La llegada del DS 3 Crossback el pasado año abría todo un abanico de posibilidades a la marca premium del Grupo PSA. Fue el ejemplar que estrenaba la nueva plataforma CMP (Common Modular Platform), la que estaba destinada los vehículos compactos y que destacaba por ofrecer soluciones electrificadas. Desde entonces hemos visto como otros modelos como los Peugeot 208 y 2008 o el Opel Corsa también la están utilizando.

Y eso ha hecho que comience una proliferación de opciones de cero emisiones en PSA, siguiendo una estrategia eléctrica muy firme. De aquí a 2025 todos sus vehículos tendrán versión electrificada, esa es la meta. En el caso de DS, ese objetivo ya se ha cumplido en este año 2019 y lo que se pretende es que para 2025 solo se vendan electrificados. Por ello, tiene mucho sentido poner a prueba al DS 3 Crossback E-Tense, un vehículo que es todo un precursor y que en unos años se podrá distinguir como el ejemplar con el que empezó todo.

Al fin y al cabo, estamos ante el primer eléctrico de la marca y también de PSA, el que inició la revolución de los electrificados. Además, estamos ante un ejemplar casi único en el mercado, pues se trata del SUV eléctrico más pequeño del mercado, situándose aún por debajo del Hyundai Kona Eléctrico. Para más inri, se trata de una opción premium y que cuenta con tecnología que ha sido heredada directamente de la Fórmula E. Vamos a ver que nos ofrece este DS 3 Crossback E-Tense.

Exterior

Desde que apareció DS como marca al margen de Citroën, siempre han querido destacar por sus diseños diferenciados. Eso también sucede en este DS 3 Crossback E-Tense que tenemos entre manos y que podríamos calificar como una de las apuestas más llamativas dentro del ya variopinto segmento de los SUV pequeños. Y no lo decimos por esa carrocería bitono que combina en nuestro caso el color Azul Millenium con el blanco del techo, sino por el enorme número de detalles que tiene.

Ya desde el frontal se aprecia su personalidad a través de esa parrilla trapezoidal con un entramado llamativo. En esta versión eléctrica, el marco que la rodea es de color gris. Queda lindando con unos faros de formas reconocibles y una firma lumínica diferenciada. Eso también es gracias a esas luces diurnas que bajan en vertical dibujando una especie de zig-zag. No pasa desapercibido ese capó con unas marcadas nervaduras que desembocan en el logotipo.

La vista lateral también es de lo más peculiar. La puerta trasera cuenta con una forma de aleta de tiburón invertida que hace homenaje al mítico DS, aunque influirá en su habitabilidad. Y el detalle que más llama la atención son esos tiradores de las puertas enrasados, que emergen si detectan la llave a 1,5 metros. Los bajos de la carrocería van cubiertos por un plástico negro potenciar su imagen de crossover, mientras que en los pasos de rueda aparecen unas llantas Kyoto de 18 pulgadas que son específicas de esta versión.

La zaga también es una zona que rebosa personalidad y que comienza con un pequeño spoiler de techo en la zona superior. Por debajo de la luneta quedan unos pilotos traseros estrechos que quedan unidos por un marco cromado en el que pone ‘Crossback’ y el cuál los rodea por la parte inferior y por el lateral. En el portón no faltan el logo de DS y las denominaciones tanto del modelo como de la versión. En la zona inferior del paragolpes hay unas molduras cromadas que pretenden emular las salidas del escape de las que carece esta versión.

Las dimensiones del DS 3 Crossback E-Tense no cambian ni un ápice respecto al resto de versiones. Tenemos un SUV pequeño con una longitud de 4.118 mm, una anchura de 1.791 mm y una altura de 1.534 mm. La distancia entre ejes en este modelo es de 2.558 mm. Como decíamos, se mantienen sus cotas por fuera y también por dentro, una ventaja que veremos a continuación, cuando hablemos del interior y de la habitabilidad.

