Gracias a la deferencia que tuvieron con nosotros los responsables de Alphabet España (la compañía de servicios de movilidad y renting multimarca del Grupo BMW) pudimos disfrutar, en una intensa y completa jornada de pruebas, de gran parte de los modelos de las marcas BMW y MINI en las instalaciones del Circuito del Jarama. Evidentemente, y aunque quisiéramos, probar la totalidad de ellos sería imposible debido a la colosal diversificación de su gama de vehículos.

Nos habían citado a las 9 de la mañana y tras las acreditaciones de rigor y un café calentito comenzamos con una charla introductoria llevada a cabo por el Director de la Escuela RACE de Conducción, el siempre cordial y didáctico Ernesto Nava. No debemos olvidar que dicha escuela cuenta con un reconocido prestigio, desde hace más de 29 años, por sus cursos de técnicas de conducción y, además, por dar apoyo logístico y de formación en todo tipo de eventos o presentaciones de nuevos modelos. Tras ello, y sin solución de continuidad, cedió la palabra a Magnus Deissler (Product Manager del nuevo BMW Serie 3) que nos relató todas las bondades del modelo germano, de reciente comercialización.

Después de la parte más “interesante” de la jornada nos dispusimos a “sufrir” con las diferentes pruebas que nos tenían preparadas, en las diversas pistas que para este tipo de eventos están disponibles en el trazado madrileño.

Nos dividieron en tres grupos y al nuestro le cayó “en suerte” comenzar por el circuito todoterreno, en donde pondríamos a prueba a los BMW X3 y X5 en un entorno en el que la mayoría de sus poseedores no se plantearían tan siquiera aproximarse. A pesar de que la lluvia había hecho acto de presencia en las jornadas anteriores, el día amaneció fresco pero soleado, y la pista se encontraba en excelentes condiciones para la práctica del off-road, sobre todo si tenemos en cuenta que este tipo de vehículos están equipados con neumáticos M+S, que no son los más apropiados para este tipo de actividades; a pesar de lo cual, pronto veríamos que los SUV alemanes se desenvolvían a la perfección en esta superficie.

Acompañados en todo momento por la experta supervisión de los monitores de la Escuela RACE de Conducción pasamos por tramos de fuerte inclinación lateral, zonas de dubbies en las que los vehículos nos ofrecían espectaculares levantamientos de rueda al superarlos o pronunciadas bajadas, en las que se ponía a prueba la “fe” de los conductores en el Control de Retención en Rampas (HDC), y subidas que se superaban a “golpe de gas” casi sin problemas.

El BMW X3 utilizado era la versión xDrive30d con el potente motor diésel de 6 cilindros en línea que ofrece una potencia máxima de 258 CV y un par de 560 Nm, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 6,2 segundos o alcanzar una velocidad punta de 230 km/h, acompañado por una caja de cambios automática Steptronic de 8 velocidades que repartía la fuerza del motor al sistema xDrive de tracción a las cuatro ruedas. Un modelo tremendamente fácil de conducir que pasaba francamente bien por todos los obstáculos y que como único pero mostraba una molesta tendencia a arrastrar ligeramente los bajos (nada preocupante) cuando transportaba a cuatro pasajeros en su interior.

Por su parte el BMW X5 probado también era la versión xDrive30d que, como curiosidad, entregaba una potencia algo menor que el X3, ya que se conformaba con tan “sólo” 245 CV y un par máximo, también inferior, de 540 Nm. La velocidad máxima es de 222 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 7,6 segundos. Por supuesto también utiliza el sistema de tracción total xDrive y el cambio automático Steptronic de 8 velocidades. No dejaba de sorprendernos cómo un vehículo bastante más voluminoso y pesado que su hermano pequeño pasaba por los mismos sitios con, incluso, superior solvencia, en parte debido a la presencia del Control Dinámico de la amortiguación.

Tras repetir en numerosas ocasiones los ejercicios volvimos a los boxes, pues tocaba un pequeño “tentempié” para reponer fuerzas y abordar el plato fuerte del día, que no era otro que las pruebas en circuito.

Hacía ya algún tiempo que no rodaba en la pista madrileña y siempre resulta un placer rencontrarse con este mítico trazado, con un diseño muy peculiar, a la antigua usanza, con curvas de todo tipo, subidas y bajadas, muy lejos de los anodinos trazados actuales tan en boga, diseñados por el gurú alemán Hermann Tilke. Un entorno ideal (casi como si del Nurburgring español se tratara) para obtener lo mejor y lo peor de cualquier vehículo, ya que como opinan muchos pilotos y probadores: “Si un modelo va bien en el Jarama, irá bien en casi cualquier parte…”.

Los monitores habían organizado 3 caravanas de vehículos entre las que nos turnaríamos los probadores, escogiendo diferentes opciones, en tandas de 2 vueltas al circuito y con breves paradas entre medias para dejar enfriar frenos y neumáticos, ya que aunque se trata de vehículos extremadamente deportivos no estamos ante modelos de competición que aguanten el duro trato en un circuito sin inmutarse.

La primera caravana estaba compuesta exclusivamente por modelos de MINI, encabezada por el MINI Cooper S que llevaba nuestra instructora, seguido por un MINI John Cooper Works Coupé, un MINI Cooper SD Roadster y por último un MINI John Cooper Works Countryman.

De ellos probé el MINI Cooper SD Roadster, el conocido biplaza descapotable con techo de lona de la marca, movido en esta ocasión por el propulsor diésel más potente, de 143 CV de potencia y con un par máximo de 305 Nm, ayudado por un cambio automático de seis relaciones, con mandos en el volante (esta caja nos dejó grandes sensaciones, pero no tanto el sistema para cambiar de marcha). Las prestaciones son excelentes con una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,1 segundos y una velocidad máxima de 212 km/h. En el exigente trazado madrileño se desenvolvía perfectamente, y a pesar de las excelentes impresiones perdía claramente terreno frente a sus hermanos más potentes tanto por la motorización como por el cambio empleados, que no eran los más adecuados para ir a por tiempos.

También disfruté (y nunca mejor dicho) de unas vueltas a bordo del MINI John Cooper Works Coupé, una de las auténticas “joyas de la corona” de la firma británica. Un vehículo tan especial por su agresivo aspecto externo como por el extremo dinamismo que es capaz de ofrecer gracias a una potencia máxima de 211 CV y un par de 280 Nm, logrando cifras tales como una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,4 segundos o una velocidad máxima de 240 km/h. La caja de cambios, manual de seis relaciones, permite exprimir al máximo la caballería. En fin, uno de los mejores vehículos para “gozar” en un trazado como el del Jarama, en el que se sentía como un auténtico kart de competición pudiendo inscribirse en las curvas más complicadas sin ningún problema a la vez que permitía dar gas nada más alcanzar el ápice de las mismas y poner en serios aprietos a vehículos mucho más potentes. Una pequeña bomba que siempre conseguirá arrancarte una sonrisa y que te permitirá disfrutar tanto en el día a día (a pesar de la dureza de su suspensión) como realizar “tandas” en circuito o en un tramo de montaña (su verdadera razón de ser).

De momento por hoy lo dejamos aquí. No os olvidéis de seguirnos en la segunda parte de este reportaje con los modelos más “cañeros” de la firma de Munich.

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