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Prueba
Mario Nogales

Prueba Ford Mustang GT 5.0 V8 450 CV: genuino sabor americano

Si nos lees, es de suponer que seas seguidor del mundo del motor. Y como entusiasta de las cuatro ruedas también es bastante lógico que en alguna ocasión hayas fantaseado con el Ford Mustang GT que ponemos a prueba esta semana. Es algo perfectamente normal, yo reconozco que siempre he tenido cierto fetichismo con este deportivo. No es para menos cuando estamos ante un coupé de propulsión, con mecánica V8 y encima manual…

Lo cierto es que es una alegría que cada vez vayamos viendo más Mustang por nuestras carreteras. Las primeras generaciones eran más difíciles de ver debido a que no se comercializaban aquí y la única opción era importarlas, un proceso tedioso y caro. La última generaciónse trata de un modelo global que ya está en la mayoría de mercados del mundo y eso ha hecho que siga la leyenda del modelo.

Tanto es así, que tiene el privilegio de ostentar el título del deportivo más vendido a nivel mundial y lo revalida prácticamente todos los años. No es de extrañar teniendo en cuenta que es el muscle car por excelencia, un modelo emblemático del mundo del motor. Desde su lanzamiento en 1964 acumula más de 9.000 apariciones en películas, series, videojuegos o videoclips; destacando algunas inolvidables como Goldfinger de James Bond o Bullitt cuando fue conducido por Steve McQueen. Y ahora os lo traemos de nuevo a vuestras pantallas a través del canal para contaros sus características:

Exterior

El Ford Mustang se ha mantenido fiel a su filosofía prácticamente durante toda su historia y eso también se refleja a nivel estético. Disponible tanto con esta carrocería coupé tipo Fastback como con la descapotable, Mustang Convertible, se trata de un deportivo de cuatro plazas con unas dimensiones considerables. Hablamos de un dos puertas con 4,79 metros de largo, 1,92 metros de ancho y 1,38 metros de largo. La distancia entre ejes se va hasta los 2,72 metros.

Las formas son muy marcadas, sobre todo en el frontal. Destaca por su alargado capó, que incluye dos salidas de aire y que finaliza en una parrilla trapezoidal muy característica. En el centro está el logotipo del caballo de Mustang y cuenta unos separadores en diagonal. A ambos lados quedan unos afilados faros que van a juego con las musculosas líneas. Por debajo aparecen las luces diurnas y un paragolpes muy deportivo que cuenta con un splitter en color negro.

Desde el lateral se aprecia mejor esa silueta de coupé, con el morro largo, la cabina retrasada, unos generosos faldones en negro y una caída de techo muy reconocible. En este modelo tenemos unas llantas de 19 pulgadas, calzadas por neumáticos deportivos y con las pinzas de freno Brembo en color negro. En la aleta va la inscripción que acredita la mecánica que lleva esta unidad. El pilar C va totalmente inclinado y da paso a una zaga igual de llamativa.

Lo más destacado en esta parte es el spoiler que se forma sobre la tapa del maletero y también la máscara en color negro que ocupa la parte central cuenta con la inscripción GT en el centro y a los laterales unos pilotos traseros que están formados por tres barras verticales. En la parte baja encontramos un paragolpes voluptuoso que queda rematado por un difusor en color negro y una salida cuádruple del escape, totalmente real, que nos dejará escuchar una sinfonía ejemplar.

Interior

En el interior del Ford Mustang GT también se respira esa atmósfera con un toque retro que quiere transmitir el modelo. Eso sí, lo decimos por diseño y por la disposición de los mandos, ya que también se ha tenido que adaptar a los tiempos que corren tecnológicamente hablando. Lo vemos en primer lugar desde la posición del conductor.

El volante multifunción tiene ese estilo clásico, pero tras él aparece una instrumentación digital de 12 pulgadas. Tiene mucha información que podemos seleccionar en función de lo que necesitemos en cada momento, destacando datos relativos a la conducción como las fuerzas G, las temperaturas o la presión del turbo. También cambia de estilo dependiendo del modo de conducción seleccionado.

Si giramos la vista hacia la parte central del salpicadero, en una posición algo rebajada aparece la pantalla táctil principal de 8 pulgadas desde la que se controla el sistema multimedia SYNC 3 de la marca. Lo cierto es que en este aspecto no es demasiado diferente a lo que veríamos en un Fiesta o en un Focus. Es un sistema más que correcto en todos los aspectos, pero igual pediríamos un poco más en un modelo como el Mustang.

Como decíamos, la conectividad es completa gracias a las bondades de Apple CarPlay y Android Auto y los menús son sencillos e intuitivos. Los gráficos no son tan avanzados como en otros ejemplares más renovados, pero cumplen. Hay algunos botones de acceso directo que facilitan su manejo y por debajo están los controles de la climatización bizona, también muy sencillos. Me gusta la última botonera que va cerca de la palanca de cambios, con unos mandos inspirados en la aviación para funciones relativas a la conducción.

