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Range Rover 2013 Gonzalo Yllera 11/09/2012

Pocas veces (por no decir ninguna) se han reunido tal cantidad de “gente guapa” y “celebrities” en una presentación de un modelo de automóvil, en un entorno realmente magnífico. Y es que la ocasión lo merecía, pues no son pocos de ellos (por no hablar de multimillonarios, magnates o estrellas del deporte…) los que han conducido o aparcado en sus poblados garajes un Range Rover de alguna de las tres generaciones precedentes.

La primera generación, conocida ahora como Range Rover Clásico, salió al mercado en 1970 y perduró en el tiempo durante más de 25 años (con diversas variantes y modificaciones). La segunda generación se comercializó desde 1994 hasta el año 2001, en el que fue remplazado por el modelo actual (tercera generación).

Y es que para el desarrollo de esta cuarta generación del todoterreno (o SUV) de lujo por excelencia, la firma británica a echado “la casa por la ventana”. No podían permitirse dar un paso en falso, pues respetando la increíble herencia recibida debían “ir más allá”. Y creo, sinceramente, que no han defraudado.

En el diseño exterior, la renovación ha sido total, pero a la vez se ha conseguido que se siga identificando como un genuino Range Rover (hasta para los neófitos en la materia). Las líneas maestras de la carrocería, realizada íntegramente en aluminio, son más suaves y fluidas, con una notable mejoría en el aspecto aerodinámico, sin renunciar a elementos que ya aparecían en anteriores generaciones, como las características branquias laterales.

En la vista frontal se mantiene el aspecto musculoso y rotundo pero, a la vez, gracias al rediseño de faros (con tecnología LED), parrilla y paragolpes, se le dota de un aspecto más futurista, muy en la línea del alabado Range Rover Evoque que tan positivas críticas ha suscitado. La parte trasera también ha recibido mejoras de diseño para no perder la fluidez que antes mencionábamos. Se sigue manteniendo como rasgo identificativo el característico “techo flotante”, delimitado por los cristales enrasados con los pilares, pintados en negro.

Si llamativo es el exterior no lo es menos el interior, un aspecto en el que siempre ha destacado el modelo británico. Las diversas superficies también presentan un diseño muy limpio (con hasta un 50% menos de interruptores) y elegante, a lo que contribuye decisivamente la excelsa calidad de los materiales empleados así como por el equipamiento disponible.

Pero un vehículo dotado de todo este equipamiento, indudablemente acaba resultando muy pesado, por lo que, al mismo tiempo, se ha realizado un concienzudo trabajo de aligeramiento para que su dinámica y las prestaciones no se vean resentidas. Gracias a la utilización de una estructura monocasco de aluminio (que resulta un 39 % más ligera que la de acero del modelo anterior) y la carrocería, también en aluminio, así como a la optimización en el diseño de los propulsores se consigue un ahorro que llega, en algunos casos hasta los 420 kg de peso. Un logro considerable.

Range Rover 2013. Motores

Y ya que mencionamos los propulsores, en un principio se ofertarán cuatro motorizaciones diferentes, dos alimentadas por gasóleo y dos por gasolina. Dentro de las primeras destaca un remozado TDV6 de 2.993 centímetros cúbicos y 24 válvulas (con inyectores de bajo caudal de ocho orificios y con dos nuevos intercoolers, que mejoran la refrigeración), capaz de ofrecer una potencia máxima de 258 CV y un par máximo de 600 Nm, con un excelente nivel de prestaciones gracias a una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos, o una velocidad máxima de 209 km/h, mientras que las emisiones de CO2 en ciclo combinado se conforman con 196 gr/km.

En el siguiente nivel encontramos el SDV8 de 4.367 centímetros cúbicos y 32 válvulas que entrega una potencia máxima de 339 CV y un par de 700 Nm, siendo capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 6,9 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 217 km/h con unas emisiones de CO2 de 229 gr/km.

