
Para entender los despidos en el sector automotriz europeo hay que poner la vista en Alemania
Últimamente se acumulan malas noticias para la industria automotriz europea. La rápida evolución no ha sido adoptada por todos los fabricantes de la misma manera, lo que ha llevado a que se beneficiasen de la situación los de origen chino. Mientras tanto, en Europa se vive uno de los momentos más críticos y dolorosos de la historia reciente, con miles de despidos en ciernes y bastante incertidumbre para algunas marcas. Para entender lo que está pasando hay que poner la vista en Alemania, la mayor potencia productiva del continente.
Durante décadas se trató del mayor motor industrial y tecnológico de Europa, pero ahora estamos viendo una situación complicada y cargada de decisiones drásticas. El último en sumarse a la larga lista de damnificados ha sido BMW, que anunció la necesidad de reducir su plantilla. Se calcula que tendrán que prescindir de unos 8.000 trabajadores y han comenzado un agresivo programa de bajas voluntarias para conseguir objetivos de cara a 2027. Y eso no es nada si lo comparamos con otros fabricantes alemanes.

Grupo Volkswagen es el que tiene el panorama más complicado, a priori. El conglomerado de origen alemán, que aglutina un buen número de marcas, se enfrenta a una reestructuración notable que contempla la eliminación de unos 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo. Incluso Porsche, una de las firmas que más beneficios les da, anunció planes para recortar su plantilla en 5.000 empleados de aquí a 2035, alrededor de un 20 % del total. Audi también parece estar bajo presión y venía anunciar el año pasado un recorte de 7.500 puestos de trabajo para 2029.
Volkswagen es conocida por tener una de las plantillas más grandes del mundo, con 630.000 empleados en todo el mundo. En otra época parecía clave para ser la referencia del sector, además de permitirles controlar todo el proceso productivo con la fabricación de componentes, la ingeniería y el desarrollo incluidos. Sin embargo, las cosas han cambiado y tenemos el ejemplo de Toyota, que es el mayor fabricante a nivel mundial con un 60 % de su volumen de plantilla. Los japoneses tienen alrededor de 391.000 trabajadores y en el primer trimestre del año habían alcanzado los 5,39 millones de coches, frente a los 4,13 de Grupo Volkswagen.

Si seguimos con la radiografía de la industria alemana, vemos que Mercedes tampoco escapa de la cruda realidad. En la marca de la estrella están con una política de ahorro y programa de bajas voluntarias que ya ha afectado a 5.500 trabajadores, aunque se está protegiendo a los de las fábricas. Uno de los mayores problemas que se están viendo en Alemania, a parte de la bajada de demanda de sus coches por la irrupción de las marcas chinas, son los altos costes de producción local.
Las marcas chinas son capaces de producir de una forma mucho más económica y la llegada de los aranceles les está llevando a ensamblar en países europeos con menos coste que Alemania. Eso se refleja en los precios de sus coches, algo contra lo que la mayoría de marcas tradicionales no pueden luchar, sobre todo cuando se habla de modelos eléctricos. Veremos si la industria europea consigue reponerse de este golpe y volver a su esplendor de antaño.
Fuente: DW
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