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Citroen Spacetourer prueba – 28
Prueba
Luis Ramos Penabad

Citroën SpaceTourer, prueba a fondo del aliado para los viajes en familia

El grupo PSA se alió con Toyota para lanzar una serie de vehículos comerciales. Tanto furgonetas medias como furgonetas pequeñas. Y de ambos productos se presentaron variantes destinadas a un uso de pasajeros.

Es el caso de esta Citroën SpaceTourer. Hemos pasado una semana con ella para comprobar a fondo si se trata de un vehículo industrial reconvertido para llevar personas o, si por el contrario, puede ser considerado todo un monovolumen.

Habíamos probado a fondo a sus gemelos. A la Toyota Proace Verso, al Peugeot Traveller y al Opel Zafira Life. Al Citroën SpaceTourer le hemos puesto una tarea más complicada: cruzar España con niños, cargado hasta los topes. Ocupando cinco de sus ocho plazas.

¿Qué opinión les causará? ¿Es como moverse en una Jumpy –su variante comercial– o está justificado que tenga un nombre diferente, emparentándose, por cierto, con el C4 Spacetourer?

Exterior

Crear cuatro productos diferentes a partir de una base común. No es algo raro en el mundo de la automoción, cada vez más concentrado y con mayores economías de escala. Si a eso sumamos que se trata de un derivado de furgoneta, pues entonces la imagen rompedora y diferente que suelen tener los Citroën pues queda bastante diluida.

En un envase donde prima la función (poder llevar hasta a 8 pasajeros, frente a la forma), los diseñadores han creado elementos diferenciadores, sobre todos en el frontal. Los chevrones de la marca recorren todo el ancho del vehículo, incrustándose en las ópticas, que en este acabado son de xenón, con los faros diurnos LED.

Pocas diferencias en el lateral, con formas muy cuadradas. Esta unidad es de talla M, la intermedia de las tras longitudes disponibles, que mide 4.960 mm. Existe una por debajo, la XS de 4,6 metros de longitud y la XL, que alcanza a los 5,30 metros.

Todas tienen la misma altura de 1,9 metros, pensada para no tener problemas en aparcamientos subterráneos, pero has de tener cuidado en zonas como las rampas o al pasar bajo canalizaciones de sistemas de ventilación.

En esta vista es prácticamente imposible diferenciarla de sus hermanos, pues no hay ningún elemento distintivo. Las versiones más completas como esta ofrecen llantas de 17 pulgadas y puertas correderas, muy prácticas, en ambos lados. Hay rivales que solamente la ofrecen en un costado, es algo de agradecer.

También en la zaga son prácticamente idénticas. Tenemos un portón de dimensiones muy generosas, que ocupa prácticamente al completo la zaga. Es una de las principales diferencias exteriores respecto a las versiones comerciales, con una puerta de dos hojas. Los pilotos son cuadrados y se cuenta con una luneta trasera practicable que resulta muy práctica.

Interior

Las puertas son realmente grandes, lo que permite un buen acceso al interior. Es una de las reminiscencias de los furgones comerciales, junto al escalón que hay que salvar para acceder a unos asientos en una posición elevada, muy dominadora de la carretera.

Esta posición de conducción es también muy similar a la de un vehículo comercial pero se agradece cuando llevas un vehículo de estas dimensiones para controlar mejor todos los ángulos a través de los cristales.

Eso sí, equiparía los sensores de aparcamiento y la cámara de visión trasera, como en esta unidad. Los acabados son buenos si bien no esperes lujos, pues hay una gran cantidad de plásticos duros en el interior.

Los asientos delanteros son cómodos. Anchos y tapizados en cuero, con ajustes eléctricos e incluso calefactados. No sujetan mucho el cuerpo, pero es posible hacer una gran cantidad de kilómetros al volante sin fatigarse, gracias a la postura de conducción muy natural.

