En los últimos tiempos, más concretamente desde el estallido de la crisis financiera, el mantenimiento del entramado de carreteras en nuestro país se ha convertido en un quebradero de cabeza para las debilitadas arcas públicas. Hace unos meses, la Asociación Española de la Carretera indicaba que se necesitan inversiones urgentes de 5.500 millones de euros, pues cada euro no invertido hoy serán 25 euros en cinco años. Semejante dispendio parece que solo se podrá hacer frente con peajes.

Con el objetivo de intentar paliar los costes, un grupo de investigadores de Estudios Geográficos Andaluces y del departamento de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Sevilla, en colaboración con la constructora andaluza Azvi, la Agencia IDEA y la Corporación Tecnológica de Andalucía, trabaja en la puesta en marcha de un “sistema experto adaptativo para la optimización COEX con el objetivo de reducir el coste de mantenimiento de las carreteras y mejorar las condiciones de explotación”.

En palabras de Francisco Fernández Latorren, uno de los investigadores, “es muy interesante por la coyuntura económica en la que nos encontramos, ya que trata de obtener el mejor mantenimiento posible de las carreteras combinando distintas técnicas y tecnologías de diferentes procedencia con este fin”.

En una primera fase del proyecto, los investigadores tratan de hallar un sistema para utilizar los últimos avances en tecnología de la información geográfica y los métodos actuales de predicción para obtener una forma de conservación de las carreteras que resulte más económica.

El proyecto finalizará en 2013 y a su vez ya trabaja en otras líneas de investigación, como la ordenación y gestión del territorio, el desarrollo regional y local, análisis y planificación de los servicios, equipamientos e infraestructuras, desarrolla múltiples actuaciones de cooperación internacional en el ámbito del Estrecho de Gibraltar y Norte de Marruecos, además de en temas de investigación, tecnología y sistemas de redes geográficas.

Del éxito de la investigación puede depender que el Gobierno encuentre otras vías para el mantenimiento y conservación de las carreteras, que no sea a través del bolsillo de los ciudadanos.

Quizá la solución esté en la tecnología, en el uso de maquinaria más avanzada y menos mano de obra. Hemos visto aquí máquinas que reparan baches con un solo operario y otros ingenios casi autónomos que arreglan pequeñas fisuras antes de que llegue a formarse el bache.  Y cuando el agujero ya es inevitable, este saco especial para rellenar baches tampoco está mal. Más inversión en I+D es la salida a estos problemas.

Vía: Diario de Sevilla

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