El segmento compacto tiene como gran referente en el Grupo VAG  al Volkswagen Golf, con el Audi A3 para quien buscase algo más refinado y el Seat León si se deseaba una opción más dinámica y, al mismo tiempo, económica. El espacio de Skoda en este segmento estuvo tradicionalmenre cubierto por el Octavia, que nunca ha contado con una carrocería hatchback, las más populares en Europa.

Con el Spaceback la marca checa se adentró en 2013 en esta competida categoría. Estaba realizada sobre la base del Rapid, una sedán (hermano del Set Toledo) que no acabó de cuajar en el mercado. Ahora se da carpetazo a esa aventura y sube un peldaño, empleando una nueva plataforma, con el Skoda Scala 2019.

Las entregas comienzan en junio, pero ya puede reservarse y hemos podido conducirlo por carreteras croatas para ofrecerte nuestras primeras sensaciones al volante.

Exterior

Skoda nunca ha jugado a que sus coches te dejen patidifuso cuando pasan a tu lado. Su liga es la de la discreción. Hacer las cosas bien y pasar desapercibidos en la calle, ofreciendo, eso sí, un interior confortable y práctico. Desde luego, no les ha ido mal en Europa con esta estrategia.

Pero el Skoda Scala es especial. Obviamente, un coche que pretende ser accesible a la gran mayoría no pierde el tiempo en fuegos de artificio, ya que busca conquistarte con otras armas. Lo que sí vemos son diferencias con otros modelos de la marca, pues estrena lenguaje de diseño, adelantado por el Vision RS Concept.

Sin ser un cambio radical respecto a otros Skoda, sí gana potencia visual. En la parte delantera vemos su parrilla del radiador elevada, con una gran entrada de aire debajo y cortinas de aire laterales. Sus faros (que pueden ser totalmente de LED de manera opcional) son estrechos y de forma cónica.

Cuando lo vemos desde el lateral comprobamos que sus dimensiones son las porpias de un coche de su segmento. Son 4.362 milímetros de longitud, por 1.793 milímetros de ancho y 1.471 milímetros de altura. En esta vista vemos cómo una línea de expresión en la puerta, paralela a la línea del techo, consigue alargar visualmente el vehículo.

Acercándonos a la zaga vemos un alerón de techo trasero, con pequeños deflectores que busca optimizar aerodinámicamente el coche. Junto a otros elementos consigue un buen dato de coeficiente de resistencia de 0,29 Cd. La marca nos habla de cortinas de aire para guiar la corriente hacia los laterales del parachoques frontal, conductos de agua en los parabrisas optimizados aerodinámicamente o faros delanteros con ranuras de ventilación. En la oferta de llantas de hasta 18 pulgadas, además, existen tres con paletas para direccionar el aire.

En esta parte trasera nos encontramos con un detalle innovador. En el centro del portón del maletero desaparece el logo de la marca para lucir la inscripción SKODA. Uno puede elegir un portón trasero convencional o, como es el caso de la unidad que ves en estas imágenes, una luna trasera extendida, que se integra visualmente muy bien si se elige el gran techo panorámico de cristal.

La ópticas traseras tienen un diseño afilado en forma de L y pueden contar con tecnología Full LED y también con intermitentes traseros dinámicos (ambos opcionales), que parpadean hacia fuera y logran ser más visibles. En la parte baja un difusor bajo el paragolpes consigue dar una forma más ancha a la trasera.

Interior

Si por algo han destacado siempre los Skoda es por su excelente espacio interior. El Scala emplea la plataforma MQB A0 del Grupo Volkswagen (como, por ejemplo el Seat Ibiza o el Volkswagen Polo) pero tiene muy poco que ver con ellos por sus dimensiones exteriores como en la amplitud del habitáculo. La distancia entre ejes es de 2.649 mm, lo que indica que se ha aprovechado la base técnica al máximo.

