Este evento es una etapa más de la larga ruta que recorre las más diversas ubicaciones de la geografía española, de la mano de Audi, con la finalidad de hacer partícipes al máximo número de conductores de las enseñanzas de su afamada escuela de conducción, que fue creada en España allá por el año 1994 (tras muchos años de éxito en Alemania).

Existen tres posibles modalidades dentro de los cursos impartidos por Audi, que van desde el Dynamic Driving Experience, el más básico, encaminado a aquellos conductores que deseen aprender a dominar su automóvil en situaciones imprevistas o a conocer mejor los sistemas de seguridad activa de la marca; pasando por el Progressive Driving Experience, realizado en circuito, y donde se aprende a abordar todo tipo de curvas de la manera más eficaz y segura posible; finalizando con el Sportscar Driving Experience, también en circuito, a los mandos de un superdeportivo como es el Audi R8 5.2 FSI quattro de 525 CV de potencia.

En esta ocasión fuimos partícipes de la primera de las tres opciones (el Dynamic Driving Experience). Estábamos citados a las 08:30 horas en Valdebebas, donde nos esperaba un espacio perfectamente acotado, dentro del amplio parking del que disponen los aficionados del Real Madrid cuando acuden a ver los entrenamientos del primer equipo o los partidos de los filiales. Todo estaba perfectamente preparado, y con puntualidad germánica nos fueron dando la bienvenida y acreditando a los participantes. Pasamos a un “hospitality” similar a los empleados por algunas marcas en las competiciones punteras del motor, inpecablemente acondicionado, donde pudimos departir unos minutos con Ignacio Pérez (Instructor Jefe de Audi) mientras tomábamos un reconfortante café que nos haría espabilarnos para la “dura” mañana de trabajo que teníamos por delante.

A continuación se llevó a cabo una charla introductoria, muy amena y nada “sesuda”, en la que se daba a conocer a los participantes cual iba a ser la estructura del curso, además de los principios físicos que rigen el funcionamiento de un vehículo (siempre acompañados de una serie de gráficos y vídeos explicativos), tanto en conducción normal como en situaciones de emergencia, como las que se iban a reproducir a lo largo de la jornada en la pista de pruebas.

Tras apenas media hora, llegó el momento de enfrentarnos a los diferentes ejercicios que los instructores de la marca de Ingolstadt habían diseñado. Nos dividieron en grupos y nos distribuyeron en diferentes zonas, para posteriormente ir rotando entre las mismas, de forma que al final de la mañana “de sufrimiento” todos los participantes hubieran pasado por cada una de las pruebas, sin excepción.

La flota de vehículos de Audi utilizados era muy heterogénea. No estaban todos (resulta imposible ante la inmensidad de la gama), pero sí los más representativos. Desde los Audi A1, un modelo pequeño, ágil, dinámico, fácil de llevar y, en este caso con el propulsor 1.4 TFSI de 185 CV; pasando por el deportivo Audi TT, con motor 2.0 TFSI de 211 CV de potencia; o los Audi A4 y Audi A5 con propulsores 3.0 TDI con una potencia de 245 CV. Por supuesto no podían faltar los Audi S4 y Audi S5, mucho más deportivos, con sus motores de gasolina V6 con compresor volumétrico y 333 CV de potencia; o un modelo que personalmente me encantó como era el Audi A6 3.0 TDI bi-turbo con 313 CV de potencia y un par motor excepcional. Por último también pudimos probar el Audi A6 híbrido, que a muchos sorprendió por sus prestaciones. Por supuesto, todos los modelos equipaban la conocida tracción quattro, icono de la marca, a excepción de los Audi A1, donde no está disponible, por el momento.

Los monitores fueron guiándonos en los entresijos de cada una de las pruebas, con una breve explicación y una demostración práctica, en la que ejercíamos de “temerosos pasajeros”. Tras ello, cada alumno se situaba en el puesto de conducción del vehículo que le había tocado en suerte y repetía el ejercicio. Los instructores, cada poco tiempo, o siempre que las circunstancias lo requirieran, paraban las prueba y nos corregían los múltiples errores que cometíamos, hasta ir “puliendo” cada vez más su realización. Su experiencia en este caso resultaba fundamental, ya que con apenas ver nuestras reacciones al volante sabían perfectamente “de que pie cojeábamos”. Además, tras una serie de tandas se repetían los ejercicios conectando o desconectando las ayudas electrónicas, para que pudiésemos apreciar las notables diferencias existentes. Y cuando creíamos que ya dominábamos el ejercicio en cuestión nos mandaban cambiar de coche para que variasen aspectos tales como el tacto de los mandos, potencia, reparto de pesos, etc. Y…¡vuelta a las andadas!