El salpicadero es muy funcional. En el centro contamos con una pantalla de 7 pulgadas del sistema multimedia, con mandos físicos de acceso a las principales funciones, que se maneja de manera muy sencilla.

Lo más interesante es la cámara de visión trasera. Habíamos conocido este sistema en nuestra prueba del Citroën Berlingo y nos gusta porque simula que cuenta con un sistema de cámaras periféricas. Emplea la cámara trasera a medida que nos movemos, para ir generando una imagen cenital fabulosa para aparcar. Así se evita montar cámaras en los retrovisores, que en vehículos de este tipo están demasiado expuestos a los golpes, por su tamaño.

La pantalla está flanquada por salidas del aire y bajo ella contamos con mandos para el control de la climatización, cuyo único pero es que el control del caudal del aire está muy alejado del conductor. Justo más abajo, las aperturas de puertas, el encendido por botón, conexiones USB y de 12V, junto con un lugar donde dejar el móvil. Y el selector del cambio, en una sencilla ruleta, muy accesible.

El volante está rematado en cuero y cuenta con algunos botones y mandos para controlar el sistema multimedia, móvil (tenemos conexiones, Mirror Screen, Apple Carplay y Android Auto). El control de velocidad de crucero se ubica en un mando satélitey contamos con levs para controlar el cambio de manera manual.

En el apartado más práctico, la marca nos habla de hasta 74 litros en huecos portaobjetos. Destaca la doble guantera, a la que se suma una central en la parte superior del salpicadero

Hay tanto espacio delante en anchura que es posible pasar a las plazas traseras sin bajarse del coche. Esto es algo fabuloso cuando toca subirse al coche cuando estás aparcado en batería con coches muy pegados (algo habitual por la anchura del vehículo). Sólo molesta ligeramente el freno de estacionamiento manual.

Las plazas de la segunda fila son también individuales. Es posible colocar dos sillas infantiles y disponer de un espacio cómodo para un adulto. La entrada a ellas no puede ser más cómoda, por medio de esas puertas laterales. Puedes abrirlas pulsando un botón, además de usando el tirador. O desde el mando del coche… y el conductor tiene también un mando para cada puerta al alcance de su mano.

Los  niños viajan aquí de manera fabulosa. Por altura (ven muy bien desde sus sillas el exterior) y porque disponen de cortinillas en las ventanas –que no se abren, reminiscencia del vehículo comercial del que derivan–, unas buenas bandejas en los respaldos de los asientos delanteros, un enchufe de 220V bajo el asiento del copiloto y buena climatización.

Este es un punto crítico en los vehículos tan grandes. Aquí para evitar canalizar el aire por el piso se ha optado por el techo, que en esta unidad es además de cristal. El conductor tiene siempre vigilados a los niños gracias a un espejo retrovisor secundario.

La tercera fila cuenta con tres asientos en los que pueden ir adultos o colocar también tres sillas infantiles, ya que todas cuentan con Isofix y Top Theter. Como los asientos van todos sobre railes y es posible colocarlos a diferentes longitudes resulta muy fácil que todos los miembros de un par de familias vayan cómodos.

Maletero

Cuando en un vehículo que no llega a los cinco metros sabes que puedes contar con cinco plazas en asientos individuales y contar con 1.556 litros de maletero los niños se vuelven locos queriendo meter cosas para sus viajes. Y accedes sin problema. Todos contentos.

La verdad es que si precisas las tres filas de asientos sigues contando con un maletero notable, con 603 litros de capacidad. Cierto que no es un espacio muy profundo, pero siempre puedes juntar un poco los asientos para ganar algo de espacio longitudinal… y si no los necesitas todos, abatir alguno de los respaldos. O jugar al tetris colocando los bultos uno encima del otro, ya que espacio en altura hay más que de sobra.

El portón es relamente gigantesco. Tanto, que sirve para parapetarse casi toda la familia en caso de que comience a llover (y no haga viento, claro). Eso puede causarte algún problema si alguien aparca demasiado cerca de ti. Por suerte, es posible abrir solamente la luneta de cristal trasera para acceder al maletero y dejar alguna cosa o bien cogerla… siempre que no esté muy abajo, claro.