Las plazas delanteras ofrecen un espacio notable y los asientos (de un corte deportivo en nuestra unidad, que en España se asocian solamente al acabado Sport) recogen bien el cuerpo en las curvas, si bien el mullido tiende a duro.

El diseño del salpicadero es nuevo. En el centro encontramos la pantalla táctil del sistema de navegación Amundsen, el más alto de gama, con 9,2 pulgadas. Se trata del primer modelo de la marca que apuesta por una pantalla no integrada en el salpicadero. Puede no resultar tan elegante, pero se agradece que quede en una posición más elevada cuando se consulta mientras se conduce.

Bajo ella encontramos los aireadores de la climatización y los mandos físicos de esta, muy sencillos. Debajo tenemos un hueco para dejar objetos con un par de tomas USB C (de las pequeñas) y es posible contar con un cargador inalábrico. Preguntando a uno de los ingenieros de desarrollo por la decisión de no usar tomas convencionales, me comentó que se había tomado hace tres años. Ellos esperaban una adopción de este nuevo estándar mucho más rápida…

En el puesto de conducción lo más llamativo es el Virtual Cockpit. La marca presume que, con sus 10,25 pulgadas, es la más grande en el segmento de los coches compactos. Puedes variar la vista de la información que ves, mediante un botón en el volante. Nuestra unidad contaba con uno deportivo, de buen grosor y tacto y achatado en la base. Integra los mandos justos y se ha reservado un mando satélite a la izquierda para el control de crucero.

Lo que sin duda más me sorprendió fue de la calidad de construcción. El ensamblaje de todas las piezas es muy bueno, sobre todo en la parte superior. Nada se movía ni tenía grillo alguno, y eso que circulamos por algunas carreteras en mal estado. Los materiales de revestimiento, también muy buenos para tratarse de un coche del segmento C, con plásticos gomosos agradables al tacto en todas las partes altas.

Unido a la gran ergonomía (todo está donde lo esperas, el periodo de adaptación al coche es nulo), lo convierten en un entorno agradable. Quizá un par de pegas. La primera, que el diseño demasiado alemán, todo muy recto, sin concesiones a la imaginación (más allá de que puedes cambiar alguna tira decorativa). La otra es el freno de mano, pues no existe la posibilidad de equiparlo eléctrico. Eso dejaría más espacio entre los asientos… y es extraño ver tanta pantalla y que este elemento no pueda ni elegirse.

En las plazas traseras también hay mucho espacio para dos. Tanto para las piernas como para la cabeza. Sentado en ellas con un compañero de profesión vimos que el espacio entre ambos podría ser suficiente para que un tercero viajase de manera bastante digna. Lástima que el túnel de transmisión sea tan intrusivo, ya que apenas queda espacio para colocar los pies. Estas plazas cuentan con salidas para la climatización (un detalle del que muchos compactos de alcurnia carecen) y un par de tomas USB C para cargar objetos (sólo para cargar, es un opcional).

Maletero

Si decíamos antes que Skoda usó la mayor distancia entre ejes posible de la plataforma, también cuenta con el voladizo trasero más largo. Eso hace que cuente con un maletero líder en su segmento, de 467 litros de capacidad. Se trata de una cifra muy buena si tenemos en cuenta sus dimensiones exteriores, por delante del Peugeot 308, uno de los referentes.

Nos gustaron varios detalles. Por un lado, sus formas regulares que permiten aprovecharlo al máximo. Cuenta además con elementos prácticos, como sujeciones la carga, ganchos para colgar bolsas, una toma de 12V en el lado derecho y una luz en el izquierdo. Y una red bajo la bandeja superior, muy aprovechable

En los laterales hay cintas de sujeción y huecos para dejar objetos poco voluminosos y nos gustó la forma de aprovechar los Top Tether de las sillas infantiles, con unas tapas que funcionan como ganchos y que se retiran fácilmente tirando hacia arriba. Bajo el piso contamos con una rueda de repuesto temporal (debido al sistema de sonido).