Quien se compra un Ford Mustang GT lo hace por ese encanto especial que derrocha por los cuatro costados. Pero no va a destacar en aspectos como la calidad percibida. Ahí se queda por detrás de algunos rivales alemanes debido a los acabados sencillos y a los plásticos que predominan en algunas zonas. No convencen las molduras grises de las zonas intermedias (podrían estar en un Focus ST Line) o los revestimientos de las puertas. Mejora con detalles como la tapicería de cuero de los asientos o el salpicadero con costuras vistas y la placa del 55 aniversario.

La habitabilidad tampoco es su punto fuerte y eso que las plazas delanteras son bastante cómodas. Lo digo porque los asientos deportivos sujetan bien el cuerpo y, al mismo tiempo, son confortables. Cuentan con reglajes eléctricos, con calefacción y también con ventilación. Aunque lo principal es que no habrá problemas de espacio para los más altos. Entre los dos asientos hay un apoyabrazos y una prominente consola central con esta generosa palanca de freno de mano.

Las plazas traseras son otra cosa. El Ford Mustang está homologado para cuatro pasajeros, con dos asientos traseros individuales con un acceso bastante incómodo al tratarse de un dos puertas. Una vez dentro, el espacio para las piernas no está mal del todo, pero el de las cabezas es muy justo. En definitiva, son unas plazas muy justas en las que puede aparecer sensación de claustrofobia, así que mejor que sean utilizadas solo para momentos puntuales o por niños.

Maletero

Lo cierto es que el maletero no está mal para tratarse de un coupé y eso es debido a sus generosas dimensiones. Son 408 litros de capacidad los que tiene el Mustang y la parte positiva es que las formas son bastante regulares. Sin embargo, como en el resto de modelos de dos puertas, cuenta con un portón que deja una boca de carga bastante estrecha y colocada en una posición muy elevada. Será complicado meter los objetos más pesados y voluminosos.

Bajo el piso del maletero del Mustang hay un hueco generoso en el que podría caber una rueda de repuesto de emergencia. Sin embargo, nuestra unidad lleva el típico kit antipinchazos. En este modelo también se puede abatir la segunda fila de asientos en dos partes (50:50) para dejar una superficie casi plana y un espacio mucho mayor. Recomendable cuando no se usen esas pequeñas plazas traseras.

Equipamiento

El Ford Mustang ha simplificado su oferta al máximo, dejando solamente una mecánica y permitiendo elegir entre dos niveles de equipamiento. De partida este modelo ya cuenta con una dotación interesante con el acabado GT, que es el que lleva la unidad de prueba, y cuenta con faros LED, llantas de 19 pulgadas, rejilla superior en negro, insignia trasera GT, espejos laterales eléctricos del color de la carrocería o escape de rendimiento con válvula activa en modo dual.

Eso sería solo con mirarlo por fuera, una vez dentro de habitáculo se encontrarían otras bondades como la instrumentación digital de 12 pulgadas, climatizador bizona, pedales de aluminio, asiento del conductor con regulación eléctrica, tapicería de cuero o volante multifunción. Además, hay un nuevo acabado que es más bien una versión diferente. El Ford Mustang Mach 1 es el tope de gama y cuesta 12.500 euros más que el GT.

A cambio, sus compradores se llevaran un kit de carrocería específico con modificaciones sustanciales como la parrilla o el spoiler delantero. También cambia el diseño de las llantas, la decoración exterior, el alerón trasero o la insignia de la zaga. La configuración del interior es diferente y también se suma un incremento de potencia de 10 CV y una puesta a punto específica de la suspensión ajustable MagneRide 2.

Motor

Hasta hace poco había dos opciones en la gama mecánica del Ford Mustang. El acceso lo ponía un cuatro cilindros turbo, el 2.3 EcoBoost de 290 CV, que era considerado por muchos un sacrilegio y sus ventas no terminaban de remontar. Desde este año ya no está a la venta y eso nos deja con el purista e icónico GT con el bloque V8 atmosférico de 5.0 litros como única opción. Está disponible tanto con una caja de cambios manual de seis velocidades como con la nueva transmisión automática de diez relaciones de la marca.

También hay varios escalones de potencia, pues la unidad que tenemos nosotros (el “normal” entre comillas) desarrolla 450 CV y 529 Nm de par. Se queda apenas 10 CV por detrás de lo que consigue el Mustang Mach1, una edición especial que viene después del Bullitt que se estuvo vendiendo anteriormente y que tiene algunos cambios específicos. Por supuesto, todos los Mustang llevan el motor en posición delantera y son de propulsión, la tracción trasera es la única opción en este modelo.

Si echamos un vistazo a su ficha técnica vemos unas prestaciones bastante destacadas. En el manual que tenemos entre manos, la aceleración de 0 a 100 km/h es de 4,6 segundos y la velocidad máxima es de 249 km/h. Por otro lado, no destaca tanto en cuanto a los consumos y las emisiones. Este tipo de motor no está demasiado relacionado con la eficiencia y homologa un consumo de 11,8 l/100km y unas emisiones de CO2 de 268 g/km.