Interior

Estamos acostumbrados a que los interiores de la mayoría de los coches se parezcan bastante entre sí y, por suerte, eso no pasa en el DS 3 Crossback. Cuando se accede al habitáculo ya se nota que rezuma personalidad, algo similar a lo que habíamos visto en la estética exterior. Aquí se aprecia un diseño bastante trabajado en el que las líneas rectas estarán muy presentes y en el que el rombo será la figura protagonista.

Si comenzamos por el elemento más convencional y el que no puede faltar en un vehículo actual, esa es la pantalla táctil panorámica de 12 pulgadas (la más grande de su segmento) que sobresale en el salpicadero. Es desde la que se controlan todas las funciones del infoentretenimiento, pero también aglutina la climatización. Su funcionamiento es rápido y preciso, aunque en ocasiones desvía demasiado la atención de la carretera. Y eso que tenemos unos botones físicos para accesos directos del menú y algunas funciones del clima.

Por debajo de esas peculiares salidas de aire y de los botones romboidales queda el botón de arranque, justo por encima de la trabajada consola central. En ella aparece un espacio de carga inalámbrica para móviles y unos botones muy llamativos para controlar algunas funciones relativas a la conducción. Por no hablar de esa alargada palanca de cambio que lleva el logotipo de E-Tense para dejar claro que estamos con la versión eléctrica del modelo.

Desde el puesto de mando se puede apreciar bien el volante multifunción, que está igual de bien resuelto que el resto del interior. A través de él se puede ver una instrumentación digital que destaca por ofrecer un buen número de menús diferentes para visualizar todo tipo de información. Por si no fuera poco, nuestra unidad de pruebas también cuenta con un Head-Up Display que se despliega para completar la información y que no haya que desviar demasiado la vista de la carretera.

Aunque si hay que destacar algo en el interior de este DS 3 Crossback es su gran calidad percibida. Ahí es donde la marca francesa quiere ganarse el apelativo de “premium” y por eso nos atreveríamos a decir que hay muy pocos modelos que consigan igualarlo en su segmento. Destacan los buenos ajustes y unos acabados notables gracias al uso de materiales como el cuero o los plásticos blandos. No termina de convencernos el Piano Black de algunos botones, pues estará constantemente sucio.

Toca hablar de habitabilidad y lo bueno es que eso se mantiene intacto respecto al resto de DS 3 Crossback, cosas de la plataforma CMP. Lo cierto es que si hubiese mermado en esta versión eléctrica tendríamos un problema, ya que encontramos algunas carencias. En las plazas delanteras el espacio es bueno, como viene siendo habitual, aunque el salpicadero es muy prominente y puede dar una sensación algo extraña.

Y en las plazas traseras tenemos que hablar directamente de una ligera sensación de claustrofobia. No es porque el espacio disponible sea menor que en otros rivales directos, sino porque la superficie acristalada se ha reducido por esa forma de la puerta de la que hablamos en el exterior. En esta segunda plaza el espacio para las piernas y cabeza es correcto, mientras que la anchura se queda algo justa. Por supuesto, mejor que viajen cuatro adultos a que lo hagan cinco.

Maletero

Hay buenas noticias con el maletero del DS 3 Crossback E-Tense. Como ya adelantamos, no cambia ni un ápice en sus dimensiones respecto al resto de versiones, lo que se traduce en que tenemos los mismos 350 litros de capacidad en el maletero. Se consigue debido a que la batería está emplazada en los bajos de la carrocería y que deja despejada esta zona del vehículo. Aún así, está algo por debajo de la media del segmento.

Al abrirlo detectamos una boca de carga amplia (aunque situada bastante arriba) y unas formas rectas muy aprovechables. En este eléctrico perderemos algo de capacidad debido a que el maletero es la ubicación habitual de los cables para recargarlo. Bajo el piso no hay espacio para una rueda de repuesto, así que toca conformarse con el kit antipinchazos. Por otro lado, se puede abatir la segunda fila en dos partes (60:40) para obtener hasta una capacidad mayor.

