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Luis Blázquez

Aunque creas que el coche se conduce solo, hay que estar pendiente. Te lo dice un piloto de aviones

Parece de cajón, pero el tiempo y la vida nos está demostrando que hay quienes depositan una confianza plena en los sistemas de conducción autónoma. Porque cada vez son más los coches que pueden conducirse por sí mismos, o al menos parcialmente. Pueden mantener la velocidad y ajustarla a las condiciones de la vía, cambiar de carril para adelantar, frenar por su propia cuenta o incluso aparcar sin que estemos dentro.

Todo parece bonito e idílico, pero luego pasa lo que pasa: surgen accidentes. ¿Cuántos han sido los titulares porque alguien la ha liado por hacer un mal uso de estos sistemas de ayuda a la conducción? Actualmente, muchos vehículos poseen ciertas capacidades de conducción autónoma, pero ello no quiere decir que sean completamente autónomos. De hecho, en el manual de usuario (sí, ese libro súper gordo que suele estar en la guantera durante toda la vida del coche) específica claramente que no hay que fiarse al 100 % de dichos sistemas.

Pero como casi nadie se molesta en mirarlo, hay profesionales que se molestan en hacernos entender el por qué; no es que la marca de turno quiera únicamente cubrirse las espaldas (que también). Por ejemplo, un piloto de aviones familiarizado con estos sistemas de piloto automático, aunque para vehículos aéreos, afirma que los conductores, y no los dispositivos que conforman las funciones del piloto automático, son responsables del funcionamiento del vehículo y de todas las consecuencias que su uso acarrea, para bien y para mal.

Refiriéndose al Autopilot de Tesla para ejemplificar el caso, en una publicación en un grupo privado de Facebook, el piloto, que posee un Model Y y adquirió la opción con el paquete Full Self-Driving (FSD) de 10.000 dólares, sugirió que los conductores, y no los fabricantes de coches, deberían cargar con la culpa de cualquier accidente. “¡Me encanta el Autopilot de mi Model Y!”, dice el piloto. “Reduce la carga de trabajo. Aumenta mi conciencia situacional. Me ayuda a mitigar los riesgos. Hace que mi experiencia de conducción sea más segura”.

“Pero lo reconozco por lo que es: otro medio para que YO controle el vehículo”. El hombre explica que Tesla y los conductores de sus modelos –así como los de otros fabricantes– han de mejorar la capacitación de sus pilotos automáticos, y mencionó un desastre de aerolínea en 2013 en el que el vuelo 214 de Asiana Airlines se estrelló en la aproximación final hacia el aeropuerto de Incheon en Corea del Sur, matando a tres personas e hiriendo a 187.

En ese caso, una investigación de la Junta Nacional de Transporte (NTSB) concluyó que la tripulación de vuelo era en última instancia responsable en parte debido a la “desactivación inadvertida del control automático de la velocidad del aire” por parte del piloto. “La NTSB responsabiliza al operador de la correcta manipulación de los controles de la aeronave, en la que se incluye el piloto automático cuando ocurre un accidente”, dijo el piloto en su post. “Lo mismo es para los conductores de Tesla. Somos los responsables en última instancia”.

El verano pasado, un tribunal alemán dictaminó que el término “Autopilot” usado por Tesla resultaba engañoso y que ya no podía usar la palabra en material de marketing en el país. La firma estadounidense ya advierte a los visitantes de su web que los coche equipados con el piloto automático y el paquete FSD aún requieren supervisión. Pero el piloto parece tener la corazonada de que el sistema, incluso si algún día es perfecto, nunca estará completamente convencido como para relajarse y mirar una película mientras su Model Y se encarga de hacer el resto.

Fuente: Carscoops

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