En los últimos tiempos el mercado automovilístico está atravesando una etapa llena de cambios. A la incertidumbre de qué pasará con los motores de combustión (el acuerdo de emisiones de CO2 de la UE prácticamente los jubila en 2030), se une un cambio drástico en los gustos de los consumidores, que cada día demandan más modelos en formato SUV.

Hasta hace poco más de diez años apenas había vehículos de este tipo en el mercado, y a día de hoy ya son el segmento más popular y comercial de todos. Este cambio de paradigma ha marcado las hojas de ruta de la mayoría de los fabricantes y ya apenas quedan marcas que no cuenten con un todocamino dentro de su gama de producto.

Este podría ser el caso de Opel, que tras un exitoso paso por el segmento B-SUV con su modelo Mokka X y, aprovechando la alianza con el grupo PSA, se lanzó de lleno al segmento C-SUV con el Opel Grandland X. El SUV más grande de la familia X de Opel llegó en 2017 al segmento que en su día (allá por 2007) reanimó y popularizó el Nissan Qashqai y por el que también hemos visto pasar (aunque por poco tiempo) al Opel Antara.

Al igual que les pasa a sus hermanos pequeños, el Crossland X y Mokka X, tiene una competencia feroz en el mercado. Cuenta con rivales como el Peugeot 3008, Nissan Qashqai, Hyundai Tucson, Kia Sportage, SEAT Ateca y Ford Kuga, entre otros.

Mención aparte para el Peugeot 3008, que debido al acuerdo entre Opel y el Grupo PSA, comparten plataforma (EMP2), mecánicas y tecnología. Básicamente podríamos decir que son el mismo coche (con ligeras diferencias) aunque enfocados a públicos distintos. El Opel cuenta con un diseño bastante menos arriesgado que el del modelo francés y, quizá solo por este detalle, está enfocado a un público de mayor edad.

Exterior

Su carrocería de 4,47 metros de longitud, 1,84 metros de anchura y 1,63 metros de altura presenta un diseño poco futurista e innovador si lo comparamos con su primo francés. Al tratarse de un SUV presenta cánones de diseño comunes en este tipo de vehículos como son los pasos de rueda marcados en negro, protecciones exteriores y la posibilidad de combinar el color del techo con el de la carrocería.

En los acabados más altos incorpora la línea cromada que sirve para separar visualmente el techo del resto de la carrocería y que le da un aspecto mucho más dinámico. En este Grandland X, el techo puede ir pintado en color negro o del mismo color de la carrocería. Al igual que en el resto de la gama Opel, el pilar C juega un papel muy importante ya que le da ese toque de personalidad propio y exclusivo de la firma.

Los rasgos de la familia Opel están presentes en todos los costados del SUV. El frontal destaca por la prominente parrilla de diseño hexagonal que es muy parecida a la que incorporan sus hermanos Astra e Insignia. A diferencia de la tendencia presente en mercado, esta parrilla no está unida con los faros y queda totalmente separada de cualquier otro elemento. Luce con orgullo el “blitz” de la marca e incorpora unas barras cromadas con forma de ala que fluyen hasta los faros. Este detalle estético le confiere una mayor sensación de anchura y engrandece su imagen de poder y solidez

Las ópticas delanteras son de tipo LED y vistas desde un ángulo concreto se me recuerdan ligeramente a las de un Audi A3. Estos faros cuentan con el sistema IntelliLux de Opel e iluminan de manera sobresaliente.

En la zaga comparte la cota de altura con el 3008. Sin embargo, las propuestas son muy diferentes. Podríamos decir que el Grandland X es un Astra elevado ya que comparten ópticas y ambos presentan gran cantidad de chapa vista en la parte trasera. Dos detalles estéticos que les da a ambos un aire más deportivo son el pico que hace la parte superior del portón y el alerón. En el SUV, el gran difusor trasero le da un aire muy offroad y protege la chapa de posibles rozaduras. La parte inferior de este elemento es de color plateado y simula dos salidas de tubo de escape (elemento estético que está muy de moda)

Las llantas pueden ser de 17, 18 y 19 pulgadas. Éstas últimas son las de nuestra unidad de prueba y las más llamativas dentro del catálogo del modelo. Vienen pintadas en color negro con detalles cromados y le dan un toque muy deportivo al coche.

Dejando de lado lo puramente estético y centrándonos en lo funcional y práctico, incorpora un detalle muy útil en la parte inferior de las puertas. Se trata de una prolongación de plástico que evita que entre suciedad al habitáculo y que protege los bajos de las puertas de los bordillos altos.

