
Europa pide a China que limite las exportaciones de híbridos, pero recibe una negativa
La industria del motor europea está ante uno de los momentos más delicados de su historia. A lo largo de los años ha tenido que enfrentarse a amenazas de otros continentes, pero nunca habían asistido a un aluvión como el que viene de China. Ante esa competencia tan fuerte, que claramente está imponiéndose por bajos costes y alta velocidad de desarrollo, las políticas proteccionistas están a la orden del día. Después de los aranceles y de que los fabricantes orientales se los salten con fábricas en nuestro continente, están adoptando otra medida.
La Unión Europea ha solicitado formalmente a China que limite de manera voluntaria sus exportaciones de coches híbridos. Esta petición que suena a desesperada viene después de que estos vehículos hayan penetrado de forma notable en el mercado europeo en muy poco tiempo. Hace un par de años hablábamos de alrededor de 3.800 unidades mensuales, pero en la actualidad ya se superan las 50.000 matriculaciones por mes. No hay que olvidar que la carga fiscal más dura le caía a los eléctricos (hasta un 45 %) y que los híbridos se mantenían en un 10 %.

Es llamativo ver como los tres híbridos enchufables más vendidos en lo que va de año en Europa son chinos. Modelos como el BYD Seal U, el BYD Atto 2 y el Jaecoo 7 ocupan las primeras posiciones y contribuyen a que las marcas procedentes de China aglutinen un tercio de las ventas en este tipo de tecnología. El impacto está siendo devastador para algunos fabricantes europeos y por eso se les está pidiendo que limiten su presencia para quedarse con un 15 % de la cuota de mercado.
Este tipo de acuerdo no es completamente nuevo, ya que durante los años 80 se llegó a un trato similar con Japón. Ellos sí que aceptaron limitar voluntariamente sus exportaciones, lo que dio lugar a la construcción de sus propias fábricas en Europa. Algo parecido están pidiendo ahora, exigiendo a las compañías asiáticas a invertir y generar empleo local, más allá de las importaciones masivas. Sin embargo, la respuesta de China ha sido una negativa rotunda, lo que ha caído como un jarro de agua fría en las autoridades europeas.

El Ministerio de Comercio chino ha rechazado cualquier tipo de restricción voluntaria a sus exportaciones, calificando la petición de Bruselas como una violación de las normas de la Organización Mundial del Comercio. Según ellos, estas exigencias atentan directamente contra las leyes del libre mercado y los principios básicos de la competencia justa. Por lo tanto, parece que seguirá habiendo un chorreo de híbridos chinos mientras Europa se plantea activar nuevos mecanismos arancelarios.
Fuente: Automotive News
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