Es posible hacerlo todavía más funcional con los elementos opcionales. Uno que compraría sí o sí es la alfombrilla reversible (enmoquetada por un lado y de goma por el otro), que por apenas 45 € hace más sencillo su lavado tras guardar algo sucio. Es interesante también el doble piso (no lo tenía esta unidad, son 150 €), que permite que cuando abates los respaldasientos tengas un espacio plano. Por cierto, el espacio resultante cuando haces esta operación es de 1.410 litros.

Equipamiento

En el arranque de su vida comercial Skoda ha dividido el equipamiento del Scala en cuatro niveles, mientras que en Europa son solamente tres  (no todos están disponibles con todas las mecánicas). El más sencillo es el Active y en él ya encontrarás elementos como los faros con luz diurna LED, ópticas traseras con la misma tecnología, llantas de aleación de 16 pulgadas… También aire acondicionado, volante y pomo en cuero, reposabrazos central delantero… En el apartado de seguridad de serie cuenta con sensor de aparcamiento trasero, Lane Assist y Front Assist, entre otros.

Puede que la versión más equilibrada sea el acabado Ambition, pues ya suma faros antiniebla y detalles cromados en la carrocería, volante multifunción, Radio Bolero con pantalla táctil de 8 pulgadas, climatizador bizona, un mejor tapizado de los asientos y detalles prácticos como un paraguas, luces de lectura, compartimento para gafas o una toma de 12 V en el maletero. La marca espera que suponga un 60% de las ventas. Supone un incremento de 1.400 € respecto al primero a igualdad de mecánica.

A partir de aquí la marca te ofrece ganar en elegancia o bien dotarlo de una apariencia más deportiva con las dos terminaciones más altas de gama. Como el anterior, has de pagar 1.400 euros más por cada uno de ellos que el acabado precedente.

El Scala Style mejora el aspecto con elementos como el techo panorámico, cristales tintados, los grupos ópticos traseros por completo con tecnología LED e intermitentes dinámicos, llantas de aleación de 17 pulgadas. Dentro contamos con tapicería exclusiva y detalles en cromo. En el maletero se gana un compartimento portaobjetos y hay más tecnología de serie. Entre ella, la ayuda al aparcamiento delantera y trasera, acceso y arranque sin llave, control de velocidad de crucero o el detector de fatiga.

Nuestra unidad correspondía a este acabado… pero como puedes observar en las imágenes carecía de algunos elementos (no era exactamente con la configuración espeñola)… y contaba con otros del siguiente acabado. Denominado Sport, da un acabado más dinámico, con llantas de aleación de 18 pulgadas en negro, tren de rodaje deportivo, lunas traseras tintadas, asientos y volantes deportivos o el Virtual Cockpit.

 

El Skoda Scala se ofrece con un interesante paquete de lanzamiento a partir del acabado Ambition. Sin sobrecoste adicional ganas retrovisores ajustables y abatibles eléctricamente, cámara trasera, ajuste en altura del asiento del copiloto, el portón trasero de cristal y faros traseros LED con intermitentes dinámicos. Son 1.200 euros que te ahorras por comprar el coche de los primeros.

En España la comercialización arranca con una versión especial. Se trata de Skoda Scala First Edition. Parte del acabado Sport y le suma bastantes elementos. Se liga al motor más potente y suma el paquete de lanzamiento y el pack Full LED.

¿El precio? Desde luego, si financias con la marca el Skoda Scala parte de una tarifa muy atractiva, de 13.990 euros. Pero es que, incluso si apuestas por el acabado First Edition se queda en 19.600 euros. ¿Que no quieres financiar? Suma 3.000 euros más por el pago al contado. De todos modos, no olvides echar un vistazo a nuestra sección de coches nuevos, donde los concesionarios oficiales de la marca publican sus ofertas del Skoda Scala y pueden bajar mucho la tarifa final. También visitar nuestro comparador de seguros para dar con la póliza que mejor se ajusta a tus necesidades y presupuesto.

