseñado y marcado para esa tarea.

Fumar y conducir

Puede que no suene muy peligroso, en especial si normalmente haces ambas cosas a la vez, pero dejar caer el encendedor del coche o una colilla mal apagada en el asiento o el suelo, donde seguro que tienes algún papel o envoltura de pástico. Lo más seguro es que acabes fumándote otro cigarro debido a la tensión y la consternación de que el último haya dejado tu querido coche carbonizado. Una forma sensata de evitarlo es pararse un momentín en cualquier sitio que se pueda estacionar, salir, y luego fumar.

Incendio provocado

Es difícil suponer por qué alguien prendería fuego a un coche en perfecto estado, pero la policía tiene algunas explicaciones plausibles. El vandalismo aleatorio es algo común cuando los jóvenes se aburren. La acción un fuego purificador podría usarse para encubrir un robo o para destruir la evidencia de otro delito. O podría ser un fraude de seguros, motivado por alguien en deuda que espera un buen pago por cortesía de la aseguradora del vehículo. Pero tampoco es que sea una idea muy original que digamos.

Baterías de vehículos eléctricos e híbridos

Si bien compañías como Tesla inicialmente afirmaron que las baterías de los vehículos eléctricos e híbridos eran inmunes a la posibilidad de incendiarse, este no es el caso. Con varios de estos coches reportados en incendios, las fugas de refrigerante interactuaron con baterías dañadas provocando una chispa. La última consecuencia es que el conjunto acaba siendo pasto de las llamas sin poder hacer nada para evitarlo, salvo que tuvieses un camión de bomberos justo al lado en el momento que ocurriese.

Fuente: Autofácil, El Confidencial, Howstuffworks

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