Todos a una. Fabricantes (ANFAC), concesionarios (Faconauto), venededores de vehículos (Ganvam) y proveedores (Sernauto) ya han presentado al Gobierno un plan con medidas concretas para impulsar la reactivación del sector en los próximos meses, toda vez que comienza la desescalada del estado de alarma –por desgracia no es el fin de la pandemia– y con ella la actividad.

No nos cansaremos de repetir que la automoción representa el 10% del PIB y el 9% de la población activa, así como el mayor exportador del país. El sector se ha visto afectado como muchos por el coronavirus. Se paralizaron fábricas (la mayoría ya con fechas para iniciar la actividad) y también la venta en concesionarios (muchos de ellos abren ya esta semana), así como los talleres (tras atender sólo emergencias, también comienza su nueva normalidad).

Las asociaciones llevaron ante la Vicepresidenta y Ministra para la Transición Ecológica, la Ministra de Industria y al Director del Departamento de Asuntos Económicos de Presidencia un plan de medidas coyunturales; medidas de choque para tratar de recuperar el mercado y la actividad industrial.

A corto plazo:

  • Asegurar las aperturas y reactivar la demanda.
  • Asegurar la liquidez del tejido empresarial del sector y ahondar en medidas de flexibilidad laboral. Para garantizar el flujo de caja, se necesitarían líneas de crédito blando específicas para la automoción (ya existen para el turismo), y un aplazamiento de la liquidación de impuestos, ampliando el límite actual de facturación (aunque el precio de los coches pueda ser elevado, los márgenes no lo son mucho).

A medio plazo:

  • Abordar un cambio en la fiscalidad del automóvil. Esto ayudaría sin duda a renovar un parque móvil muy envejecido y acelerar la llegada de vehículos de energías alternativas.
  • Llevar a cabo medidas para el impulso de la inversión y la Industria 4.0 (con especial énfasis en las que permitan mantener e incrementar inversiones en innovación, tanto de producto como de procesos).

Muchos se preguntarán por qué el motor debería contar con ayudas de este tipo. Además de sus volúmenes de aportación al PIB, al empleo y la balanza de pagos, el automóvil contribuye muy positivamente a las arcas del Estado y tiene un enorme efecto tractor sobre el conjunto de la economía, algo crucial en estos momentos.

¿Cómo conseguirlo? Pues desde luego, hay que recuperar la demanda lo antes posible. Eso nos lleva a posibles ayudas a la compra. Se ha hablado del Plan Moves +, pero sin duda habría que dar algún paso más decidido. Es necesario dar un paso decidido en la transición tecnológica y medioambiental en la que se encuentra el sector. Sólo de este modo se garantizarán inversiones a medio plazo en la Industria.

Los 161.500 empleados de los concesionarios –muchos de ellos en ERTEs– esperan ese paso adelante del gobierno. Garantizar que el mercado del automóvil entre en una nueva dinámica, con una renovación del parque que acelere la llegada de nuevos modos de propulsión, sería beneficioso en muchos sentidos. Hasta para el Estado, para recaudar más impuestos y no dejar caer a muchas empresas que supondría caer en impagos que aumentarían aún más la deuda pública.

Es pronto para detallar acciones concretas. Por ahora, las cuatro patronales han valorado positivamente el encuentro, ya que han coincidido con el Gobierno en la relevancia del sector en España y en la urgencia de poner en marcha medidas para revertir el impacto de la pandemia.

Fuentes: Faconauto, Anfac

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