Interior

Las gigantescas cadenas de producción y el consecuente abaratamiento de costes que se persigue en la actualidad se traducen en unas gamas de producto cada vez más homogéneas, donde los modelos de una misma marca siguen una única línea y los elementos estéticos que lo diferencian entre sí son mínimos. De esta manera, se pierde un poco de emoción a la hora de ver un nuevo lanzamiento. Visto uno, vistos todos. En este caso, si ya has visto el interior del Opel Astra entonces ya conoces el interior el Grandland X.

Lo primero que sorprende una vez que estamos dentro del Grandland X es su espacio y el clasicismo al que es fiel Opel desde hace bastantes año. Presenta un habitáculo mucho menos vanguardista que el del Peugeot 3008. Su diseño es coherente y sencillo aunque falto de imaginación, es decir, demasiado sobrio y clásico para mi gusto.

La calidad de acabado percibida es buena, cuenta con materiales mullidos de buen tacto a lo largo de todo el salpicadero que insonorizan el habitáculo a la perfección. En los paneles de las puertas se recurre a plásticos duros para así proteger mejor las zonas más expuestas. En este aspecto, se sitúa en la media del segmento, a la par del Nissan Qashqai, ligeramente por debajo del 3008 y por encima de un Renault Kadjar.

Cuenta con un volante convencional, redondo (no achatado) y de tamaño normal que incorpora los botones necesarios para manejar el ordenador de abordo y el sistema multimedia. En nuestro acabado contábamos con el volante calefactable (elemento prescindible pero que viene de perlas en las frías mañanas de diciembre, ¿verdad?).

La consola central está presidida por la pantalla táctil de 8 pulgadas con la que podemos manejar todo lo relacionado con el audio y el sistema de infoentretenimiento. Su manejo es bueno e intuitivo y, por supuesto, incorpora Android Auto y AppleCar Play. Para manejar el sistema de climatización, a diferencia que en el Peugeot 3008, se prescinde de elementos táctiles y se recurre a tres ruletas físicas. Funciona muy bien y es bizona en todos los acabados.

El cuadro de instrumentos es muy Opel. El velocímetro y el cuentarrevoluciones son analógicos y están ubicados en una esfera cada uno. Entre medias de estos se encuentra una pantalla TFT de 3,5 pulgadas donde se muestra todo los datos relacionados con el ordenador de abordo (consumo, autonomía, detector de señales, aviso cambio de carril involuntario, velocímetro digital…)

El diseño de la palanca de cambios es poco ergonómico y tiene unos recorridos entre marchas excesivamente largos. Aspecto que ofrece una mayor sensación de manejo al cambiar de marcha pero que penaliza un poco el confort.

Los asientos pueden ser de dos tipos: los normales y unos con mayor sujeción lateral que cuentan con certificación AGR (Campaña para las Espaldas Saludables), una asociación fundada en 1995 (Alemania) que vela por el confort y la protección de las zonas del cuerpo en contacto con los asientos. Nuestra unidad equipaba estos últimos y poca pega se les puede poner: cuentan con agarre excepcional y sobre todo, son muy cómodos. La banqueta de estos asientos se puede prolongar y, al igual que ocurre con el volante, son calefactables (tanto los delanteros como los traseros).

En las plazas delanteras hay una toma de 12 voltios, otra de tipo USB, y opcionalmente, una superficie de recarga inalámbrica para smartphones ubicada en el apoyabrazos central.

La altura interior es notable, pasajeros de 1,80 metros de altura no tendrán mucho problema en cualquiera de las filas (incluso si se cuenta con el techo panorámico que equipa la unidad de prueba). Como en todo coche, las plazas traseras son más apropiadas para cuatro personas que para cinco, sin embargo, un quinto ocupante no se sentirá del todo incómodo ya que el piso de la plaza central trasera no es elevado al no equipar tracción total y, por lo tanto, no pasa el túnel de transmisión. La única pega es que la banqueta trasera no es deslizable, ni tampoco los respaldo se reclinan, algo que sí permiten otros modelos.

Las grandes diferencias presentes en las apuestas de diseño de Peugeot y Opel hace pensar que a priori no tendrían por qué ser modelos cien por cien rivales directos. A simple vista es lógico pensar que el SUV francés está destinado a un público ligeramente más joven y atrevido, ¿no?