Hay una serie de opcionales interesantes que pudimos conocer ya que nuestra unidad contaba con ellos. Quizá el más relevante sea el sistema de nagegación Amundsen, que llega con el Virtual Cockpit (este puede elegirse individualmente). Compatible con Apple Carplay y Android Auto, incluye navegador, tiene un funcionamiento muy rápido y sus gráficos están muy bien elaborados. Eso sí, cuesta 1.270 €. Bueno también el paquete LED, que suma las ópticas Full LED, la iluminación ambiental y el selector de modos de conducción por 850 euros. Es posible configurar el coche al gusto sin que la factura final se dispare demasiado.

Motor

No hay demasiadas sorpresas en este apartado. Todos los bloques son de combustión y no existe la posibilidad, al menos por el momento, de elegir variantes híbridas. Son motores conocidos, tanto en Skoda como en otras marcas del Grupo.

En España puedes elegir entre dos propulsores de gasolina, un 1.0 TSI de 115 CV (85 kW) y el 1.5 TSI de 150 CV ( 110 kW), que es el que elegimos para este contacto. Ambos entregan su potencia a las ruedas delanteras, el primero mediante un cambio manual de seis relaciones y el segundo con uno automático DSG de doble embrague con siete marchas.

La opción diésel de la gama inicial es el 1.6 TDI de 110 CV (85 kW), que puede elegirse con las dos transmisiones, manual o automática. SI lo que buscas es poco gasto de combustible puede que te interese esperar por el El 1.0 G-TEC, diseñado para funcionar con gas natural (GNC), estará disponible algo más adelante.

Todos los motores cuentan con recuperación de la energía de frenada y tecnología Stop/Start. El 1.5 TSI con el que estamos realizando esta prueba equipa además la Tecnología de Cilindros Activos (ACT). Esto le permite que, además de unas buenas prestaciones, homologar consumos muy bajos ya que en situaciones de baja carga desconecta la mitad de sus cuatro cilindros.

Se trata de un bloque de 1.498 cc. que entrega su potencia máxima de 150 CV entre las 5.000 y 6.000 rpm, con un par motor de 250 Nm entre las 1.500 y 3.500 rpm. Es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 8,2 segundos y, de seguir haciéndolo, alcanzaría los 219 km/h. Su consumo combinado oficial es de 5 l/100 km, con unas emisiones de CO2 de 113 g/km, por lo que está exento del pago del impuesto de matriculación.  Veamos ahora qué tal va en marcha.

Comportamiento

Si en nuestra prueba del Skoda Karoq con este motor ya indicábamos que movía el coche de maravilla, qué decir cuando su función es mover un Scala con un peso en orden de marcha mucho menor, de 1.265 kg. Además de ofrecer un funcionamiento muy suave y calmado, no tiene demasiado problema para responder de modo inmediato a las órdenes del acelerador.

Su asociación con el cambio automático DSG (a finales de año también lo habrá manual) es todo un acierto. Hace la conducción muy cómoda y esta transmisión es rápida y eficaz. Tan sólo la encontramos algo brusca durante maniobras, algo propio de esta tecnología. Puedes accionarlo también de manera manual en la propia palanca o con las levas tras el volante.

La pisada del coche es firme en autovía y en carreteras secundarias con curvas. Sus reacciones son previsibles y da sensación de seguridad cuando se conduce. Y frena muy bien (este 1.5 TSI tiene frenos de disco en las cuatro ruedas, el 1.0 de tambor en las traseras).  ¿Deportivo? Pues mira, no. En este sentido, la configuración de suspensiones del Seat León o el Ford Focus me resultan más acertadas si lo que uno persigue es la eficacia máxima en curva. El Skoda Scala busca más el confort, lo veo más cercano en este sentido al Renault Megane.

