La compañía china Dongfeng mantiene negociaciones avanzadas para la toma del 30% de la multinacional francesa PSA Peugeot Citroën por unos 10.000 millones de yuanes (alrededor de 1.200 millones de euros al cambio actual). Al menos eso dicen algunos medios del país asiático. “Dongfeng Motors está en discusiones para adquirir una participación en PSA, que está en busca de fondos”, declaró una fuente conocedora de esas negociaciones al diario China Business News.

Por ahora PSA declinó comentar el contenido de la información, pero admitió que “estamos en busca de nuevos proyectos industriales y comerciales con diversos socios, así como las condiciones financieras que acompañan a esos proyectos”, según un portavoz del consorcio europeo.

No sería extraño. PSA tiene su mercado demasiado concentrado en el viejo continente y antes de la crisis realizó demasiadas inversiones en nuevos modelos. En ese contexto, la situación de la industria automovilística en Europa agotó su liquidez. Esa apremiante necesidad de dinero hizo que PSA alcanzase en marzo de 2012 un acuerdo con General Motors por el que GM adquirió el 7 % de PSA. Ambos grupos colaborarían en el desarrollo de nuevos modelos (de hecho, los futuros monovolúmenes pequeños de Citroën se harán en la planta de GM de Figueruelas (Zaragoza).

Pero ese acuerdo con General Motors no soluciona el problema de raiz, la excesiva concentración europea del mercado de PSA, por mucho que cambie su política de productos, diferenciando más los modelos de Peugeot y Citroën. Y ahí entra Dongfeng, socios de PSA desde los noventa y que la actualidad gestionan conjuntamente tres plantas en la ciudad de Wuhan.

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De consumarse la operación, Dongfeng se convertiría en el primer accionista del grupo francés, por delante de la familia Peugeot, que controla el 25,2% de las acciones y Genersal Motors, que tiene un 7%. La inversión, cifrada en unos 1.200 millones de euros, permitiría aliviar la necesidad de liquidez que afecta a PSA, que ha puesto en marcha un duro plan de reestructuración para atajar las pérdidas (de 5.000 millones de euros en 2012). Pero incluso con el ahorro de costes (ha reducido su plantilla en Francia en 11.200 trabajadores) y las sinergias entre PSA y GM, la multinacional gala aún necesitaría este año 1.500 millones en efectivo.

Las tres factorías de PSA y Dongfeng en Wuhan suman una capacidad de producción de más de 600.000 unidades para abastecer al mercado local, y en sus instalaciones se fabrican modelos como el DS5 o el Citroën C-Elysée que probamos (este compartido con el centro de Vigo). Además, China se convertirá en breve en el primer mercado mundial del grupo galo, por delante de Francia, de mantenerse el crecimiento de ventas registrado este año, superior al 30%.

El propio presidente de PSA Peugeot Citroën, Philippe Varin, reconoció a finales de septiembre (durante la inauguración de la planta del DS5 en China) la existencia de una serie de debates “en curso” con Dongfeng para fortalecer la relación con el consorcio chino. Pero habría un problema que solventar: La compra de una participación del 30% podría representar un lío legal, ya que en Francia cualquier persona o empresa que llegue a ese porcentaje de una empresa cotizada está obligada a presentar una OPA (oferta pública de adquisición) por la totalidad de las acciones.

Via: El Mundo

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