Los coches eléctricos no acaban de despuntar porque son la pescadilla que se muerde la cola. No se venden porque no hay infraestructuras de recarga suficientes… y estas no existen porque en las calles no hay un número suficiente de estos vehículos, por ahora más caros que los que se mueven con motores de combustión interna.

Para tratar de reducir esta brecha existen subvenciones y ayudas en algunos países, como el Plan Movea 2017 en España. Pero haría falta aún más para acelerar el paso. Ahora hemos sabido que Anfac, la patronal de fabricantes en España, pidió en mayo a la Unión Europea la exención o reducción del IVA para los coches eléctricos para estimular las ventas. La Comisión Europea se ha mostrado predispuesta a apoyar un IVA reducido para comprar vehículos porpulsados por combustibles alternativos.

En España supondría rebajar el impuesto del 21% al 10%… pero ojo, que esto se trata de una propuesta y tendría que ser cada Estado el que revisase su legislación fiscal para adaptarla. No obstante, esta valoración positiva por parte de las autoridades europeas ayudará a convencer al ejecutivo español presidido por Mariano Rajoy, que todavía no ha dicho nada al respecto.

Unido a las ayudas del Plan Movea 2017 (ayudas de hasta 5.500 euros por la compra de vehículos eléctricos de más de 90 kilómetros de autonomía), esta bajada del IVA supondría un importante impulso y acercaría un poco más los precios a los de los vehículos tradicionales. Unido al aluvión de novedades que los fabricantes planean hacer en los años venideros, podrían darse todos los condicionantes para la explosión del coche eléctrico.

Otras medidas que fomentan estos vehículos son que no pagan impuesto de matriculación (se calcula según la emisiones, que no tiene), y bonificaciones municipales en el impuesto de circulación (además de otros como que no pagan aparcamiento, uso de carriles de acceso a las ciudades, no limitaciones de circulación en picos de contaminación…).

Hay algunos puntos “oscuros” en la propuesta y es que, al aplicar el IVA, se aplica un porcentaje de impuestoa a un producto. Por ese motivo, cuanto más cara sea una adquisición, más se pagará, aunque el porcentaje siga siendo el mismo. Y no tendría mucho sentido ayudar pagando menos impuestos a alguien que compre un artículo de lujo, un coche eléctrico como el Tesla Model X P100D, por poner un ejemplo, que supera los 150.000 euros.

Una posible solución sería aplicar diferentes tramos de IVA en función del precio del vehículo… pero eso complicaría algo las cosas. Y también es cierto que un IVA reducido en vehículos privados no se entendería cuando existen artículos de primera necesidad, como pañales, tampones o compresas que no lo tienen… debido a la crisis económica que implicaba aumentar los ingresos del Estado. Y no tenemos que olvidar que si una empresa o autónomo compra un vehículo eléctrico (como estos vehículos comerciales eléctricos), ya se desgrava el Plan Movea y deducirse el IVA, con lo cual la rebaja es ya notoria.

Lo que sí tenemos claro es que para apoyar los coches eléctricos hace falta una estabilidad en el mercado. Con unos planes de ayuda con fondos que apenas duran unos meses, ni particulares ni fabricantes saben a qué atenerse. Para que el coche eléctrico acabe de arrancar serían necesarias políticas a largo plazo, más constantes y persistentes en el tiempo.

Vía: El Economista

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