Ojo, que no he probado la suspensión deportiva opcional, sino la configuración de chasis de serie. La marca ofrece un control de chasis deportivo, que coloca el coche 15 mm más abajo y promete “una conexión más intensa con la carretera”. Va ligado al selector de modos de conducción, que sí tenía mi unidad.

Puedes elegir entre cuatro variantes: Normal, Sport, Eco e Individual. Sin probarlos muy a fondo he de reconocer que se nota el cambio. Tanto en la sensibilidad del acelerador como en el cambio automático. En modo Sport llega a estirar tanto el cambio de marcha que resulta hasta incómodo… si no estás haciendo una conducción deportiva. Vuelves a poner el modo Normal (o Eco y asunto solucionado). En este sentido, me gusta que realmente cambie la filosofía del coche.

He podido probar los sistemas de ayuda a la conducción. Bien el Side Assist (opcional) que avisa al conductor cuando se le acercan vehículos acercándose por detrás con la intención de adelantar o situados en el ángulo muerto del vehículo. Si el actual detector de ángulo muerto tiene un alcance máximo de 20 metros, este llega a los 70. Avisa al conductor con una luz en la carcasa del espejo retrovisor… que cumple su función, pero no me convenció estéticamente.

Bien también el control de crucero Adaptativo (ACC), que puede funcionar hasta 210 km/h y ajusta la velocidad el coche precedente. Con el cambio DSG puede incluso detener el coche por completo (en una retención, por ejemplo) y volver a arrancarlo a los tres segundos.

El sistema de ayuda al mantenimiento de carril me pareció demasiado intrusivo. En teoría este Lane Assist reconoce las marcas de carril y te ayuda a que te mantengas en él. El caso es que intentó devolverme a mi carril en varias ocasiones mientras tenía el intermitente para adelantar puesto. Preguntando a un ingeniero, me comentó que podría deberse a que el Side Assist detectase algún coche acercándose, ya que no se trataba de un comportamiento en absoluto normal. Posiblemente fuese un problema de esa unidad en concreto.

Salvo este pequeño inconveniente, da gusto llevar el Scala en cualquier tipo de vía. Incluso en ciudad, donde sus 10,2 metros de radio de giro hacen que puedas maniobras en espacios angostos sin demasiados agobios. Cierto es que los múltiples sensores y la buena cámara de visión trasera ayudan en este sentido.

Opinión coches.com

Con el Skoda Scala la marca checa tiene… un nuevo Skoda en los concesionarios. Puede que te suene a perogullo, pero la marca ha conservado en este modelo los grandes valores que atesora históricamente y eso créeme que es bueno.

Me refiero a la amplitud del interior, a la capacidad de carga líder, a la calidad de construcción, al enfoque práctico de muchos de sus detalles… Y ahora pone la guinda, con una mayor tecnología de seguridad y de conectividad o los materiales interiores en las partes más visibles, que ya les gustaría lucir a marcas de mucho mayor renombre…

Quizá el avance en el diseño exterior e interior podría ser más atrevido, pero entendemos también que se haya preferido ser cauto en este sentido cuando la marca está funcionando a las mil maravillas en muchos mercados.

Para el final dejamos lo mejor. Sus precios. Nos parecen realmente competitivos para todo lo que ofrece. Y no solamente el precio “gancho”, sino que poder ofertar una versión tan equipada como la First Edition, con el motor más potente y cambio automático, por debajo de los 20.000 euros debería concretarse en unas ventas buenas.

Skoda Scala 1.5 TSI DSG
7.9 Nota
Lo mejor
  • Relación precio/espacio/equipamiento sobresaliente
  • Posibilidad de equiparlo sin que el precio se dispare
  • Buen confort de marcha
Lo peor
  • Túnel de transmisión intrusivo
  • Gama de motores escasa frente a la competencia
  • Diseño muy continuista y poco arriesgado
Diseño7
Habitabilidad8.5
Acabados7.5
Maletero9
Equipamiento8
Motor7.5
Comportamiento7
Calidad Precio8.5

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