Maletero

La capacidad del maletero está al nivel de sus rivales, con 515 litros de capacidad se sitúa por detrás del Peugeot 3008 (520 litros) y del Volkswagen Tiguan. Asimismo, cuenta con una capacidad mayor de la que tienen rivales directos como el Hyundai Tucson (488 litros), el KIA Sportage (503 litros), Renault Kadjar (472 litros) y el SEAT Ateca (510 litros).

Cuenta con un doble fondo para guardar objetos poco voluminosos en la parte inferior. Los respaldos están divididos de manera asimétrica (60:40) y se abaten tirando de unas palancas que hay en las paredes laterales del maletero. Con todo abatido la capacidad de carga asciende hasta los 1.652 litros y la superficie que nos queda es bastante aprovechable gracias a las formas cuadradas. El único inconveniente del maletero es la elevada altura de carga.

Debajo de la superficie de carga se ubica la rueda de repuesto y herramientas para poder cambiarla en caso de pinchazo. Por lo tanto, Opel sigue apostando por lo tradicional dejando de lado al famoso kit antipinchazos.

De manera opcional, podemos contar con una malla que separa el habitáculo de la zona de carga para aprovechar al máximo la altura del SUV. En el acabado más completo incorpora apertura y cierre de portón automático y función manos libres. Este último, se activa pasando el pie por debajo del paragolpes.

Equipamiento

Actualmente, el Opel Grandland X está disponible en cuatro niveles de acabados: Selective, Selective Pro, 120 Aniversario y Ultimate (ordenados de menor a mayor equipamiento).

Desde el más básico (Selective) se incluyen de serie elementos como las llantas de aleación de 17 pulgadas, el sistema multimedia R 4.0 Intellilink, climatizador eléctrico digital bizona, detector de señales de tráfico y freno de estacionamiento eléctrico.

El acabado Selective Pro incorpora al anterior los cristales traseros y la luna trasera ahumada, el pack visibilidad que incluye sensor de lluvia, espejo interior fotosensible y encendido automático de luces con detección de túneles.

La edición 120 aniversario va un paso mas allá en lo estético e incluye el volante en cuero, llantas de 17 pulgadas de color gris técnico, embellecedor cromado Opel en pasos de puertas delanteras, Pack 5 NCAP con cámara y radar, cámara de visión trasera, techo negro y los raíles de techo.

El acabado más premium es el llamado Ultimate y añade a los anteriores las llantas de 19 pulgadas de 5 radios dobles y acabado diamante, faros adaptativos inteligentes AFL Plus LED que incluyen asistente de luz de carretera y sistema de iluminación diurna LED, asientos ergonómicos activos en las plazas delanteras, cámara de visión 360 grados, asistente de aparcamiento, pedal deportivo de aleación y el sistema multimedia Navi 5.0 Intellilink con pantalla de 8 pulgadas.

Nuestra unidad no contaba con el asistente Opel Onstar, componente de seguridad diferenciador de Opel que destaca por la ayuda personal sobre itinerarios, respuesta automática ante colisiones, asistencia en caso de robo y conexión a internet mediante WiFi. Sin embargo, probablemente no sea interesante optar por ello ya que en 2021 dejará de funcionar debido a que la empresa que lo gestiona no fue comprada por el grupo PSA y sigue en manos del General Motors.

Motor

La gama de motores actual está compuesta por cuatro mecánicas: dos diésel (1.5 CDTi 130 CV y 2.0 CDTi de 180 CV) y dos gasolina (1.2 Turbo 130 CV y 1.6 Turbo 180 CV)

Nuestro protagonista equipa el motor 1.5 litros CDTi de 130 CV de origen PSA que sustituye al antiguo 1.6 de 120 CV. Respecto a este, mejora tanto en rendimiento como en consumo, con un ahorro cifrado en un 4% (gracias al aumento de la recirculación de gases de escape).

Este nuevo motor cumple con los requisitos de emisiones y además de reducir la cilindrada respecto al 120 CV, reduce la fricción de los elementos móviles. Asimismo, se ha mejorado el sistema de combustión con la geometría de pistón patentada.

Según la marca, el consumo mixto homologado por este propulsor es de 4,2 litros y las emisiones de CO2 se sitúan en 108/110gr/km. Estos son datos sobre el papel y, como veremos más adelante, la cifra de consumo real es algo más elevada.