Equipamiento

Si pasamos a hablar del equipamiento del DS 3 Crossback E-Tense, tenemos más o menos los mismos niveles de acabado que en los modelos de combustión interna. Se quita el más básico, por lo que aquí ya partimos del So Chic, con una dotación interesante. Incluye  llantas de 17 pulgadas, tiradores de las puertas enrasados, pantalla táctil de 7 pulgadas, sistema de sonido con ocho altavoces, alerta de cambio involuntario de carril o reconocimiento de señales de tráfico.

Por encima queda el Grand Chic, que añade a lo anterior los faros DS Matrix LED Vision, llantas de 18 pulgadas, asistentes de aparcamiento delantero y trasero con cámara trasera, pantalla de 12 pulgadas, tapicería de cuero, carga de smartphone inalámbrica, detector de ángulo muerto o frenada automática de emergencia. De forma paralela, también aparece el Performance Line, que consigue un aspecto más deportivo y mejores materiales en el interior, además de muchos elementos anteriores.

Con motivo su lanzamiento, también hay una edición especial del DS 3 Crossback E-Tense. Se llama La Première y es el más completo gracias a todas las ayudas de conducción del DS Drive Assist, que incluye lo anterior y el control de crucero adaptativo con mantenimiento de carril, que controla velocidad y distancia al vehículo precedente u otros detalles como los asientos calefactados o la posibilidad de acceso y arranque con el móvil gracias al DS Smart Access.

Además de esos niveles de equipamiento, también existen cuatro inspiraciones que sirven para cambiar el aspecto y la imagen del interior. En este caso se puede elegir entre DS Rivoli (con tapicería de cuero gris y techo claro), DS Opera (la que lleva nuestra unidad, con cuero nappa y techo oscuro), DS Performance Line (con tapicería de Alcántara y algunos detalles) o DS Bastille (con cuero color cobre  e inserciones textiles).

Motor

Bajo el capó del DS 3 Crossback E-Tense, en el mismo lugar que ocuparía la mecánica de combustión interna, encontramos un motor eléctrico de 100 kW, lo que equivaldría a 136 CV y 260 Nm de par. Va ligado a una transmisión de una velocidad, la habitual en este tipo de vehículos. Es el mismo esquema que se sigue en las versiones eléctricas de los Corsa y 208, por lo que también veremos la misma batería de iones de litio con 50 kWh de capacidad.

Con este elemento, el eléctrico francés se asegura una autonomía de 320 kilómetros según el ciclo WLTP (así se mide en los eléctricos). Por lo tanto nos señalan un consumo medio de 17,6 kWh, un dato que verificaremos más adelante. Para completar la recarga se incluyen dos cables, un Schuko convencional y otro Mennekes para Wallbox. Con el primero, una carga completa se haría en 17 horas, mientras que en el Wallbox podrá completarse en 7 horas y media si es monofásico de 7,4 kW o en cinco horas si es trifásico de 11 kW (cable opcional). En una toma rápida de 100 kW podrá cargarse al 80 % en media hora.

Siempre hay que decir que la autonomía dependerá del tipo de conducción y de las condiciones de la ruta. Para maximizarla todo lo posible habrá que recurrir a la recuperación de energía. Además de la frenada regenerativa, este ejemplar cuenta con dos modos diferenciados para lograr esa labor. En el modo Normal tendremos una retención similar a la que veríamos en un combustión interna, mientras que en el modo Brake se aplica una deceleración mayor, de hasta 1,3 m/s.

Si echamos un vistazo a las prestaciones de este DS 3 Crossback E-Tense vemos que tiene una aceleración de 0 a 100 km/h en 9 segundos o que puede recorrer mil metros desde parado en 31,4 segundos. Aunque sin duda, el dato que más impresiona es ese 0 a 50 km/h en 3,3 segundos, que lo convierten en un auténtico rey de los semáforos. Por otro lado, la velocidad máxima del eléctrico está limitada a 150 km/h.

Comportamiento

Aunque las cifras pasan a un segundo plano cuando nos ponemos al volante del DS 3 Crossback E-Tense. Tenemos por delante una ruta bastante escueta con un porcentaje generoso de conducción urbana y con algo de autopista. Recorriendo algunas calles céntricas de Madrid nos damos cuenta de su marcado carácter urbanita. Se nota que ha sido concebido para moverse por la ciudad y dentro de ella se siente como pez en el agua.

