Logo de Noticias Coches
1988 Chevrolet Corvette Callaway SledgeHammer (23)
Luis Blázquez

Callaway SledgeHammer, el Corvette que batió al Bugatti Veyron

El Callaway Project SledgeHammer fue uno de los proyectos automotrices más ambiciosos de los años 80. Un Chevrolet Corvette de 1988 fue seleccionado por Callaway Engineering en Connecticut, Estados Unidos, para ser la base un vehículo que podría romper el récord de velocidad de un coche de producción, al mismo tiempo que conservaba las comodidades de cualquier otro Corvette.

Porsche había establecido un nuevo punto de referencia con el 959 a 318,6 km/h en 1986, y un año después Ferrari marcó los 323,5 km/h con el F40. Casi al mismo tiempo, RUF cogió un 911, lo modificó y lo rebautizó como CTR “Yellowbird” para elevar el listón a 342,8 km/h, hasta que apareció en escena nuestro Corvette modificado. Cuando el biplaza de General Motors (GM) llegó a la pista ovalada de 12 kilómetros del Centro de Investigación del Transporte en Ohio, alcanzó una velocidad récord de 410 km/h bajo las manos de John Lingenfelter.

Callaway Cars se fundó en 1977 y, en apenas una década, ya era un famoso preparador del deportivo estadounidense por antonomasia. Habiendo alcanzado los 371,7 km/h gracias a una versión biturbo de la cuarta generación del Corvette (C4) en 1987, la compañía decidió llevar las cosas a un nivel superior con un artilugio aún más ridículo, pero aún legal en la carretera. Siempre basado en un C4, el Corvette SledgeHammer era bastante diferente de los Callaway Corvette construidos hasta entonces. Porque una mala bestia, pero una bestia refinada.

Para empezar, presentaba un cuerpo más aerodinámico diseñado por Paul Deutschman y un V8 inmensamente potente para la época. La unidad de 5.7 litros se construyó alrededor de un bloque personalizado con con pistones forjados y un cigüeñal firmado por Cosworth. Más importante aún, Callaway instaló un par de turbocompresores e intercoolers gemelos al V8, lo que resultó en una potencia final de 892 CV y 1.047 Nm. El motor fue construido desde cero por Callaway y no tenía nada que ver con el V8 original que se montaba en el Corvette.

Para preservar el estándar de producción del vehículo, Callaway mantuvo la mayoría de las características de fábrica del coche en su lugar. Por lo tanto, el Callaway SledgeHammer está equipado con asientos forrados en cuero y ajuste eléctrico, climatizador automático, equipo de sonido Bose y elevalunas eléctricos. Y para mantener a los ocupantes lo más seguro, la compañía añadió arneses de competición, una jaula antivuelco y un sistema de extinción de incendios. Si te preguntas por el airbag, decir que en la época aún no se había popularizado.

Otras mejoras sobre el Corvette de fábrica incluyen un sistema de suspensión de control de conducción selectivo, un sistema de escape de acero inoxidable personalizado con salidas cuádruples montadas en el centro, un juego de ruedas de magnesio Dymag de cinco radios y una caja de cambios manual de seis relaciones optimizada para hacerse cargo de la energía extra del motor. Por otro lado, el SledgeHammer luce su brutalidad de una manera discreta, donde se mantienen la estética prácticamente original, siendo algo más llamativo y personal.

Bien, el SledgeHammer a salido a la venta en el portal de compraventa Bring A Trailer en el nombre de su propietario actual, nada menos que el fundador de Callaway, Reeves Callaway Según el anuncio, el coche se ha mantenido en un entorno de museo durante gran parte de los últimos 30 años desde su legendaria carrera a máxima velocidad. Solo existe un ejemplar (chasis #51), y ese fue el problema para reflejar su marca en el Libro Guinness de los Récords: realmente no un coche de producción, no había más Corvette así destinados al público.

No hace falta decir que el Callaway SledgeHammer, hoy, todavía luce fantástico. La pintura plateada metalizada brilla como cuando era nueva, mientras que el interior y el vano motor están impecablemente impolutos. Sin embargo, los motores que elevan los faros delanteros y la apertura de la luneta trasera no funcionan, mientras que el motor no tiene catalizador que controle las emisiones contaminantes. Callaway actualizó los manguitos, los bujes y las correas de accesorios en 2018, por lo que el coche está en buen estado de funcionamiento.

“Es quizás el Corvette (C4) más famoso de todos, y sin duda el Callaway más conocido”, mencionó en su día el editor sénior de subastas de Hagerty, Andrew Newton. “Es algo único. Su velocidad punta rivaliza con la de los superdeportivos de siete cifras, incluso más de 30 años después de su construcción”. Esta bestia llegó a subasta en 2004, donde se vendió por 221.400 dólares (245.000 euros de 2021), solo para resurgir 10 años después y no alcanzar el precio de reserva de 600.000 dólares (525.000 euros actuales). Y tú, ¿cuánto pagarías por uno de los Corvette más influyentes fabricados?

Fuente: Bring A Trailer

Galería de fotos:

  • Chevrolet Corvette
  • coches clásicos
  • deportivo
  • subastas de coches