Contamos con algún elemento práctico, como un punto de luz o ganchos donde poder sujetar la carga con unas redes o unas gomas. Si tenemos en cuenta todo lo que puede cargar, no está de menos disponer de ellos.

Equipamiento

El acabado Shine que tenemos entre manos es el más completo entre los que puedes elegir el Citroën SpaceTourer. Si buscas algo más económico están el Business y el Feel.

Desde luegol, el acabado Shine no defrauda. En materia de seguridad dispones de múltiples airbags (hasta de cortina en la segunda fila de asientos), ayuda en frenadas de emergencia, ABS, ESP, control de tracción ASR, ayuda de arranque en pendiente, control de velocidad de crucero, indicador de descanso Coffee Break Alert…

También son de serie los faros de xenón, las luces diurnas por LED, llantas de aleación 17 pulgadas, retrovisores eléctricos abatibles y calefactables, sensores de luces y lluvia, climatizador bizona (y adicional trasera), asiento de conductor con reglaje lumbar y en altura, asientos de segunda y tercera fila tapizados en cuero y con regulación longitudinal, cortinas laterales en segunda fila, Head-up Display, acceso y arranque sin llave, puertas laterales deslizantes eléctricas que se abren desde el mando o el techo acristalado panorámico.

Sí, puedes mejorarlo con el sistema Grip Control, ayuda al estacionamiento, el navegador o elegir los dos asientos individuales reversibles con respaldo abatible que conocimos en nuestra prueba del Peugeot Traveller. Pero si no le pones nada extra tampoco te llevas un producto básico, ni mucho menos.

El precio, como corresponde a un vehículo de su tamaño, es elevado. Con el motor  más potente que ahora detallamos y la terminación Shine cuesta en esta talla M 41.965 euros. Eso sí, puedes encontrarlo muy rebajado al llevar tiempo en venta. Es posible encontrar ofertas del Citroën Spacetourer en nuestra sección de coches nuevos, donde los concesionarios oficiales de la marca publican sus ofertas. Recuerda que esos precios pueden llevar implícito financiar el coche.

Motor

El diésel es el gran protagonista del sistema de propulsión. En la talla M puede seleccionarse con el 1.5 Blue HDI de 120 CV o el 2.0 BlueHDI, un bloque de cuatro cilindros en línea de 1.997 cc, con 150 y 177 CV.

Nuestra unidad de pruebas es el más potente. Se trata de un propulsor que ya conocíamos de nuestra prueba del Toyota ProAce Verso y de la prueba del Peugeot Traveller.  Entrega sus 177 CV (130 kW) de potencia máxima a 3.750 rpm y 400 Nm de par máximo a las 2.000 rpm.

Se envía a las ruedas delanteras, pero puede contar con el sistema Grip Control, que mejora el agarre en firmes resbaladizos y para quien no tenga suficiente, con una transformación a tracción total, realizada por el especialista Dangel.

Este propulsor se asocia desde 2018 a un cambio automático de 8 relaciones (antes, de 6). Se denomina EAT (Efficient Automatic Transmission) y se ha desarrollado junto al especialista japonés Aisin. Es un cambio de convertidor de par y las dos marchas adicionales prometen un consumo algo más bajo, la marca habla de un 7% de mejora, al reducir el salto de régimen entre cambios de marcha, ser algo más ligero (unos dos kg) y aumentar el rango de utilización del Stop&Start (a velocidades inferiores a 20 km/h ya salta).

Anuncia unas prestaciones muy buenas para un vehículo de este tipo, que pesa 1.838 kg. Y es que es capaz de acelerar de 0 a 100 en 8,8 segundos y de no mediar velocidades máximas, podrías llevarlo a los 185 km/h. ¿El consumo? Según el ciclo WLTP, anuncia 7,3 l/100 km de consumo combinado, una cifra contenida, y 191 g/km de emisiones de CO2. Veamos si es una cifra certera o no.

