Las emisiones contaminantes son una preocupación global, al menos para una gran mayoría. La Unión Europea está obligando a los fabricantes a hacer coches cada vez más eficientes; no les queda otra, pues sino tendrán que pagar una multa bastante difícil de asumir. Sin embargo, las emisiones no han de asociarse solo a los motores de combustión, dado que incluso los coches eléctricos liberan partículas a la atmósfera.

Esto se debe a que cualquier vehículo está formado por muchos más componentes, como bien pueden ser los discos de freno. A medida que se desgastan con el uso, generan emisiones en forma de polvo de pastillas. Dichas partículas están en suspensión en el aire que respiramos, y aquellas con un diámetro inferior a 10 micrómetros (PM10) son consideradas altamente nocivas para el ser humano: entran al organismo a través de las vías respiratorias pudiendo causar dolencias pulmonares y cardiacas.

Puedes pensar que, en un solo coche, las partículas que salen de las pastillas de freno no hacen mucho, pero piensa en una gran ciudad, donde circulan decenas de miles de vehículos al día. Y no solo los coches, motos, camiones y autobuses las generan, también el tren. Cada vez que uno de ellos se detiene en una estación, aplica los frenos, y tienen muchos. El polvo que sueltan al detenerse se acumula diariamente en los túneles, mientras las corrientes de aire se encargan de transportarlo por los andenes.

Por ello, la empresa alemana Man+Hummel ha desarrollado un filtro para el sistema de frenos. Este filtro de partículas de polvo se monta directamente en la pinza y retiene las emisiones de partículas directamente en el freno. La carcasa del filtro está colocada cerca de la pinza de freno. El medio filtrante es completamente sintético y es resistente a las elevadas temperaturas y a la corrosión, aunque la compañía también está trabajando en versiones más resistentes hechas de fibras de vidrio y de acero inoxidable.

Además, la retención del polvo directamente en el lugar donde se crea evita que se ensucien las llantas de aleación y, en gran medida, la tediosa tarea de tener que estar limpiando ese polvo negro que se queda fuertemente arraigado al metal, algo que apreciarán muchos conductores. Como podrás imaginar, el filtro también se puede usar en vehículos comerciales y aplicaciones ferroviarias, donde se produce muchísimo polvo fino nocivo motivado por el alto peso y las largas distancias de frenado.

En el interior de este depósito hay un hueco con diferentes láminas de material absorbente donde las partículas del polvo de frenos deben ir depositándose. Lógicamente, tiene una vida útil, pero cuando esta se acaba, basta con desacoplarlo de la pinza de freno y sustituirlo por otro. Según Man+Hummel, puede funcionar en muchos tipos variados de espacios (es escalable) y se puede adaptar a diferentes tamaños y conceptos de freno para ser igual de válido para un autobús y un coche eléctrico o híbrido.

Fue en 2018 cuando presentaron la primera idea de cómo sería el sistema, pero el filtro de partículas de polvo de los frenos ya se ha probado exhaustivamente en su tierra natal en la flota especial de vehículos “devoradores de polvo fino” de Mann+Hummel, en condiciones de conducción casi reales. Aparentemente, ha demostrado ser capaz de reducir notablemente las emisiones de partículas, por lo que su llegada a producción podría no demorarse en exceso.

Fuente: Mann+Hummel

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