Para realizar la versión más deportiva de este escarabajo moderno, Volkswagen ha decidido que nada mejor que tomar como inspiración al modelo original (el 1303S) y más en concreto una variante con la misma denominación: GSR, que fue fabricada allá por los años 70 del pasado siglo y destacaba por su decoración en amarillo y negro y por disponer de unas mejoradas características dinámicas. De él solamente se fabricaron 3.500 unidades, razón por la cual la versión recientemente presentada será producida en esa misma cantidad. Conviene recordar no obstante que, en términos absolutos, del Volkswagen escarabajo se han vendido un total de más de 25 millones de unidades a lo largo de todos estos años.

Al igual que el modelo que le sirve de inspiración, el moderno GSR también combina el negro y el amarillo. Si bien en el diseño original se pintaban en negro mate el capot motor (en la parte trasera) y la tapa del maletero (en el frontal), en éste se ha efectuado una pequeña reinterpretación del mismo, con la tapa del motor (en esta ocasión en posición delantera) en negro, pero con una franja longitudinal que la recorre, en color amarillo. Sigue luciendo el color negro en la tapa del maletero y también se ha pintado en ese mismo color el techo de este Beetle, además de los espejos retrovisores exteriores. Por otra parte el alerón trasero presenta también esta dualidad amarillo-negro, mientras que los parachoques integrados son de color amarillo.

Se han añadido en la parte baja de las puertas una combinación de líneas amarillas y negras donde resalta especialmente el logo de esta versión GSR. A diferencia de lo que ocurría con el modelo original, el actual se podrá pedir, además, en una combinación de colores Gris Platino – Negro.

Para finalizar con el exterior, llaman poderosamente la atención las llantas, modelo Tornado, de 19 pulgadas de diámetro, pintadas… ¡en negro! (lo habéis adivinado), donde se montan neumáticos en medida 235/40-19, muy diferentes de aquellas llantas de chapa de 15 pulgadas de diámetro de su antecesor.

Mientras que el interior de la versión original era sumamente espartana, el de la nueva muestra un equipamiento acorde con la imagen exterior, donde destacan los asientos deportivos R-Line con pespuntes en contraste de color amarillo o un volante con el logo R-Line y una pequeña placa con el número correspondiente a la edición limitada (3.500). Tampoco conviene pasar por alto la personalización en elementos tales como la palanca de cambios, el freno de mano, alfombrillas, etc.

En el apartado mecánico las distancias son enormes, casi tan grandes como los 40 años que los separan, pues estamos hablando de un motor bóxer atmosférico de poco más de 50 CV para mover al Beetle 1303 S, frente al propulsor actual, de todos conocido, el tetracilíndrico 2.0 TSI de inyección directa, que para la ocasión ofrece nada menos que 210 CV de potencia y un par máximo de 280 Nm. Gracias a este potencial puede acelerar desde parado hasta los 100 km/h en tan solo 7,3 segundos y, a la vez, alcanzar una velocidad máxima de 229 km/h, todo ello con un consumo medio homologado de 7,3 litros cada 100 km recorridos. La caja de cambios estándar es una de tipo manual de seis velocidades aunque, afortunadamente se puede disponer, como opción, de la excepcional caja de cambios automática de doble embrague (más conocida por sus siglas DSG) con seis velocidades también.

Como muchas de las novedades que os estamos presentando en estos días, podrán ser admiradas por el público en la próxima edición del Salón del Automóvil de Ginebra. Posteriormente se comenzarán a admitir pedidos a partir del mes de mayo y las primeras unidades se podrán retirar de los concesionarios en otoño, a un precio de 30.300 euros (en Alemania, seguramente algo mayor en nuestro país).

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