Comportamiento

Hemos recorrido casi 1.800 km, un 90% de ellos en autovías, con el Citroën SpaceTourer. Y, de igual manera que sus hermanos, destaca por su silencia de marcha y por un comportamiento dinámico que en absoluto parece de un vehículo comercial, al menos en vías rápidas, donde su enorme distancia entre ejes y la gran anchura de vías son un aliado fabuloso.

El único pero a velocidades altas es el viento. Tuve que lidiar en un viaje largo con mucho viento lateral. Tanta superficie no es buena para rodar tranquilo, pues hay que estar muy pendiente del volante y de las rachas de aire.

Lo mejor del coche en marcha es, posiblemente el gran trabajo con las suspensiones.  Filtra bien los baches o los resaltos de las zonas urbanas. Y da mucha seguridad al tomar curvas de carreteras secundarias donde se demuestra bastante ágil habida cuenta su tamaño y peso. Y es que, a pesar de ser un coche muy alto, lo que auguraría balanceos, tiene el centro de gravedad bastante bajo, ya que los componentes mecánicos más pesados se han ubicado en las posiciones más cercanas al piso.

No tiene reacciones extrañas y te sientes seguro a sus mandos, con unos frenos que se muestran más que suficientes. Solo hace que se sienta torpe en zonas con curvas lentas la dirección, que con casi cuatro vueltas entre topes es demasiado indirecta. Posiblemente, la mayor reminiscencia de vehículo industrial. He llegado a pensar que se ha hecho así a propósito, para que no te confíes demasiado con este coche.

El motor es más que capaz. Tiene fuerza desde muy abajo, como buen diésel y no es necesario subir mucho de revoluciones para ganar aceleración. Eso hace que puedas ir muchas veces en marchas largas y consumir poco. Si no es imprescindible el cambio automático, puedes ir a por la versión de 150 CV sin temor (son 3.000 euros menos).

Desde luego, esa transmisión sabe sacar bien el jugo al motor y, si bien a velocidades de crucero mantenidas es harto complicado bajar de los 8 l/100 km, está bien escalonada y hace muy confortable la conducción, sobre todo en entornos urbanos.

Opinión coches.com

Puede parecerte que estás ante una furgoneta. De hecho hay reminiscencias por fuera, en sus formas y en detalles interiores, como el acceso, más plásticos duros que en un turismo al uso o la carencia de elevalunas traseros. Pero el Citroën SpaceTourer, a pesar de sus dimensiones, es un buen aliado en un viaje. Es fácil de conducir, cómodo, con un buen aislamiento acústico y los kilómetros pasan sin apenas fatiga.

No es una sorpresa contar con un espacio de carga descomunal, que ayuda a las buenas relaciones familiares y te convierte en el amigo para ayudar en las mudanzas. Sí lo es su comportamiento, limitado únicamente por la dirección. Y también su buen equipamiento en este acabado Shine donde cuentas con todo lo imprescindible y algún detalle más. Está a la altura de lo que demanda el mercado actual, desde luego.

Para quien necesite transportar con frecuencia llevar más de cinco pasajeros es una excelente alternativa a un monovolumen de tamaño grande. Eso sí, no olvides comprarlo con sensores y cámaras de ayuda al estacionamiento y de ángulo muerto. Te facilitarán la vida en el día a día.

Citroën SpaceTourer M BlueHDi 180 EAT8 Shine
8Nota
Lo mejor
  • Comportamiento dinámico notable
  • Buen aislamiento acústico
  • Amplitud interior sobresaliente
Lo peor
  • Dirección con demasiadas vueltas
  • Asientos demasiado pesados para retirarlos
  • Consumo en autovía algo elevado
Diseño7.5
Habitabilidad9
Acabados7.5
Maletero8.5
Equipamiento7.5
Motor8
Comportamiento8
Calidad Precio8

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