Si ya nos decantamos por las motorizaciones que emplean gasolina como combustible, tendremos otras dos opciones: en primer lugar un V8 de 5 litros de cilindrada y 32 válvulas, que ofrece una potencia máxima de 375 CV y un par de 510 Nm, con el que el Range Rover puede acelerar de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos o alcanzar una velocidad máxima de 209 km/h, con unas emisiones de CO2 de 299 gr/km. Y, por último, en el “top” de las motorizaciones se encuentra el V8 de 4.999,7 centímetros cúbicos y 32 válvulas, sobrealimentado por un compresor volumétrico, para ofrecer nada menos que 510 CV de potencia máxima y un par de 625 Nm, con lo que puede fulminar el crono al acelerar en tan solo 5,4 segundos de 0 a 100 km/h (como un auténtico deportivo) o alcanzar una velocidad máxima de 225 km/h (que opcionalmente puede aumentar hasta los 250 km/h).

Los responsables de Land Rover han dejado entrever que a lo largo del año que viene se lanzará una versión híbrida diesel con unas emisiones de CO2 de apenas 169g/km.

Todos estos propulsores se asocian a una sofisticada caja de cambios automática de ocho velocidades, con levas detrás del volante y un selector circular (similar al visto en el Range Rover Evoque y en la marca hermana Jaguar), que ofrece unos cambios casi instantáneos (en apenas 200 milisegundos) y un comportamiento suave, conjugando perfectamente con lo que se espera de un modelo de estas características.

Pero si por algo ha destacado siempre un auténtico Range Rover es por sus cualidades dinámicas en asfalto y fuera de él, para lo cual se ha evolucionado el conocido sistema “Terrain Response” de la marca que ahora ofrece nuevas prestaciones ya que, gracias a la electrónica específicamente diseñada, es capaz de analizar las condiciones de conducción que se producen en cada momento y seleccionar automáticamente el programa más adecuado al terreno que pisamos (Normal, Hierba/Gravilla/Nieve, Barro/Surcos, Arena y Piedras/Rocas), adaptando la respuesta del motor, de la caja de cambios, del diferencial central o del resto de sistemas electrónicos que se enuncian bajo una larga retahíla de siglas (el Control de Descenso en Pendientes (HDC), Control de Liberación de los Frenos en Pendiente (GRC), Asistente de Arranque en Pendiente (HSA), Control Dinámico de Estabilidad (DSC), Control de Tracción Electrónico (ETC) y el Control de Estabilidad Antivuelco (RSC).

La suspensión es independiente, con un esquema de dobles triángulos superpuestos en el eje delantero y un avanzado diseño multibrazo en el trasero, que facilita un recorrido de suspensión de nada menos que 260 mm para las ruedas delanteras y 310 mm para las traseras, con lo que nos garantiza pasar por sitios en los que difícilmente nos atreveremos a situar nuestro Range Rover. Opcionalmente podremos dotarle del sistema activo de control de balanceo Dynamic Response.

Junto a todo ello se utiliza un sistema inteligente de tracción total permanente, con una caja transfer con reductora, que proporciona un 50% de reparto de par entre cada eje, con un embrague multidisco con control electrónico que permite el bloqueo del diferencial central y el óptimo reparto del par en cada instante. Opcionalmente se puede incorporar un diferencial trasero autoblocante activo.

Range Rover 2013. Equipamiento

Como no podía ser menos se ha prestado especial atención al confort de los ocupantes de las plazas traseras, con más espacio para las piernas, y que llega al extremo con la opción de los asientos de lujo “Rear Executive Class Seating Package” con únicamente dos butacas, totalmente ajustables. Para los clientes más exigentes existe la exclusiva serie “Autobiography” con un número casi infinito de posibilidades de personalización, tanto interior como exterior con, por ejemplo, hasta 22 tipos de pintura especial, 17 tonos de decoración interior, la posibilidad de elegir el color de los asientos, 9 diseños distintos de llantas de aleación con tamaños comprendidos entre las 19 y las 22 pulgadas…

Por último resaltar que el nuevo Range Rover ya es posible reservarlo en los concesionarios de la marca en España, y se estima que las primeras unidades comiencen a entregarse a principios de 2013. Los precios partirán desde los 98.500 € del Range Rover 3.0 TDV6, hasta los 145.600 € del Range Rover Autobiography 5.0 V8 Supercharged, amén del extenso catálogo de opciones disponible.

Fuente: Land Rover
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