El par máximo es de 300 Nm a 1750 rpm por lo que se trata de una mecánica con bastante elasticidad. Ofrece unas prestaciones más que suficientes para quien haga un uso normal del coche. Permite desplazarse con agilidad y el consumo no es muy elevado. Entrega la fuerza de forma muy constante desde un régimen bajo (empieza a trabajar desde 1.500 rpm) hasta su límite de giro (acaricia las 4.700 vueltas aunque por encima de 4.000 encontramos más ruido que potencia) y está asociado a una caja de cambios manual de seis relaciones de largos desarrollos para no penalizar en términos de consumo.

Respecto a la caja de cambios, como ya hemos comentado anteriormente, creo que tiene bastante margen de mejora, tanto en su diseño como en su funcionamiento.

Durante la prueba pudimos rodar unos 500 kilómetros (40% carretera, 60% urbano) y el consumo mixto resultante fue de 6,4 l/100 km. Una cifra muy a tener en cuenta debido a las dimensiones del vehículo y a su gran altura (guardar una mayor distancia respecto al suelo siempre penaliza el aspecto aerodinámico y, en consecuencia, el consumo).

Si nos tomamos las cosas con calma podemos llegar a conseguir unos consumos muy bajos, por ejemplo para que te puedas hacer una idea, si circulas a 95 km/h en carretera puedes bajar la cifra comentada anteriormente hasta los 4,6 litros aproximadamente.

En definitiva, el Opel Granland X se mueve con agilidad en prácticamente todas las circunstancias. Quien desee una respuesta briosa o priorice la potencia sobre el consumo puede decantarse, no obstante, por la oferta de 180 CV en este mismo combustible.

Comportamiento

Como en cualquier SUV generalista, la prioridad del comportamiento dinámico reside en el confort. El Opel Grandland X es un coche pensado para viajar en familia y si los comparamos con una berlina o un compacto cuenta con ciertas limitaciones a la hora de circular por carreteras reviradas. Se maneja bien en distintas situaciones aunque por donde mejor se desenvuelve es en su medio natural, las autovías.

Cuenta con un tarado de suspensión bastante blando que ofrece toda la comodidad a sus ocupantes. Tanto en carretera como fuera de ella filtra de manera excelente las irregularidades y sujeta de manera correcta a la carrocería, el balanceo no es acusado y no interfiere de manera reseñable en la trayectoria.

El confort se ve acentuado gracias a la buena insonorización del habitáculo. Para tratarse de una motorización diésel, el ruido del motor que se cuela al interior es mínimo.

Para poder moverse con agilidad cuenta con una dirección muy asistida y blanda. El volante tiene 3 vueltas de giro, eso significa que tenemos que girar más para conseguir que las ruedas delanteras tuerzan lo mismo que en un Peugeot 3008 (2,4 vueltas). En este aspecto tiene margen de mejora, podría ser algo más precisa y transmitir algo más al conductor.

A pesar de su estética no es un coche pensado para utilizar fuera del asfalto, de hecho, no cuenta con tracción total. Pero no se comporta mal si algún día decides desviarte a algún camino de tierra. Lo más parecido a la tracción total sería optar de manera opcional por el sistema IntelliGrip para mejorar la motricidad delantera y así poder elegir distintos modos de conducción para diferentes superficies.

Opinión Coches.com

Si estás pensando comprar un coche nuevo y, en concreto, un SUV, debes contemplar al Opel Grandland X dentro de tus opciones. La gran cantidad de modelos que compiten en este segmento C-SUV hacen que tomar una decisión no sea nada fácil. Con unas prestaciones, precios y tecnologías muy similares será el diseño el que juegue un papel determinante a la hora de decantarte por uno u otro.

El punto fuerte del Grandland X reside en la habitabilidad. La sensación que nos transmite es la de estar ante un coche más grande y espacioso de lo que realmente es. Las plazas traseras son muy amplias y el hueco que queda para las piernas es muy generoso.

En el apartado dinámico, como ya hemos hemos comentado, es un coche orientado cien por cien al confort y quizá le falten capacidades off road. Sus ángulos de entrada y salidas hacen que no sea un coche demasiado apto para este oficio.

Opel Grandland X 1.5 CTDi 130 CV
7.1 Nota
Lo mejor
  • Nivel de equipamiento
  • Habitabilidad en plazas traseras
  • Comodidad de marcha, sin consumos elevados
Lo peor
  • Ausencia de tracción total
  • Diseño muy conservador
  • Pocas opciones de personalización
Diseño6
Habitabilidad8.5
Acabados7
Maletero7
Equipamiento7
Motor7.5
Comportamiento7
Calidad Precio7

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