La dinámica de cada una de las pruebas solía ser la misma, con las lógicas diferencias entre cada una de ellas. En este curso se realizaban tres ejercicios:

–    Frenada de emergencia con esquiva: Se trata de una frenada que se realiza a unos 100 km/h (aproximadamente) en la que hay que esquivar un obstáculo interpuesto en nuestra distancia de frenado. Cuando se recibe la señal del instructor se sale “pie a tabla” y, en un momento dado, se enciende aleatoriamente una de las 2 luces rojas situadas en el cuadro de mandos del vehículo. Entonces hay que frenar con toda la intensidad posible y girar con suavidad en el sentido contrario al de la luz, buscando una escapatoria y deteniendo el vehículo en la zona marcada.

–    Curva deslizante: Se simula una situación habitual cuando un conductor entra a más velocidad de la adecuada en una curva que se cierra. En este caso la curva se abordaría normalmente a unos 60 km/h y el ejercicio se realiza a una velocidad superior, con el firme mojado y con las presiones de las ruedas muy por encima de las especificaciones del fabricante. Cuando esto sucede el coche tiende a derrapar de la parte delantera (subvira) por la propia inercia y la intervención del conductor es fundamental (aparte de las ayudas electrónicas). Si se hace bien ayudaremos al coche a recuperar la trayectoria, en cambio, si lo hacemos mal podemos empeorar notablemente la situación (afortunadamente no pasa nada, tiramos los conos y volvemos a empezar…)

–    Frenada asimétrica: En este caso la prueba se realiza con dos de las ruedas del mismo lado frenando sobre una superficie con un coeficiente de rozamiento muy diferente al de las del lado contrario. Este hecho se simula colocando un plástico muy deslizante sobre el suelo y que, además, está constantemente regado. Al realizar la frenada de emergencia, el coche se pondrá de costado o trompeará (si no hemos sido lo suficientemente rápidos de reacciones) y tendremos que realizar las maniobras necesarias de corrección para detenerlo en la zona delimitada, que irá variando en cada caso.

Si alguna conclusión hemos sacado, aparte de la extrema profesionalidad de los instructores que realizan el curso, y del montaje perfectamente puesto a punto de la escuela de conducción de Audi (llevan muchos años realizándo estas actividades, y se nota), es que en un ambiente lúdico se puede aprender a manejar un vehículo en situaciones límite, conocer mejor sus sistemas de seguridad  y disfrutar conduciendo.

Tras ello, solo cabe preguntarse: si estos cursos sirven para mejorar tanto la seguridad de los usuarios ¿se incluirá algún día en las autoescuelas este tipo de formación?. Actividades como esta, y de otras marcas, sí que contribuyen a salvar vidas y a reducir los accidentes. Pero como somos realistas, y mucho nos tememos que la respuesta a nuestra pregunta será negativa, creo que todos los usuarios deberíamos, al menos una vez en la vida, realizar un curso de estas características.

Realmente el precio es muy asequible (200 € para el cliente Audi y 250 € para el que no lo es) y, además, nos ofrecen mucho para lo que cuesta (aparte de conocer nuestros límites y obtener una notable mejoría en seguridad al volante), teniendo en cuenta que incluye un excelente desayuno, una clase teórica, realización de los ejercicios probando la gran mayoría de los últimos modelos de una marca de prestigio como Audi y por último la comida, llevada a cabo por un excelente servicio de catering. ¿Se puede pedir más? ¿Cuándo se lo vas a regalar a alguno de tus seres queridos?. Te lo agradecerán.

P.D.: Un último apunte. Si es posible no os perdáis, al finalizar el curso, una demostración a bordo de un Audi S5 de la famosa “prueba del alce” realizada por uno de los instructores… ¡a más de 100 km/h! (con y sin ayudas electrónicas)… ¡Fantástico!

Podéis consultar el calendario de los cursos en el siguiente enlace: Audi Driving Experience

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