Es un coche con el que es fácil maniobrar por sus dimensiones y con el que da gusto moverse de semáforo en semáforo en total silencio y con una soltura envidiable. Se nota el buen trabajo de insonorización que ha hecho la marca francesa con este ejemplar, pues al habitáculo apenas llegan ruidos, ni siquiera los aerodinámicos o los que genera el rozamiento de las ruedas. Por detalles como ese es por lo que quieren que se les reconozca como marca premium.

Habíamos mencionado los buenos datos de aceleración del eléctrico, pero hay que vivirlo para hacerse a la idea. Ese empuje inmediato, desde cero y sin letargos es una experiencia muy gratificante y nos ayuda en maniobras como adelantamientos o incorporaciones. Aunque dependerá en mucha medida del modo de conducción que llevemos seleccionado en ese momento, pues el carácter del DS 3 Crossback E-Tense cambia bastante.

En modo Eco tenemos un coche que parece capado en busca de alcanzar la máxima autonomía, con una respuesta más lenta del acelerador. El modo Confort es el más recomendable para todo tipo de situaciones cotidianas, aunque cabe destacar que su potencia queda limitada a 80 kW (unos 109 CV). Para obtener el máximo rendimiento es necesario activar el modo Sport, en el que ya tenemos los 100 kW (136 CV) y una respuesta más directa.

Aunque lógicamente, la autonomía bajará considerablemente si llevamos a cabo una conducción deportiva con este ejemplar. De hecho, lo que pide el SUV eléctrico es precisamente lo contrario. El DS 3 Crossback E-Tense invita a una conducción relajada y sencilla, incluso nos reta a que bajemos los consumos a través de esos menús específicos que nos muestran el flujo de energía o unas estadísticas de lo que estamos consumiendo.

Tenemos que decir que al final de la prueba nuestra unidad refleja unos nada despreciables 19,1 kWh de consumo, una cifra no demasiado alejada de la homologada. Seguro que se podría mejorar ligeramente con un uso más intensivo de la retención mayor que aparece en modo Brake. En DS presumen que es una tecnología heredada de la Fórmula E, donde tienen presencia, y de que es una deceleración bastante cabal y que no enciende la luz de freno (como podría hacer el e-Pedal de Nissan).

A nivel de chasis, tenemos que decir que el DS 3 Crossback E-Tense tiene una puesta a punto bastante equilibrada. Su comportamiento es satisfactorio en la mayoría de situaciones, aunque hay que sacar una pequeña pega a la suspensión. Y es que para ser un modelo con ese carácter urbano, su suspensión nos resultó algo seca y rebotona, en los badenes hubiéramos agradecido un tacto más blando.

Opinión coches.com

Tras esta breve toma de contacto nos hemos dado cuenta de que tienen más sentido modelos como DS 3 Crossback E-Tense que otros SUV eléctricos de gran tamaño. Es una apuesta única en el segmento, no tiene rivales directos (por el momento) y se posiciona como una opción interesante por sus dimensiones compactas y su autonomía conseguida. El motor de 136 CV y la batería de 50 kWh ofrecen cifras bastante equilibradas y que cumplen las necesidades de la mayoría de usuarios.

Si hay que alabarlo por algo también sería por ese diseño diferenciado (tanto por fuera como por dentro) o por las opciones de personalización que hay en la gama. La calidad llama la atención y es uno de los aspectos por los que quiere definirse como premium. Si le tenemos que sacar una pega a este modelo es su precio de partida elevado (desde 38.300 euros), bastante para ser un SUV pequeño.

DS 3 Crossback E-Tense
7.8 Nota
Lo mejor
  • Diseño atrevido y diferenciado
  • Calidad y acabados interiores
  • Comportamiento destacado en ciudad
Lo peor
  • Espacio en las plazas traseras
  • Cable de carga rápida opcional
  • Precio de partida elevado
Diseño9
Habitabilidad7
Acabados8.5
Maletero7
Equipamiento7.5
Motor8
Comportamiento8
Calidad Precio7

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