Comportamiento

Ya estoy a los mandos del Ford Mustang GT que probablemente es la mejor experiencia de este coche. Me explico, por muy llamativo que sea por fuera o por muy icónico que sea su interior, no hay nada que se compare con la sensación de entrar y arrancar el V8. Es un motor en peligro de extinción en una era en la que la turboalimentación lo inunda todo. El sonido que emana cuando despierta es gloria bendita, creo que no he puesto la radio en ningún momento. Es muy audible y ronco, reconocible desde lejos. Aunque también se puede ajustar. Hay cuatro niveles (Silencioso, Normal, Deportivo y Circuito), el más bajo para no molestar al vecino cuando arrancas en el garaje y el máximo para girar cabezas a tu paso.

Y volviendo al motor, no es sólo cómo suena, sino también cómo se comporta. Como buen atmosférico, encontramos su máximo rendimiento en la parte alta del cuentarevoluciones. En bajas puede ser algo perezoso, le cuesta salir más que a un motor turbo, pero a partir de las 4.000 rpm se desata la locura y nos deja pegados al asiento hasta llegar a sobrepasar las 7.000 vueltas. Es una sensación adictiva la de acelerar a fondo este Mustang, la función Launch Control es un “must” siempre que se den las condiciones para usarla.

Ya era extraño encontrar un motor V8 de gran cilindrada y atmosférico, pero ya si lo tienes con caja de cambios manual se convierte en un “rara avis”. Por muy bien que pueda ir la transmisión automática de 10 velocidades, yo no dudaría a la hora de comprarlo y me cogería el manual, que es la opción más purista. El tacto es sencillamente sublime, con una palanca muy pequeña y recorridos muy cortos que invitan a operar con ella todo el rato. Se puede seleccionar un «Rev matching» para dar un pequeño golpe de gas al reducir que también ayuda a sacar una sonrisa.

Aunque hay que dejarlo claro, el Ford Mustang GT es un coche que se puede adaptar a todas las situaciones. No es un superdeportivo radical con el que duela hacer un viaje. Aquí gracias a los diferentes modos de conducción podemos tener un carácter diferente para cada ocasión. Son Normal, Sport+, Circuito, Carril de aceleración, Nieve y MyMode. Alteran el funcionamiento de algunos parámetros como la respuesta del acelerador, la dureza de la suspensión o el peso de la dirección, además del control de estabilidad. La dirección, por cierto, ya cuenta con tres modos por sí sola.

En general hay que decir que el Mustang ofrece un comportamiento satisfactorio en casi todas las situaciones. No es un gran deportivo, sino más bien un gran turismo divertido de conducir. Sus rivales alemanes serán notablemente más rápidos en pista y son más fáciles de llevar al límite, pero también son más aburridos. A este ejemplar es más complicado sacarle el jugo, pues tiene una tendencia sobreviradora que hay que controlar. Es más exigente, pero notablemente más entretenido de conducir.

El chasis está muy bien resuelto, no hay que olvidar que estamos con un coche que supera ligeramente las dos toneladas de peso. En situaciones normales parece bastante ágil, aunque en las curvas lentas saldrán a relucir algunas carencias. En todo caso, nos ha gustado la puesta a punto de la suspensión MagneRide adaptativa, que varía en función de las condiciones de la carretera y del estilo de conducción. También son sobresalientes los frenos de alto rendimiento firmados por Brembo, con discos de 380 mm delante y 330 mm detrás.

Dejamos para el final los consumos, porque probablemente el comprador de este Mustang no pensará mucho en ellos o tendrá en cuenta su carácter “tragón”. Es lo lógico con este tipo de mecánica y también con lo adictivo que es acelerarlo a fondo. Nosotros en la semana de pruebas rondamos los 14 litros, habiendo visto medias de en torno a los 10 litros con conducción eficiente y llegando a rozar los 20 litros en conducción animada. Y el depósito de 61 litros a veces se nos hizo corto.

Opinión coches.com

El Ford Mustang GT es un auténtico icono y una especie en peligro de extinción. Quedan muy pocos coupés en el mercado, pero tener uno que mantiene prácticamente la misma filosofía que en los 60 es realmente especial. No voy a entrar a juzgar su estética, su tecnología o si es más o menos práctico; voy a limitarme a terminar la prueba diciendo que este Mustang es uno de los coches que más sonrisas saca por euro invertido.

Este ejemplar parte de 50.470 euros con un equipamiento completo y esa magnífica mecánica V8. Si lo quieres en automático te costará 3.000 euros más y probablemente te transmitirá menos. Si te quieres ir a por el exclusivo Mach1 con sus detalles y el pequeño incremento de potencia tendrás que pagar 12.500 euros más. Me reafirmo diciendo que creo que esta sería la mejor opción de la gama por relación calidad/precio.

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Ford Mustang GT 5.0 V8 450 CV
8.2Nota
Lo mejor
  • Estética de coupé purista
  • Mecánica V8 de 5.0 litros
  • Relación diversión/precio
Lo peor
  • Plazas traseras poco prácticas
  • Algunos detalles de menos calidad
  • Consumos elevados
Diseño9
Habitabilidad7
Acabados7.5
Maletero7
Equipamiento8.5
Motor9.5
Comportamiento9
Calidad Precio8

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